Hay personas que, al sufrir un disgusto, pierden el apetito. Otras, sin embargo, encuentran consuelo en la comida y, de repente, toman alimentos con ansiedad y sin control. Que pase una u otra cosa depende de la personalidad de cada uno y también, como es lógico, de su estado anímico en ese momento.

Lo que te proponemos con este test es que analices cómo sueles responder tú en estos momentos: sin ser consciente de ello tu cerebro puede estar “boicoteando” tu dieta.

Responde con sinceridad a las siguientes preguntas, anota las respuestas y comprueba los resultados. Descubrirás cómo corregir tus errores en base a ellos.

1 / 20 ¿Comes muy rápido sin apenas saborear la comida?

Antes de responder... Si sueles terminar de comer antes que los demás o te cuesta recordar lo que tomaste el día anterior probablemente se deba a que tu velocidad al comer es excesiva.

  • No

2 / 20 ¿Estás en casa muchas horas sin hacer nada?

Ten en cuenta... que ver la televisión es una actividad pasiva, es decir, que esta no implica que tú hagas nada.

  • No

3 / 20 ¿Compras caprichos que no tenías anotados en la lista de la compra?

Antes de responder... piensa si en tu despensa suele haber galletas, chocolates, snacks... “por si acaso”.

  • No

4 / 20 ¿Haces poca o ninguna vida social?

Antes de responder... intenta recordar cuándo fue la última vez que quedaste con una amiga para tomar un café.

  • No

5 / 20 ¿Te levantas con frecuencia de la mesa para ir a la nevera o comes de pie?

Piensa en... si tienes este hábito adquirido, aunque sea solo durante el desayuno o la merienda.

  • No

6 / 20 ¿Tu peso es inferior al ideal y aun así estás a dieta?

Valora también... la opinión de los demás acerca de tu cuerpo. Si suelen decirte que estás muy delgada, seguro que es verdad.

  • No

7 / 20 ¿Cuando estás nerviosa necesitas comer para calmarte?

Sino estás segura de la respuesta... analiza si mientras discutes con alguien sueles tener la tentación de picotear alguna cosa.

  • No

8 / 20 ¿Prefieres comer sola, apartada de la familia o a otra hora?

Antes de responder... ten en cuenta que esta conducta es involuntaria y siempre se buscan “excusas” que justifiquen el comportamiento: la falta de tiempo o de espacio en la mesa, la comodidad...

  • No

9 / 20 ¿Te pesas diariamente?

Marca el “sí” también... si sueles mirarte cada día al espejo de manera casi obsesiva para repasar si has engordado o ha cambiado en algo tu cuerpo.

  • No

10 / 20 ¿Visitas con frecuencia las panaderías y pastelerías?

Marca el“no”... si te paras a mirar los escaparates de estos establecimientos pero resistes la tentación de entrar.

  • No

11 / 20 ¿Te sientes culpable después de terminar de comer?

Ten en cuenta.. decir “qué llena estoy” o “he comido demasiado” tras la comida suele indicar culpabilidad.

  • No

12 / 20 ¿Tienes costumbre de picar mientras ves la tele?

Antes de responder... analiza no solo si recurres al típico picoteo calórico (pipas, palomitas, galletas...) sino también si tienes la costumbre de ir a la nevera a buscar sobras de otras comidas, embutido...

  • No

13 / 20 ¿Te has provocado el vómito con mayor o menor frecuencia?

Antes de responder... intenta recordar si esta acción es recurrente cuando sientes que te has pasado con la comida.

  • No

14 / 20 ¿Lees detenidamente siempre la composición de los alimentos?

Ten en cuenta... quizá no seas del todo consciente de que tienes esta manía. Visualízate en el supermercado cogiendo un producto nuevo. ¿Qué es lo que haces primero instintivamente?

  • No

15 / 20 ¿Comes en el coche mientras estás en trayecto o estás estacionada?

Marca el “sí” también... si sueles comer algo de las bolsas de la compra (un poco de pan, patatas...) en el trayecto desde el supermercado a casa, aunque vayas caminando.

  • No

16 / 20 ¿Consumes gran cantidad de productos de dietética y de herboristerías?

Considera... si hay ciertos alimentos que únicamente estás dispuesta a consumir si son de este tipo.

  • No

17 / 20 ¿Abandonas tu vida social por no verte bien con tu cuerpo?

Valora también... si a veces renuncias a los eventos porque la ropa no te sienta bien.

  • No

18 / 20 ¿No desayunas o te saltas alguna comida o cena?

Marca el sí también... si has dejado de merendar y antes sí lo hacías.

  • No

19 / 20 ¿Sueles comer golosinas, pipas, frutos secos a cualquier hora?

Antes de responder... piensa si sueles llevar alguno de estos productos en el bolso.

  • No

20 / 20 ¿Haces mucho ejercicio con el único objetivo de controlar el peso?

Es significativo... que cuentes las calorías que has quemado con el ejercicio.

  • No

Comprueba cuál es tu perfil

Marca “sí” o “no” en cada pregunta. Luego, mira en las casillas inferiores las que hayas respondido afirmativamente. El apartado que más casillas marcadas tenga (compulsiva, nerviosa…) es el que define la etapa por la que pasas.

Si has respondido negativamente en la mayor parte del cuestionario es que tu relación con la comida es correcta.

  • COMPULSIVA: 1 - 3 - 5 - 7 - 10 - 11
  • OBSESIVA: 6 - 9 - 14 - 16 - 20
  • NERVIOSA: 5 - 7 - 11 - 12 - 15 - 19
  • APÁTICA o INSEGURA: 2 - 4 - 8 - 17
  • ¡Ojo! Si marcaste “sí” a la mayoría de las siguientes, podrías sufrir un trastorno alimentario: 6 - 9 - 11 - 13 - 18 - 20

Así te sientes, así te conviene comer

Es posible que en una misma persona se den comportamientos compulsivos a la vez que apáticos, obsesivos o nerviosos. Depende del momento que se viva y de la cantidad de circunstancias –positivas o adversas– que hayan coincidido en el tiempo.

Pero tú tienes que fijarte en cuál es la característica que más predomina en ti ahora, la dominante, la que podría definirte mejor. Y, una vez que hayas reflexionado sobre ello, pon en práctica los consejos específicos que te aportamos.

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Mejorará tu relación con la comida y también, a medio plazo, tu peso.

COMPULSIVA: Comes a tus horas, pero devorando

Actúas por impulso y, más que masticar, devoras. Es probable que uses la comida para enmascarar un malestar interior. Cuando te das cuenta de ello es tarde y aparece un arrepentimiento que te genera todavía más ansiedad.

Seguramente necesitas, en general, más tiempo para ti, para ocuparlo en actividades placenteras, para pensar y hasta para perderlo.

  • Nuestro consejo: Busca momentos para estar contigo misma, para relajarte: haz yoga, lee un libro, escucha música, sal a caminar... En cuanto a la comida, cuando la prepares o cuando estés a punto de sentarte a la mesa, ve lanzándote mensajes del tipo: “hoy comeré más relajada”. Te ayudará escoger alimentos que requieran mucha masticación.

OBSESIVA: Te te reprimes... hasta que te da un bajón

No puedes dejar pasar un día sin pesarte, buscas sin parar información sobre dietas, no compras nada sin mirar cuántas calorías tiene... Todo eso, en realidad, te hace estar pensando constantemente en la comida, con lo que tu ansiedad y tu apetito aumentan.

Eres estricta al hacer dieta… hasta que pasas momentos de “bajón” y la abandonas.

  • Nuestro consejo: Lo evitarás si rebajas tu nivel de autoexigencia. Date incluso permiso para picar algo apetecible a diario. No pasa nada si luego lo compensas con las comidas posteriores. Más vale flaquear de forma dosificada que un día de golpe y a lo grande.

NERVIOSA: Siempre estás picando algo de comer

Hay circunstancias puntuales que nos ponen nerviosas, pero otras veces adoptamos el nerviosismo como estilo de vida. Y, entonces, es muy frecuente que usemos la comida como una especie de tranquilizante.

Quizá lleves tiempo notándote tensa, ansiosa… pero también es posible que no hayas dado ningún paso para ponerle remedio.

  • Nuestro consejo: Intenta organizar muy bien los horarios de las comidas y cíñete a ellos incluyendo en cada menú algún alimento que sea muy saciante.

INSEGURA o APÁTICA: Comer te distrae y te mima

El aburrimiento y la baja autoestima, que aumentan si se pasa mucho tiempo en casa y se tiene poca vida social, pueden llevar a comer como distracción y lo más apetecible, para sentirse mimada.

Te da pereza hacer dieta, aun sabiendo que los kilos que te sobran no dejan de aumentar, lo que en el futuro puede perjudicar tu salud. Tras esa apatía se esconde quizá un cierto miedo a los cambios.

  • Nuestro consejo: Sal más y busca la manera de aumentar tus relaciones sociales (ve al gimnasio, haz talleres...). Y al elaborar tus menús mímate como te mimaba quien te cocinaba cuando eras niña, pero con caprichos sanos.

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