Por Soledad López, periodista especializada en salud

Luz pulsada intensa: revolucionario tratamiento para el ojo seco
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Sensación de arenilla en el ojo, picor, irritación, fatiga ocular, mayor sensibilidad a la luz... Son los síntomas del síndrome del ojo seco. Una patología con una alta incidencia entre la población.

Se calcula que el ojo seco afecta a casi el 30% de la población mayor de 60 años.

Hasta ahora, los fármacos para lubricar el ojo, la aplicación de calor o el masaje para mitigar los síntomas eran las opciones para tratar esta molesta patología. Pero en ocasiones es insuficiente.

La luz pulsada intensa, que consiste en aplicar pulsos de luz policromática, es un novedoso y efectivo tratamiento que permite actuar de forma directa sobre la zona afectada. De hecho, ha supuesto una revolución en el tratamiento del ojo seco ya que el paciente, según la gravedad, puede encontrar alivio incluso en la primera sesión.

Se aplica en centros privados y en públicos como el Hospital del Mar de Barcelona, el primer centro público de Cataluña en utilizar este tipo de tratamiento para el ojo seco.

Factores de riesgo de ojo seco

El ojo seco está causado por una falta constante de lubricación y humectación de la superficie ocular. Se produce menos lágrima o esta se evapora con facilidad y las causas puede ser varias.

  • Con la edad se reduce la producción de lágrima.
  • Las mujeres tienen más riesgo de sufrir ojo seco en la menopausia por la bajada de estrógenos, una hormona que entre otras muchas funciones tiene acción lubricante.
  • La exposición a pantallas (tablets, móviles, ordenadores...) disminuye la frecuencia de parpadeo y favorece el ojo seco.
  • El uso de lentillas también puede irritar la superficie ocular y provocar sequedad ocular.
  • Los ambientes secos por la las calefacciones, los aires acondicionado, los ventiladores o las corrientes de aire también aumentan el riesgo.

Cómo funciona la luz pulsada para el ojo seco

El revolucionario tratamiento al que nos referimos que utiliza luz pulsada es similar al láser.

La Dra. Ana Martínez Palmer, jefa del Servicio de Oftalmología del Hospital del Mar, explica cómo funciona la técnica:

  • "Se aplican series constantes de pulsos de luz policromática de corta intensidad directamente en el área del entorno del ojo".
  • "La luz pulsada mejora la circulación sanguínea de la zona tratada y se reduce la inflamación".
  • "Se eliminan venas anómalas que rodean las glándulas de Meibomio y alrededor de los párpados, y se activan estas glándulas para mejorar la calidad de la grasa que secretan y mantener así la película lacrimal idónea, que protege la superficie ocular".

El tratamiento se hace en tres sesiones separadas por intervalos de quince días, de forma ambulatoria y sin necesidad de anestesia.

También funciona en la blefaritis y el chalazión

La utilización de la luz pulsada intensa también tiene un efecto antimicrobiano y antiparasitario, y esto resulta muy positivo para mejorar la flora bacteriana de la conjuntiva, la mucosa que recubre la cara posterior de los párpados, y de los párpados mismos.

Por eso esta nueva tecnología no solo permite tratar el ojo seco, sino también otras patologías como la blefaritis y el chalazión.

  • La blefaritis afecta al borde el párpado. Provoca una especie de caspa en la zona, fuertes picores y obstrucción de las glándulas de Meibomio (recordemos que producen grasa para mezclarse con la lágrima para que esta no se evapore fácilmente).

El origen de la blefaritis puede ser un desequilibrio bacteriano en la zona, en concreto un exceso del parásito demodex. Por eso la luz pulsada, que tiene acción antimicrobiana, funciona también en la blefaritis.

Recordemos que dos de cada tres visitas al oftalmólogo son por este trastorno. Las personas con la piel grasa o rosácea tienen más riesgo de blefaritis.

  • El chalazión es un bulto que se forma en el párpado superior o inferior. Aparece como consecuencia de una acumulación de secreción de grasa en las glándulas de Meibomio porque están obstruidas. No es de origen infeccioso, pero cuando sí lo es provoca lo que llamamos un orzuelo.

La blefaritis aumenta el riesgo de sufrir orzuelos, y ambas afecciones favorecen el ojo seco.