Consejos para proteger tu ojos en verano y evitar la queratitis

Exponer los ojos al sol sin la protección adecuada puede provocar desde quemaduras solares (queratitis) hasta aumentar el riesgo de cataratas, degeneración macular o tumores en los párpados.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Queratitis, cataratas… Los peligros de no proteger tus ojos del sol
iStock by Getty Images

La intensa luz solar contiene un alto nivel de rayos ultravioleta que afecta a los ojos.

Cada año aumentan las visitas a Urgencias por daños oculares debidos a la exposición solar, lo que demuestra que los rayos del sol son cada vez más agresivos y no solo para nuestra piel.

"La intensa luz solar contiene un alto nivel de rayos ultravioleta que afectan a los ojos a corto plazo, pero también a largo", advierte el doctor Borja Salvador-Culla, oftalmólogo del Centro de Oftalmología Barraquer. Aunque depende del tiempo de exposición, el exceso de luz solar puede causar problemas oculares en muy poco tiempo. Este experto aconseja no tomar el sol entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde, e insiste en usar gorras, viseras, y sobre todo, gafas solares de calidad.

Qué trastornos a corto plazo provoca el sol en los ojos

A corto plazo, la exposición al sol sin protección aumenta el riesgo de sufrir:

  • Conjuntivitis: Es una inflamación o infección de la membrana situada entre el párpado y el globo ocular. Se manifiesta en forma de lagrimeo, ojo rojo o picor.
  • Queratitis o fotoqueratitis: Es una inflamación de la córnea y la conjuntiva causada por la exposición al sol. Podría compararse con una quemadura solar en el ojo. La queratititis puede provocar dolor, visión borrosa, sensación de arena, inflamación, sensibilidad a luces brillantes, dolor de cabeza, pupilas pequeñas e incluso pérdida temporal de visión en casos aislados.

El especialista recomienda acudir a la consulta del oftalmólogo si tras la exposición al sol se presentan estos síntomas.

Qué enfermedades a largo plazo provoca el sol en los ojos

Si no proteges los ojos del sol, el daño acumulado durante tiempo puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades oculares más graves:

  • Cataratas. Los rayos de sol atraviesan el cristalino y favorecen el desarrollo de cataratas: el cristalino se vuelve opaco. Las cataratas suelen comenzar con una disminución progresiva de la visión.
  • Daños en la conjuntiva como pinguécula o pterigion. La pinguécula se inicia como un pequeño bulto en la parte blanca del ojo, mientras que el pterigion lo hace como un tejido blanco amarillento que invade la córnea.
  • Degenereción macular. Los rayos ultravioletas pueden provocar lesiones degenerativas en la retina. Las afectaciones de retina suelen ser indoloras y mostrar alteraciones de la visión como sombras, manchas o visión borrosa.
  • Tumores en los párpados. La radiación solar altera el ADN celular. Los tumores palpebrales se presentan como masas o bultos, dolorosos o no, en los párpados.

Situaciones en las que debes proteger más tu ojos

Además de los cuidados básicos que todos deberíamos poner en práctica en nuestro día a día, existen situaciones en las que tenemos que prestar especial atención a la protección de nuestros ojos.Son las siguientes:

  • Si tienes los ojos claros. En este caso, el especialista recomienda "usar gafas de sol siempre que se tome el sol, ya que estos ojos tienen un iris más fino y con menor pigmentación, por lo que el efecto de pantalla protectora es menor".
  • Cuando te mediques. Hay fármacos –y se sospecha que no son pocos– que nos hacen más vulnerables a la exposición solar. El médico que te los recete debería advertirte sobre ello.

En cualquier caso, "es imprescindible usar unas gafas de sol que tengan el filtro adecuado, gorros y viseras", insiste el doctor, quien recomienda tomar estas mismas medidas durante las primeras semanas después de pasar por una cirugía ocular.

Qué tener en cuenta al elegir la gafas de sol

Las gafas de sol son obligadas para proteger los ojos de la radiación ultravioleta. Sigue estos consejos:

  • Filtro. Las lentes deben disponer de un filtro para la luz ultravioleta homologado (UV400).
  • Tamaño. Si son pequeñas o se distancian mucho del ojo, no protegen de los rayos laterales o inferiores.
  • Color. Los cristales marrones son útiles para el mar y la montaña con días muy despejados. Los amarillos o anaranjados no son aconsejables si hay mucho sol.
  • Etiquetas. Siempre deben incluir el sello de calidad de la CE.

Qué ocurre si tus gafas no tienen un buen FIltro

Cuando las usas, llega menos luz al ojo y la pupila se dilata. Si las lentes no cuentan con un filtro para rayos ultravioleta, exponemos el ojo a más radiación, multiplicando sus efectos nocivos.

  • Sin gafas. Los rayos UVA afectan al cristalino, mientras los UVB al epitelio.
  • Con gafas. Los cristales (de calidad) bloquean los rayos y neutralizan sus efectos.