consejos no engordar navidad

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consejos no engordar navidad

Lejos de que nuestro discurso sea negativo, te invitamos a que apliques los trucos y consejos de este artículo... en positivo. Te ayudarán a seguir disfrutando de un tiempo de reunión con familiares y amigos en un entorno de celebración (esperado con ilusión en muchas casas), pero sin que ni tu peso ni tu salud se resientan.

Reflexiones necesarias en navidad

  • Abundancia (en la mesa y en el estómago) no significa felicidad. Algunos de tus invitados verán con buenos ojos los exceos, pero la mayoría agradecerá que les ofrezcas menos cantidad de platos ricos que, además, les cuidan.

Hay quien suma 4 o 5 kilos en las semanas de fiesta

  • La publicidad insiste en mostrarnos una Navidad que no siempre coindice con la realidad. Y si nos dejamos llevar por esos mensajes idílicos, quizá nuestras expectativas de concordia no se cumplan... y nos "venguemos" comiendo.

Una buena planificación hará que disfrutes de todo sin engordar

  • Hay maneras de no caer en el comer por comer (tan propio de estas semanas) y te las vamos a dar. Lee con atención, aplica y adapta a tu vida todas aquellas recomendaciones que te gusten.
  • Te mostraremos por qué tienes que cargar ya tu despensa de tomates, espinacas y pescado.

1. Tras una comilona NAVIDEÑA

  • Tu estómago se dilata: se distiende lo justo si comes la cantidad que necesitas, pero cuando ingieres más de lo que tu estómago puede acoger la dilatación será grande (puede triplicar su tamaño normal) y notar malestar; también acidez y reflujo.
  • Respiras mucho peor: el estómago dilatado presiona el diafragma. Y este a su vez, oprime a los pulmones.

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  • Te entra un gran sopor: los médicos suelen llamarlo "somnolencia postpandrial", aunque hay quien lo denomina "coma alimentario". Ocurre porque tu sangre y tu energía están dedicados a procesar toda esa cantidad de alimento que has tomado.

2. Una semana antes de las FIESTAS

No queremos que nada te quite la ilusión, y menos el temor a engordar; por eso te ayudamos a planificar.

En los próximos días todos vamos a vivir una mezcla de ilusión (reunimos a la familia), alegría (es una celebración en toda regla), responsabilidad (sobre todo si eres la anfitriona) y cierto hastío (el cansancio es el culpable).

Que nada te robe la ilusión de la Navidad

Los siguientes consejos pretenden ayudarte a que vivas las estas con ganas, pero procura no caer en el temor continuo (también por tu figura) porque eso, al final, hará que comas peor y con más ansiedad:

  • En los días anteriores sufrimos porque hay que decidir, comprar y organizar. Y todo ello sin dejar ni una de las obligaciones diarias que ya tenemos; con lo cual el trabajo se duplica... y el esfuerzo también.

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  • Durante las fiestas sufrimos porque deseamos con todas nuestras fuerzas que cada momento salga de lujo, que no haya encontronazos, que a todo el mundo le gusten los platos que hemos preparado, que nos piropeen por la comida, por cómo está la casa, por la organización...
  • Una vez acabado todo sufrimos porque quizá comprobamos que todo ha logrado alterarnos más de lo deseable y que nuestra figura y nuestro estómago también se han resentido.

3. El truco: prioriza los vegetales

  • Usa las verduras: como el acompañamiento ideal de todos tus platos de esta semana. Simplemente con eso puedes rebajar de manera importante las calorías.
  • Ten a mano bastoncillos de zanahoria, pimientos... y tómalos en cualquier momento que apriete el hambre. Mastícalos poco a poco y la saciedad está asegurada.

4. Practica días antes... y luego triunfa

• Si no has preparado nunca el menú elegido quizá no salga todo lo sabroso que esperabas, y te verás tentada a usar ingredientes más calóricos para enriquecerlo. Practica y evitarás el trance.

5. Planifica qué pondrás en tu mesa

Es importante combinar bien entrantes, primeros y segundos para no pasarse de calorías. Una buena elección sería, por ejemplo: brocheta, canelones y besugo.

Entrantes

  • Brocheta de melón y jamón ibérico - 65 kcal
  • Navajas con vinagreta de tomate natural - 110 kcal
  • Espárragos blancos a la plancha con almendras y queso parmesano - 140 kcal

Todo es mejor sin nervios

  • Langostinos a la plancha - 140 kcal
  • Pimientos de piquillo rellenos de paté vegetal - 190 kcal

Primeros

  • Crema de coliflor y patata morada con salteado de setas - 200 kcal
  • Ensalada de frutas exóticas con vinagreta de higos - 250 kcal
  • Brotes variados con ahumados y frutos secos - 270 kcal
  • Caldo de Navidad con pasta de caracolas - 310 kcal
  • Canelones de setas, puerros y gambas - 400 kcal

Segundos

  • Besugo al horno con verduras - 200 kcal
  • Rape con uvas, setas y salsa de almendras - 290 kcal
  • Solomillo de cerdo al vino tinto y salsa de pimientos con tados - 340 kcal
  • Pierna de pavo al horno con cebollitas, setas y ciruelas pasas - 350 kcal
  • Pollo relleno - 360 kcal

Por qué imitamos

Parte de culpa es de "las neuronas espejo":

  1. Nuestro cerebro nos lleva a imitar lo que hacen quienes tenemos al lado o justo enfrente. Y lo hace a través de "las neuronas espejo".
  2. Por eso, si ahora en tu casa ya se come turrón, mazapán o polvorones... tú acabarás haciéndolo. A menos que lo sepas y lo frenes.
  3. Conocerlo te ayudará a que cuando estés en la mesa (también en los próximos días) no comas tan deprisa como lo hacen los demás.

6. Saber Vivir te recomienda

  • Los preparativos pueden estresar más de lo que piensas: en primer lugar, porque solemos exigirnos demasiado; y en segundo, porque desafortunadamente las ayudas en casa no siempre abundan.
  • No "te lo cargues" todo tú sola. Implica a la familia en los preparativos (que todos aporten ideas y que todos ayuden a ponerlas en práctica). Quien no lo desee que no lo haga, pero luego no tendrá derecho a la queja.
  • Esa sensación de nervios hará que, cuando te sientas tranquila al final del día, tu mente pida seguridad. Y la encuentres... ¡comiendo! Es decir, aumentarás las calorías que tomas ya antes de que comiencen las fiestas navideñas.
  • Ten preparado tu kit de picoteo. Es muy sencillo preparar chips de fruta y verdura (basta con hacer rodajas de manzana o de plátano; de berenjena o calabacín al horno). Te enganchará por su crujido y por su sabor. ¡Y casi sin calorías!
  • Otro de los grandes errores en los que caemos por inercia es que todo el entorno nos invita a comer. Los anuncios, la decoración de las tiendas, los mensajes, los preparativos...
  • Para evitar que tu cerebro desee ya esos productos navideños, repítete a diario que comes lo que tu cuerpo necesita; no lo que tu mente y tu paladar (ahora sobreexcitados) te demandan.