Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La grasa mala del tumor impide que tu cuerpo luche contra el cáncer
iStock by Getty Images

Para que un tumor crezca y se disemine, tiene que burlar de alguna manera las células T asesinas o natural killers.

Estas células del sistema inmunitario se encargan específicamente de luchar contra las células cancerígenas.

¿Cómo consigue el cáncer esquivar la embestida de las células T asesinas? Científicos del Instituto de Salk en Estados Unidos lo han descubierto:

  • El tumor produce grasas dañinas que las células T asesinas, ávidas de energía, ingieren. Y eso deteriora su función, lo que permite que el tumor crezca a sus anchas.

El descubrimiento, publicado en Immunity, abre la puerta a desarrollar nuevos tratamientos de inmunoterapia que impidan que los lípidos del tumor dejen fuera de juego a las células T asesinas.

Los tumores acumulan grasa mala

"Sabemos que los tumores son un entorno metabólicamente hostil para las células sanas, pero dilucidar qué procesos metabólicos se alteran y cómo esto suprime la función de las células inmunitarias es un área de la investigación del cáncer que está ganando mucha atención", afirma la profesora Susan Kaech, coordinadora del estudio.

En la investigación del cáncer hay muchos frente abiertos y uno de los que está ganando protagonismo es el del inmunometabolismo.

  • Este campo estudia cómo el metabolismo de la células inmunitarias, en concreto el de las células T asesinas, se altera cuando hay un tumor porque tiene "otros" nutrientes a su alcance.

De hecho los científicos hace tiempo que saben que los tumores acumulan grasa y que dicha grasa se asocia al deterioro de las células inmunitarias, pero no se sabía exactamente el mecanismo que provocaba ese deterioro.

Ahora, el equipo de científicos del Instituto de Salk ha arrojado luz sobre el asunto.

La grasa mala debilita las células T asesinas

Tras realizar análisis en laboratorio, los investigadores observaron que los tumores tienen grandes cantidades de diferentes tipos de lípidos.

  • Vieron que acumulan sobre todo lípidos oxidados que se encuentran en lipoproteínas oxidadas de baja densidad (LDL). Y esto no es otra cosa que colesterol malo.
  • Luego observaron que las células T asesinas se adaptaban a ese microambiente graso del tumor e ingerían una gran cantidad de lípidos oxidados.
  • Pero lo peor es que el círculo sigue: el proceso anterior favorece la acumulación de más grasa mala en el interior de las células T asesinas y eso las debilita.

Cómo funcionan las natural killers

Las células T asesinas son un tipo de glóbulo blanco o linfocito que proceden de la médula ósea y se hallan en la sangre y tejidos linfáticos, especialmente el bazo.

  • Estas células del sistema inmunitario tienen una función principal: destruir una gran variedad de células anormales, por ejemplo las células alteradas de un tumor o por un virus.
  • Y es que las células T asesinas o natural killers tienen la capacidad innata de reconocer las alteraciones en las células y activarse con el objetivo de destruirlas.
  • En el momento que este tipo de linfocitos se activa, liberan sustancias que se adhieren a la membrana de las células alteradas, ya sea por virus o por un tumor, provocando la muerte de dichas células.

Nuevas inmunoterapias

Cada día, las células T asesinas de tu sistema inmunitario libran batallas contra células cancerígenas.

Pero ese funcionamiento perfecto puede verse alterado. "Descubrimos que cuando las células T se estresan por los lípidos oxidados pierden su capacidad antitumoral", señala Shihao Xu, primer autor del estudio.

Así pues, los investigadores han descubierto la causa que deja fuera de juego las natural killers, pero también han hallado nuevas opciones de inmunoterapia que podrían solucionar el problema.

En concreto, se trata de una molécula que eliminaría los lípidos oxidados en las células T y restauraría su función, con lo que podrían luchar contra el tumor de forma eficaz.