Por Nuria Blasco

testimonio modelo cancer

Cristian Grassi estudiaba periodismo deportivo en su Rosario natal (Argentina) cuando un fotógrafo se fijó en él mientras acompañaba a una sesión de fotos a la que, por aquel entonces, era su novia. Al poco tiempo, empezó a despuntar como modelo en Argentina.

Poco después, llegaba el que sería el primer gran golpe de su vida: a su madre le diagnosticaban un cáncer del que moriría pocos meses más tarde.

Pero otra inesperada noticia estaba por llegar. En 2011, ya convertido en un modelo internacional, esa misma enfermedad invadió nuevamente su vida.

  • Fue diagnosticado de cáncer en la glándula timo y requirió 8 meses de tratamiento de quimioterapia y radioterapia.

Por suerte, el tratamiento médico y sus ganas de vivir le ayudaron a superarlo. Ahora quiere contar su experiencia por si sirve de ayuda a personas que estén pasando por una situación similar.

con la muerte de mi madre me invadió la tristeza

Tras la muerte de su madre, la tristeza por la pérdida impulsó a Cristian Grassi a dejar su ciudad y viajar a Europa, donde la industria de la moda se rindió a sus pies.

"La muerte de mi madre fue el golpe más duro que recibí en mi vida, sentí un vacío enorme, la buscaba en cada rincón de la casa... Sentía la necesidad de correr bien lejos y así lo hice".

"A los pocos días, abracé fuerte a mi padre, a mis hermanas, a mis amigos y me fui a Barcelona. Los primeros 3 meses fueron durísimos, muy tristes, pero poco a poco fui saliendo adelante", explica el modelo.

La enfermedad volvió a mi vida

Cristian se consolidó en Europa y EE.UU. realizando trabajos para importantes marcas, viviendo y trabajando en todas las grandes capitales de la moda del mundo.

Años después, en 2011, ya convertido en un modelo reconocido internacionalmente, el cáncer volvió a llegar a su vida.

“Los síntomas de la enfermedad se fueron manifestando poco a poco. En un comienzo se me adormecía el brazo izquierdo, luego comencé a sentir dolor en el pecho hasta que decidí hacer una consulta médica en la que me hicieron una tomografía. Tenía una masa de diez centímetros detrás del esternón".

"Tras realizarme una biopsia me dieron el diagnóstico: Tumor germinal extragonadal del tipo seminoma en la glándula timo. El cáncer de nuevo invadía mi vida”, cuenta Cristian, con un doloroso recuerdo.

  • El timo es un pequeño órgano que está ubicado en la parte superior del pecho. El cáncer del timo es poco frecuente y algunas veces no presenta síntomas.
  • Otras veces puede causar tos persistente, dificultades para respirar y dolor en el pecho, el síntoma que alertó a Grassi.

con el diagnóstico recordé la muerte de mi madre

Recibir un diagnóstico así es muy duro para cualquier persona, pero para Cristian fue, además, emocionalmente doloroso pues él ya había sufrido una fatal experiencia con el cáncer diez años atrás.

“Cuando me dieron el diagnóstico, se me vino el mundo abajo. Automáticamente me vino a la mente la imagen de mi madre en su peor estado. En cinco meses el cáncer la mató".

"Yo no tenía el mismo tumor que ella, que lo tuvo en el útero, pero ningún pronóstico que venga de esta enfermedad es positivo. Aunque en mi caso, por suerte, solo estaba encapsulado en el mediastino y no había metástasis”.

"Me vino a la mente la imagen de mi madre en su peor estado. En 5 meses el cáncer la mató"

En esos momentos estaba instalado en ciudad de México. Tras el diagnóstico, lo dejó todo y volvió a su Rosario natal (Argentina) para tratarse y estar cerca de los suyos.

“Mi vida cambió completamente. Vivía en México, tuve que hacer las maletas, regresar a casa y luchar por mi vida. Dejé de lado mi profesión y me enfoqué el 100% del día en mi recuperación. Por suerte caí en buenas manos, tuve un equipo médico fantástico quienes me ayudaron a mantenerme siempre fuerte y positivo”.

Me miraba al espejo y no me reconocía

Sin embargo, el tratamiento para luchar contra el cáncer fue largo y duro y los efectos secundarios, tremendos para la autoestima del modelo.

Mi tratamiento duró 8 meses y recibí 20 sesiones de quimioterapia, en las cuales me administraban, de lunes a viernes, medicación intravenosa durante 5 horas. Y también recibí 20 sesiones de radioterapia. Fue angustioso. En ese tiempo lo único que hacía era estar en familia, visitar amigos e ir a respirar aire fresco”.

"Tuve una caída de pelo total, estaba muy pálido y falta de apetito. Llegué a pesar solo 70 kg"

Este tratamiento le causó tremendos efectos secundarios. Cristian vio como su cuerpo y su rostro iban cambiando, perdía muchísimo peso, su larga melena y su tono bronceado desaparecían… un golpe impactante y muy duro para alguien que vive de su imagen.

“El proceso es largo y doloroso, te miras al espejo y no te reconoces. Los efectos secundarios fueron la caída de pelo total, falta de apetito y pérdida de peso. Estaba muy pálido y llegué a pesar 70 kg, y eso que mido 190 cm. Es duro, vas viendo como tu cuerpo va cambiando, tu aspecto se va desmejorando... Pero los estudios médicos eran positivos, eso me daba tranquilidad y fuerza”, confiesa.

Mi familia, el yoga y la meditación fueron claves

Junto al tratamiento médico, su fortaleza y el apoyo de la gente que le rodeaba fueron indispensables en su recuperación. Además, Cristian se inició en el yoga y la meditación, que le ayudaron a superar esos duros momentos, prácticas que siguen formando parte de su vida hoy en día.

“Me ayudo la medicina, mi familia, mis amigos y mis ganas de vivir. Intentas tener una mente positiva y sacas fuerzas desde bien adentro, te haces más consciente y esa conciencia te hace más empático y compasivo contigo mismo. El Yoga y la meditación, como hasta el día de hoy, cumplieron un rol fundamental en aquellos tiempos difíciles”.

En 2013, le dijeron que estaba curado y le dieron el alta médica. En esos momentos tuvo sentimientos encontrados entre la felicidad por saber que su enfermedad había remitido y la incertidumbre por su futuro, después tanto tiempo alejado de su profesión.

“Cuando me dieron el alta médica me sentía perdido, no sabía cómo retomar mi vida, estaba tan contenido por los médicos y mi círculo familiar que no sabía por donde arrancar y más para una persona que trabaja con su imagen y que físicamente no se veía nada saludable".

"En esos momentos, respiré profundo, agarre fuerzas y me instalé tres meses en el Caribe mexicano en una sencilla cabaña frente al mar. Fue un proceso bonito de entendimiento y sanación”, explica el modelo.

Ahora vivo más el presente

Haberse enfrentado al cáncer cara a cara le ha hecho valorar otras cosas. Y reconoce que sufrir esta enfermedad ha sido un antes y un después en su vida, que ahora está basada en una alimentación vegana, la práctica de yoga y la meditación.

"Hoy en día llevo una vida más simple, más espiritual. El camino hacia la realización del ser se logra con disciplina y la práctica diaria de yoga, Pranayamas (ejercicios de respiración), la meditación y una alimentación vegana a base de plantas y fermentados".

"Estos tiempos de pandemia son el claro ejemplo de que debemos valorar cada día de nuestra vida"

"Después de esta experiencia soy más consciente y vivo más en el presente, no tiene sentido quedarnos apegados al pasado y planificar un futuro tan incierto. Estos tiempos de pandemia son el claro ejemplo de que debemos valorar cada día de nuestra vida", concluye.

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