El cáncer no es tan genético como siempre se ha pensado

La mutación genética no es suficiente para que se produzca el cáncer. Los factores ambientales externos (el llamado exposoma) y las sustancias generadas por el propio metabolismo que sirven de combustible al tumor son también claves para su desarrollo.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Tener cáncer no es tan genético como se pensaba
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Para que se origine el cáncer no basta con que se produzcan mutaciones genéticas en las células. Un estudio de la Universidad de Alberta en Canadá sugiere que la genética es solo una pieza más del rompecabezas y que se deben considerar tanto factores ambientales como metabólicos para comprender la enfermedad, prevenirla y desarrollar nuevos tratamientos.

Tres teorías sobre las causas del cáncer

Casi todas las teorías sobre las causas del cáncer que han surgido en los últimos siglos se pueden clasificar en tres grandes grupos, señala David Wishart, profesor de ciencias biológicas y de computación en la Universidad de Alberta y primer firmante del estudio:

  • La primera teoría asegura que el cáncer es una una enfermedad genética, y se centra en el genoma o el conjunto de instrucciones genéticas con las que naces. Esta teoría es la que ha tenido más peso, prevaleciendo sobre las otras.
  • La segunda teoría defiende que el cáncer es una enfermedad ambiental. La causa sería el exposoma, que incluye todos aquellos factores a los que nos exponemos a lo largo de la vida y que serían determinantes para la formación de un tumor. El exposoma es un gran cajón de sastre en el que caben la dieta, la falta de ejercicio, la contaminación, el tabaco, el estrés, la falta de sueño, los rayos ultravioleta...
  • La tercera teoría afirma que el cáncer es una enfermedad metabólica. Los estudios que la respaldan se han centrado en el metaboloma, que son todos los subproductos químicos del proceso del metabolismo.

El papel del metaboloma

Los investigadores han analizado las diferentes teorías sobre las causas del cáncer y han llegado a la conclusión de que el cáncer no es tan puramente genético como siempre se ha pensado: genoma, exposoma y metaboloma funcionan juntos y se retroalimentan a medida que el tumor se propaga.

Los cánceres hereditarios representan solo del 5 al 10% de todos los cánceres. El 90-95% restante son iniciados por factores externos (exposoma), que a su vez desencadenan mutaciones genéticas. Sería el caso del tabaco en el cáncer de pulmón o el acohol en otros tumores.

El metaboloma ha sido menos estudiado, pero cada vez está despertando más interés entre los científicos. Como decíamos, el metaboloma es el conjunto de sustancias (metabolitos) que genera el organismo debido a su propio funcionamiento interno y a factores externos como la alimentación.

Las células cancerosas, esas células mutadas genéticamente, también tienen su propio metabolismo (generan metabolitos) y es clave para el desarrollo del tumor.

"El cáncer es genético, pero a menudo la mutación en sí misma no es suficiente. A medida que el cáncer se desarrolla y se propaga en el cuerpo, crea su propio entorno e introduce ciertos metabolitos. Se convierte en una enfermedad autoalimentada. Y ahí es donde el cáncer como trastorno metabólico se vuelve realmente importante", aclara Wishart.

Una enfermedad, muchas causas

La nueva teoría de que el genoma, el exposoma y el metaboloma deben considerarse al unísono al pensar en el cáncer, se muestra prometedora para encontrar tratamientos y superar las limitaciones que conlleva tener en cuenta solo una causa.

Por ejemplo, explica Wishart, "los investigadores que se enfocan solo en la perspectiva genética buscan abordar mutaciones particulares. El problema es que hay alrededor de mil genes que pueden volverse cancerosos cuando mutan, y normalmente se necesitan al menos dos mutaciones diferentes dentro de estas células para que el cáncer crezca".

Eso significa que hay un millón de pares de mutaciones potenciales, y "se vuelve inútil" reducir las posibilidades cuando se buscan nuevos tratamientos.

"Pero al considerar el cáncer desde la perspectiva metabólica, solo hay cuatro tipos metabólicos principales. En lugar de tratar de encontrar un plan de tratamiento para una combinación de mutación específica entre un millón, determinar el tipo metabólico del cáncer del paciente puede guiar de inmediato a los médicos para decidir cuál es el mejor tratamiento para su cáncer específico", asegura.

"Realmente no importa dónde está el cáncer. Lo que importa es cómo prospera o crece. Se convierte en una cuestión de '¿Cuál es el combustible que impulsa este motor?'", afirma. Y ese combustible es el metabolismo del tumor.

Los investigadores apuntan que, para prevenir el cáncer y desarrollar tratamientos, hay que estudiar más a fondo el metaboloma y su papel en el circuito de retroalimentación del cáncer.

"Desde el lado de la prevención, cambiar nuestro metabolismo a través de ajustes en el estilo de vida marcará una gran diferencia en la incidencia del cáncer", concluye.

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