Sobrepeso emocional: cómo la mente puede boicotear tu objetivo de adelgazar

Para las autoras del manual "Sobrepeso emocional", perder peso no es una cuestión exclusivamente de calorías: nuestros pensamientos y emociones, y cómo nos relacionamos con la comida, pueden ser, también, determinantes.

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Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Sobrepeso emocional: cómo la mente puede boicotear tu dieta
iStock by Getty Images

"Nuestras emociones, pensamientos y creencias tienen un impacto directo sobre cómo asimilamos, digerimos y quemamos las calorías". Es lo primero que leemos en la contraportada del libro "El sobrepeso emocional" (RBA Integral).

Una frase que puede descolocar a más de un lector en un primer momento, pero que recoge una de las principales conclusiones de los expertos en psicología de la alimentación tras décadas de estudio.

Anna Sibel es psicóloga clínica y lleva más de 25 años investigando el sobrepeso y la obesidad desde esta perspectiva. Y ahora, para acercar las bases de la psicología de la alimentación consciente al gran público, ha escrito junto a la ingeniera química y técnica en nutrición y planificación dietética Bea Campos este interesante manual.

"El objetivo es descubrir cómo nos estamos nutriendo física y mentalmente"

Hablamos con la psicóloga sobre cuáles son los mecanismos del sobrepeso emocional y qué podemos hacer para transformarlos y establecer una relación sana con la comida y con nosotros mismos.

Pensamientos y emociones que estresan al cuerpo

¿Hasta qué punto las emociones, pensamientos y creencias pueden boicotear nuestro objetivo de perder peso?

Esta pregunta es el eje fundamental del sobrepeso emocional y de la psicología de la alimentación. La clave es que todo lo que pensamos, creemos y sentimos es igual o más importante que lo que comemos. Para entenderlo, conocer cómo funciona nuestro cerebro es clave.

  • La mente más primitiva (reptiliana y límbica), ocupa la mayor parte de él. Es la que asegura la supervivencia ante cualquier ataque o peligro.
  • Nuestro cerebro no es capaz de diferenciar si el peligro que percibimos es real (por ejemplo, que tengamos que esquivar un coche para que no nos atropelle) o es una emoción, creencia o pensamiento con el que nos autosaboteamos.

Así, pensamientos limitantes como "si no estoy a dieta seguro que engordo" o "es difícil para mí bajar de peso" generan estrés, y el cerebro interpreta que hay un peligro y activa el sistema nervioso simpático y todos los mecanismos de alerta, segregando insulina y cortisol.

  • Estas hormonas se conocen también como hormonas almacenagrasas, y son las reinas del sobrepeso emocional.

¿Cómo podemos identificar que buena parte de nuestro sobrepeso tiene este origen emocional y qué debemos hacer para transformarlo?

El primer paso es ser consciente de esas emociones, pensamientos o creencias. Sin ello, no se pueden transformar. Y, para lograrlo, no hay que huir de ellos, rechazarlos ni criticarlos, hay que sentirlos.

  • El manual ayuda a entender mucho mejor cómo funcionamos como organismo, como mente, un conocimiento muy comprensible para todo el mundo. Y recoge también estrategias y pautas para reprogramar este software psicológico que está cargado de correo basura.

"Estar siempre a dieta y no lograr tu objetivo genera mucha frustración, insatisfacción y culpa"

Cuando nos deshacemos de todas estas estructuras pesadas y tóxicas, nuestro organismo activa el sistema nervioso parasimpático, que es el responsable de volver al estado de equilibrio. Un equilibrio que también repercute de forma positiva en nuestro metabolismo.

Comer con placer para volver al equilibrio

En el libro defienden que hay que comer con placer, una idea que puede ser chocante para una persona que lleva toda la vida intentando adelgazar. ¿Cómo se relaciona el disfrutar con la comida con la activación del sistema nervioso parasimpático?

Uno de los catalizadores por excelencia del organismo, que le ayuda a deshacerse de todo lo que le sobra, es el placer, al que nosotras, en el manual, nos referimos como vitamina P.

  • El placer activa la dopamina, una hormona que lo que hace es disminuir el cortisol y la insulina. Por eso es tan importante llevar a cabo actividades placenteras para nosotros, darse el permiso y el tiempo para disfrutar de ellas.
  • El placer nos conecta con el sistema parasimpático. Si comemos con placer, nuestra mente neuroasocia este acto a nuevos conceptos, a nuevos paradigmas, y podemos dejar de comer de forma emocional (con ansiedad y sin percibir las señales de saciedad) para hacerlo de una forma más fisiológica y natural (tranquilamente y siendo conscientes de lo que comemos).

Otro de los conceptos clave que aparece en el manual es el de metabolismo emocional. ¿A qué se refieren exactamente y cómo puede dificultar que alcancemos nuestro peso ideal?

Aparte de un metabolismo físico, tenemos un metabolismo emocional.

  • Estamos nutridos de pensamientos y experiencias que tenemos que digerir y aprender a metabolizar. Y en función de nuestro sistema de creencias, estructuras y paradigmas podemos acabar bloqueando este metabolismo emocional.

Adelgazar como señal de un cambio más profundo

Leer el libro sería, pues, como un primer paso para plantearse el objetivo de perder peso como algo mucho más transformador a nivel global, ¿no es así?

Efectivamente. El manual ayuda al lector a replantearse creencias, estructuras o pensamientos, a abrirse a la idea de otra forma de comer y de vivir.

Da una visión diferente, pero muy fácil y entendible, que es la de la psiconutrición, una metodología científica que los especialistas en psicología de la alimentación llevamos muchos años estudiando.

¿Cómo puede una persona empezar este proceso transformador? Porque los pensamientos limitantes no se pueden borrar de la noche a la mañana...

Así es. En el libro recogemos muchas técnicas para lograrlo, con ejercicios prácticos.

  • Por ejemplo, una pauta muy fácil de aplicar es comer despacio, con conciencia, saboreando, disfrutando, notando la textura de los alimentos y qué emociones evocan, sintiendo los ingredientes que lleva el plato, viviendo esa experiencia única en el aquí y el ahora, sin móviles ni redes sociales que interfieran en ella. Regalarse tiempo para este goce es un buen punto de partida.

Son técnicas que no se introducen todas de un día para otro, pero que generan un efecto dominó. Una primera ficha hace caer al resto hasta llegar a nuestros patrones más profundos e inconscientes.