Por Soledad López, periodista especializada en salud

escolares alteraciones visuales

¿Necesitará gafas? ¿No se acerca demasiado al libro? ¿Ve del todo bien? Son preguntas que suelen hacerse los padres de niños en edad de infantil y primaria. Y lo cierto es que esas dudas tienen una justificación porque uno de cada 4 escolares presenta alteraciones visuales, según un estudio del Consejo General de Colegios de Ópticos- Optometristas (CGCOO).

  • Entre el 5 y el 20% de los preescolares y el 25% de los escolares tiene alteraciones visuales como miopía, hipermetropía o estrabismo. La miopía es el problema que más aumenta.
  • Un 10% de los niños padece ambliopía, más conocido como "ojo vago". Más de la mitad de los padres desconocen este trastorno, por lo que no buscan tratamiento.

Pero, ¿cómo sospechar que nuestro hijo no ve bien y necesita una visita urgente al oftalmólogo? El CGCOO nos descubre las señales a las que debemos estar atentos, aunque no hay que olvidar que conviene llevar al niño al oftalmólogo una vez al año para comprobar que no hay ninguna anomalía.

Y el mes de septiembre es un buen momento para hacerlo y evitar que los problemas visuales puedan afectar al rendimiento escolar.

Señales de alarma

Los niños no suelen quejarse de que no ven bien, en especial los más pequeños, por eso es importante estar atento a las siguientes señales ya que pueden darnos pistas de que el niño necesita una visita al oftalmólogo:

  • Si observas que tu hijo evita las tareas relacionadas con la visión de cerca, ya sea leer o hacer los deberes, puede tener problemas de visión. Si evita el deporte u otras actividades de ocio podría tener problemas para ver de lejos.

Los niños no suelen quejarse de que no ven bien

  • La lectura da pistas sobre la salud visual del niño. ¿Omite o confunde letras o palabras, usa el dedo para guiarse, adopta una postura forzada o se acerca al libro más de lo normal? Podría necesitar gafas. Un nivel bajo de lectura podría deberse a muchas causas pero una de ellas también podría ser algún problema visual.
  • Gestos como fruncir el ceño, guiñar mucho los ojos, inclinar la cabeza como si intentara enfocar bien o girar el cuello para mirar de lejos o de cerca son señales de posibles problemas visuales.
  • Si se le irritan los ojos, le pican o le escuecen o le lloran al escribir o al leer no lo dejes pasar.
  • Los dolores de cabeza habituales en niños también se asocian a la vista. Si se queja de cefaleas llévalo al oftalmólogo.
  • Por supuesto, tropezar con facilidad también puede deberse a un problema de visión.
  • Se queja de visión borrosa o cansancio ocular y te lo hace saber.
  • Obviamente, la visión doble o cualquier tipo de desviación visual son síntomas de alarma.
  • La tortícolis también, porque puede ser consecuencia de que el niño gira mucho la cabeza para ver bien.

Precauciones con las pantallas

Al margen de estar pendiente de las señales de alarma, dede la CGCOO alertan que es muy importante la prevención en el ámbito de la pantallas. Y más teniendo en cuenta que muchos niños se han aficionado a ellas tras el confinamiento y existe la posibilidad de cuarentenas o nuevos confinamientos que a buen seguro obligarán a retomar la enseñanza online y con ella una mayor exposición a las pantallas.

  • Ajusta los colores del monitor para que sean siempre claros y mates. Configura también los caracteres y el tamaño de la fuente, que no sea muy pequeña, para facilitar la lectura. Deja que sea el niño quien te diga lo que le va mejor.
  • Mantén una imagen estable y sin destellos. Aumenta la velocidad de refresco de la pantalla, que esta se pueda orientar a voluntad para mejorar los ángulos de visión y que permita su regulación en cuanto a brillo y contraste.
  • Procura que la pantalla esté siempre limpia. Lo ideal es estudiar o leer con texto negro sobre fondo blanco.
  • Sitúa la pantalla a una distancia de entre 50 y 60 cm. La parte superior tiene que estar a una altura similar a la de los ojos o un poco más baja.
  • Coloca el ordenador perpendicular a la ventana para que no haya deslumbramientos ni reflejos.

cuándo hay que llevar al niño al oftalmólogo

La Fundación Barraquer ha elaborado una guía con consejos para cuidar la salud ocular de los más pequeños y en ella recuerdan cuándo hay que llevar al niño al oftalmólogo. A lo largo de la etapa de crecimiento, las visitas obligadas son:

  • En el nacimiento para descartar anomalías congénitas.
  • A los 2 años para un examen ocular completo aunque no haya sintomatología.
  • De los 2 a los 8 años son necesarias las visitas anuales aunque la vista esté sana, ya que en esta etapa se desarrolla el aprendizaje visual.
  • A partir de los 8 años se pueden espaciar los controles a dos años hasta llegar a la mayoría de edad.
  • Y ante cualquier señal de alarma que observemos hay que acudir de inmediato al oftalmólogo.

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