Una microbiota sana aumenta la efectividad de la inmunoterapia contra el cáncer

Una microbiota intestinal saludable presenta un mayor número de bacterias beneficiosas que estimulan el sistema inmunitario, aumentando así la eficacia de tratamientos contra el cáncer como la inmunoterapia.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La microbiota y el cáncer
iStock by Getty Images

La efectividad de los tratamientos contra el cáncer pueden depender de varios factores y, según un reciente estudio del Kins's College London, uno de ellos es el estado de la microbiota intestinal.

Los investigadores de este prestigioso centro –en colaboración con la Universidad de Trento y el Instituto Europeo de Oncología en Italia, y la Universidad de Groningen–, han demostrado el vínculo entre la flora intestinal y la respuesta de los pacientes con melanoma a la inmunoterapia. Recordemos que la inmunoterapia es uno de los avances de los últimos años en el tratamiento contra el cáncer y el melanoma (el cáncer de piel más agresivo), uno de los tumores donde más se aplica.

Microbioma intestinal e inmunidad

En realidad, que la flora intestinal influya en la efectividad de los fármacos inmunoterápicos no es una gran sorpresa. Hace tiempo que se estudia y ahora este trabajo, el más grande que se ha hecho sobre el tema, lo certifica.

"Estudios preliminares en un número limitado de pacientes han sugerido que el microbioma intestinal, como regulador del sistema inmunitario, desempeña un papel en la respuesta de cada paciente a la inmunoterapia contra el cáncer, y en particular en el caso del melanoma. Este nuevo estudio podría tener un gran impacto en la oncología y la medicina en general", señala la Dra. Karla Lee, investigadora clínica del King's College London y primera autora del estudio.

  • El microbioma es el conjunto de microorganismos que viven en los intestinos y puede alterarse debido a la dieta, la toma de antibióticos o los malos hábitos de vida (estrés, tabaco, falta de sueño...).
  • También puede mejorarse mediante probióticos de última generación o incluso con un trasplante fecal en aquellos casos que esté muy deteriorado.

Por tanto, es una población de microorganismos modificable que, su vez, juega un papel clave en el sistema inmunitario. Y no hay que olvidar que los tratamientos de inmunoterapia contra el cáncer actúan básicamente estimulando las propias defensas para que combatan las células cancerígenas.

Dicho esto, se sabe que menos del 50% de los pacientes responden positivamente a la inmunoterapia para el melanoma. Según sugiere este nuevo estudio, modificar el microbioma de un enfermo de cáncer antes de empezar el tratamiento aumentaría las posibilidades de éxito de la inmunoterapia.

Detalles del estudio

Los investigadores estudiaron pacientes con melanoma y muestras de su flora de cinco centros clínicos del Reino Unido, Holanda y España.

Se realizó una secuenciación del microbioma intestinal para investigar si existe una asociación entre la composición y la función del microbioma intestinal y la respuesta a la inmunoterapia.

  • Los resultados confirmaron una asociación compleja que involucra diferentes especies bacterianas. Y no es de extrañar porque en el intestino viven millones de microorganismos diferentes.
  • Así pues, los pacientes que presentaban más cantidad de tres tipos de bacterias protectoras (Bifidobacterium pseudocatenulatum, Roseburia y Akkermansia muciniphila) tenían mejor respuesta al tratamiento.

Estas familias de bacterias estimularían el sistema inmune, lo que frenaría la respuesta inflamatoria y la proliferación del tumor. Recordemos que las células cancerígenas necesitan un ambiente inflamatorio para multiplicarse.

Mayor supervivencia al cáncer

Los investigadores comprobaron que las posibilidades de supervivencia en pacientes con melanoma sometidos a inmunoterapia se duplicaban si tenían un microbioma intestinal rico en bacterias protectoras.

Esto abre la puerta a realizar, por ejemplo, un trasplante fecal con bacterias beneficiosas antes de iniciar el tratamiento contra el cáncer. Existen también píldoras de materia fecal que podrían ser útiles en este sentido, aunque se trata de fármacos pendientes de aprobación.

Sin llegar a este punto, la dieta también puede ser de gran ayuda. De hecho, los investigadores observaron que los microbiomas más sanos dependían básicamente de la dieta y la constitución del paciente. Esto último no podemos cambiarlo porque nacemos con una población bacteriana intestinal concreta, pero la dieta sí puede contribuir en gran medida a mejorarla.

Estudios anteriores han demostrado que el estado nutricional del paciente de cáncer influye en el pronóstico de la enfermedad. Y, sin duda, uno de los factores que explicaría esta relación es la flora intestinal, que está determinada en gran medida por lo que comemos.