Dudas frecuentes sobre los problemas de encías

Las encías son el tejido que rodea y protege los dientes y el hueso subyacente contra las infecciones y proporciona soporte a los dientes para que se mantengan en su lugar. Nuestros expertos responden a las principales dudas sobre el cuidado de las encías.

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Dr. Carlos Cañada
Dr. Carlos Cañada

Pte. de la Junta Prov. de Odontólogos y Estomatólogos de Teruel

Marta Verona
Marta Verona

Nutricionista y cocinera

¿Las encías se vuelven más frágiles y sensibles con la edad?

En efecto, los problemas de la encía y del tejido que rodea y sostiene a las piezas dentales (tejido periodontal) van aumentando con la edad. Esos tejidos tienden a ir retrayéndose con el tiempo y a ir perdiendo elasticidad.

Parte de la raíz de los dientes queda al descubierto y se produce una mayor sensibilidad dentaria.

Esto se debe a que la raíz se encuentra recubierta de un tejido llamado cemento, el cual–a diferencia del esmalte– no está “pensado” para estar expuesto a la cavidad oral y a los diferentes estímulos (frío, calor, sabor ácido, dulce...).

Esa tendencia a un mayor riesgo de tener enfermedad periodontal no significa que esta sea inevitable. De hecho, es prevenible con una higiene adecuada, incluyendo la limpieza interdentaria, y controles periódicos con el especialista.

¿Por qué se producen las encías retraídas?

La retracción gingival, o encías retraídas, puede tener varias causas. Una de ellas es cepillarse los dientes de manera incorrecta o con un cepillo de dientes inadecuado.

A veces al limpiarnos los dientes aplicamos demasiada fuerza, orientamos mal las cerdas o utilizamos un cepillo excesivamente duro. La encía sufre y se retrae por esta causa.

También puede ser un signo de enfermedad periodontal, más severa, en la que además de producirse un daño en la encía existe una pérdida del hueso. Un problema de oclusión (“cerrar” mal la boca) también puede provocar la retracción gingival.

La encía del diente o dientes que más sufren estas presiones excesivas y que no son normales puede dañarse.

Las causas que originan una encía retraída, como ves, pueden ser muy diferentes. Tu dentista es quien determinará cuál es tu caso y te aconsejará qué hábitos has de modificar y qué soluciones hay en tu situación.

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¿Los aparatos de ortodoncia pueden dañar las encías?

Este es uno de los tantos mitos que rodean a la ortodoncia. Un buen tratamiento no provoca una retracción de las encías (o recesión gingival).

Eso sí, mantener y mejorar la limpieza bucodental mientras se lleva es importantísimo, ya que las diferentes estructuras que se utilizan pueden dificultarla y provocar una enfermedad en las encías, que sí es un factor de riesgo para la recesión gingival.

En cualquier caso, es muy importante que el paciente se ponga en manos de un profesional para que, quien realice el tratamiento, no haga movimientos dentarios que puedan provocar algún daño.

En caso de existir recesión, conviene consultar con el dentista porque existen alternativas para su tratamiento, como la cirugía gingival.

¿Hay soluciones naturales para evitar el sangrado de las encías?

Preservar la salud de las encías no solo es importante para evitar que sangren o se inflamen produciendo dolor o hasta la caída de los dientes.

Se sabe que cuando están afectadas de ciertas enfermedades (por ejemplo una infección), aumenta el riesgo de sufrir trastornos coronarios.

Para que tus encías estén sanas a tu organismo no pueden faltarle varias sustancias:

  • Vitamina C: Participa en la producción de colágeno, una proteína que da elasticidad y sostiene tejidos y órganos y que es fundamental para que las piezas dentales se mantengan en su sitio y no haya infecciones bucales. La aportan los cítricos, los kiwis, los pimientos... Si ya has desarrollado una enfermedad periodontal, toma suplementos de esta vitamina. Se aconseja ingerir entre 1 y 3 g cada día.
  • Lisina y prolina: Son dos aminoácidos que también participan en la formación de colágeno. Te lo aportan la gelatina, las legumbres, las carnes magras, las claras de huevo, el germen de trigo, la levadura de cerveza, el pescado y la soja. También puedes tomar de 1 a 2 g al día de cada uno de estos aminoácidos repartidos en dos veces media hora antes de las comidas.
  • Coenzima Q10: Muchas pacientes con enfermedad periodontal presentan deficiencia de esta coenzima. Sus fuentes son la carne, el jamón, el sésamo, el pescado (caballa, atún, sardinas) y algunos frutos secos (nueces, pistachos, avellanas). Si es necesario tratar un trastorno, toma de 60 a 200 mg al día fuera de las comidas.

También hay una serie de plantas que pueden ayudarte:

Puedes notar alivio y mejoría en tus encías si mezclas salvia, manzanilla, sanguinaria, caléndula y tomillo, plantas con propiedades antisépticas, cicatrizantes y antiinflamatorias. Hierve la mezcla 4 minutos, deja reposar 10 más y filtra. Añade el zumo de medio limón a cada vaso.

Potencia el efecto agregando 15 gotas de extracto de semilla de pomelo o 10 gotas de aceite de orégano. Una vez se enfríe, haz enjuagues 2 o 3 veces al día.

¿Qué puedo comer si se me hinchan las encías?

El estrés debilita el sistema inmunológico y las encías pueden sufrir ese bajón e inflamarse por diferentes infecciones.

La nutrición afecta directamente a nuestro sistema inmunitario y juega un papel primordial en la prevención y disminución de los síntomas de las enfermedades.

Por eso, es vital que sigas una dieta variada rica en nutrientes inmunomoduladores, es decir, que refuercen tus defensas.

Sigue una dieta rica en:

  • Vitamina D. Este nutriente incrementa la producción de linfocitos y anticuerpos, los soldados de nuestro sistema inmunológico; además, tiene efecto antiinflamatorio. Asegúrate de que en tu dieta habitual están presentes el huevo, el pescado azul, los lácteos enteros y los champiñones y otras setas.
  • Vitaminas E y C. Ambos son potentes antioxidantes que refuerzan nuestras defensas. Como norma general, aliña tus verduras y ensaladas con aceite de oliva virgen extra y come 20-30 g de frutos secos todos los días para asegurarte de que incorporas vitamina E en tu dieta. Las frutas y las verduras, estas últimas si puedes poco cocinadas, son una magnífica fuente de vitamina C.