Asesorado por el Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía

Por Soledad López, periodista especializada en salud

Lentillas en niños: cuándo pueden usarlas, de qué tipo y precauciones
iStock by Getty Images

Las lentes de contacto tienen múltiples ventajas y ganan usuarios a diario. Sin embargo, tratándose de niños, aún siguen siendo pocos los padres que se atreven a acudir al óptico-optometrista para que sus hijos empiecen a usar lentillas, sobre todo por desconfianza o desinformación.

El Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía responde a Saber Vivir y aclara todas las dudas sobre el uso de lentes de contacto en niños.

¿A qué edad pueden utilizar lentillas los niños?

La edad recomendada para que los niños se inicien en el mundo de las lentillas suele estar comprendida entre los 6 y 8 años, que es cuando se suelen detectar ametropías significativas (defectos oculares).

Sin embargo, la mayoría de profesionales de la visión coinciden en que no existe una edad mínima para empezar a usarlas.

Desde bebés a edades muy tempranas, se pueden prescribir lentes de contacto con el manejo de los progenitores si la patología visual lo requiere, lo que ayudará a la madurez del sistema visual que se consigue a los 6 años aproximadamente.

Las edad recomendada para empezar a usar lentillas es entre los 6 y los 8 años

En los últimos años han aparecido nuevos materiales que son más biocompatibles con edades tempranas ya que aportan mayor comodidad y seguridad para el uso continuado.

A partir de preescolar, el hecho de que un niño pueda utilizar lentes de contacto no depende en sí de una edad determinada, sino de su grado de responsabilidad y de la facilidad que disponga de adquirir los hábitos y destrezas manuales necesarias para usarlas de manera adecuada y mantenerlas con la higiene óptima.

¿En qué situaciones se aconsejan?

  • En niños con hipermetropía, astigmatismo o estrabismo (casos en los que es fundamental que miren a las imágenes a través del centro de las gafas y no por encima de ellas), el uso de lentillas es ideal ya que se consigue que lleven la corrección óptica durante todo el día al estar centrada completamente en el ojo.
  • Cada vez se recomienda más su uso a niños con miopía, un defecto que está creciendo de forma imparable en todo el mundo. Es muy importante llevar un buen control de la miopía para frenar o ralentizar su progresión y evitar alteraciones futuras, además de mejorar su calidad visual.
  • También se recomienda utilizar lentes de contacto a niños que practican determinadas actividades extraescolares o deportes para los que una óptima visión es indispensable y el uso de gafas podría interferir en la actividad. Son especialmente aconsejables en los deportes de contacto, o en acciones en las que se puedan producir caídas o roturas de gafas, con los daños oculares que podrían provocar.

Según estudios recientes, 3 de cada 4 niños que necesitan compensación visual no harían deporte o no practicarían juegos en el recreo por miedo a perder o romper sus gafas.

Además, el 85% de los niños se las quitan y realizan estas actividades con una agudeza visual más reducida.

  • Otro motivo para recomendar las lentillas es simplemente no querer llevar gafas, ya sea por miedo a romperlas o por simples problemas de autoestima.

¿Qué ventajas tienen frente a la gafas?

Al margen del riesgo que puede suponer llevar gafas en algunos deportes, las lentes de contacto:

  • Ofrecen una mayor naturalidad y seguridad personal al mostrar su rostro tal como es.
  • Son más cómodas porque les permiten una mayor libertad de movimientos.
  • Ofrecen mayor calidad de visión al no original reflejos y ampliar el campo de visión.

En definitiva, un gran número de beneficios que están asociados a una mejora del rendimiento escolar y extraescolar.

¿Qué tipo de lentes de contacto usan los niños?

En el caso de los niños y jóvenes, los materiales blandos desechables biocompatibles de última generación son los más adaptados a su edad:

  • Permiten una buena entrada de oxígeno a la superficie ocular. El ojo respira.
  • No provocan deshidratación.
  • Son fáciles de manejar, el mantenimiento es sencillo y el riesgo de infecciones bajo.

La gran mayoría de casos de miopía, hipermetropía y/o astigmatismo son perfectamente compensados por estos tipos de lentes de contacto que se adaptan a la perfección a las características de sus ojos.

Y si hablamos de variedades concretas, las lentes de contacto diarias pueden ser una opción muy aconsejable.

  • Este tipo de lentillas "de usar y tirar" no requieren mantenimiento, ya que cuando finaliza su uso útil durante la jornada, se desecha y el día siguiente se abre un nuevo pack, por lo que el nivel de higiene sería el ideal.
  • Si se prefiere optar por lentes de contacto desechables (como en el caso de las mensuales o las trimestrales), el procedimiento de manipularlas, higienizarlas, hidratarlas, colocarlas, retirarlas y guardarlas es también muy simple y fácil de recordar.

¿Cómo saber si el niño está preparado?

El Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía recuerda que partir de los 6-8 años las estructuras oculares están ya maduras y puede ser oportuna la adaptación de lentes de contacto. Por tanto, llegados a este punto, habría que hacerse dos preguntas:

¿Están los padres preparados para que sus hijos usen lentes de contacto?

Por desconfianza o desconocimiento, la mayoría de los padres no son partidarios de las lentillas.

  • En realidad, la decisión sobre su posible uso debería estar condicionada solo teniendo en cuenta las necesidades visuales del niño o adolescente, su autoestima, sus actividades y su contexto.

La figura del especialista es muy importante para que asesore a los padres sobre la necesidad o conveniencia de que el niño lleve lentillas y para que tengan una actitud eficiente al hablar con el pequeño.

¿Y está preparado el niño para llevar lentillas?

Debemos preguntarnos si puede manejar esta responsabilidad, si aprende bien las instrucciones, si es regular en sus tareas, si puede y quiere aprender a insertar y retirar las lentes de contacto tocándose el ojo, etc.

Por otra parte debemos comprobar si tiene y cumple en casa los hábitos de aseo, orden, tareas, etc. Si la respuesta es sí, puede ser un buen candidato al uso de lentillas.

Los niños a partir de los 6 u 8 años aprenden rápidamente las instrucciones en cualquier ámbito. Con unas instrucciones claras y unas normas concretas, manejan las lentes de contacto rápidamente de forma adecuada.

Para niños por debajo de estas edades es fundamental que los padres les ayuden, sobre todo en las primeras semanas, recordándoles en todo momento la importancia de extremar la higiene.

¿Qué precauciones deben tomar los niños?

Para un uso adecuado de las lentes de contacto, es fundamental cumplir las siguientes indicaciones, señalan desde el Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía:

  • Lavarse muy bien las manos con agua y jabón y secarlas con papel o toallas que no suelten pelusa antes de manipular las lentillas. Hay que utilizar siempre los productos de mantenimiento recomendados por el profesional sanitario óptico-optometrista.
  • Evitar su uso en piscinas o playas, donde el agua puede incorporar elementos químicos o microorganismos que pueden derivar en infecciones. En estos casos se debe optar por el uso exclusivo de lentes desechables de un solo día.
  • No dormir nunca con lentes de contacto, a no ser que el óptico-optometrista lo indique expresamente.

No se aconseja usarlas en ambientes con mucho polvo o suciedad

  • En ambientes con mucho polvo o suciedad tampoco es ideal su uso. También es fundamental que, ante la sensación de arenilla o aparición de cuerpos extraños en el ojo descartar inmediatamente su uso y consultar al profesional.
  • Evitar el contacto de las lentillas con elementos que no estén esterilizados y renovar de manera frecuente el estuche portalentillas utilizando al menos uno nuevo cada mes.
  • Adquirir siempre las lentes de contacto en un establecimiento sanitario de óptica y optometría y desechar la opción de comprarlas a través de ciertos portales de Internet que pueden no contar con este necesario control sanitario.
  • Por supuesto, hay que seguir a la perfección las indicaciones del profesional de la visión en cuanto a su mantenimiento y horas de uso recomendadas.

¿Qué problemas pueden provocar?

El uso de lentes de contacto tiene muchos beneficios, pero como cualquier otro producto sanitario puede provocar problemas:

  • Sequedad, empañamiento, enrojecimiento, etc.
  • Alteraciones leves como inflamación, dolor ocular, irritación, quemazón, sensación de cuerpo extraño, visión borrosa espontánea o anormalidades que afecten a la córnea, conjuntiva y párpados.
  • Infección y/o inflamación de la conjuntiva (conjuntivitis), párpados (blefaritis) o de la córnea (queratitis).
  • Afecciones más graves como vascularización y/o erosiones corneales que pueden conllevar cicatrices (leucomas) con disminución de la visión.
  • Y en casos muy excepcionales, infecciones graves oculares que pueden provocar pérdida de visión. La frecuencia es de solo un caso por cada 10.000 o 20.000 usuarios de lentes de contacto.

"No obstante, los ópticos-optometristas recomendamos siempre que, ante el más leve síntoma, los usuarios de lentes de contacto las retiren y acudan inmediatamente al profesional de la visión para evaluarlo", concluyen desde el Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía.