11 consejos para tus primeros días con tu bebé

Todo sería más sencillo si supiéramos qué necesita un bebé en cada momento, pero la vida no es así. Lo más inteligente es adaptarse a su ritmo para acabar comprendiéndole mejor.

Dudas de los primeros días

Te damos algunos consejos para cuando dejes el hospital y vuelvas a casa con tu bebé:

  1. ¿Qué son los cólicos? ¿Gases, nerviosismo? Parece que es una cuestión de adaptabilidad: el bebé necesita sentirse seguro, con su madre, cuanto más tiempo mejor. Los bebés que permanecen en contacto con el cuerpo materno lloran mucho menos.
  2. El llanto de un bebé es un grito de ayuda que siempre hay que atender. Con él intenta transmitirnos sus necesidades básicas: comida, abrigo, compañía, tranquilidad. Las lágrimas indican sufrimiento, y precisan –siempre– consuelo.
  3. Vuestra casa debería ser un lugar en el que se respire calma. Durante un tiempo hay que evitar cualquier interferencia que complique esta etapa de adaptación y conocimiento mutuo.
  4. Es imprescindible que en casa no se fume. El humo no sólo convierte a los bebés en fumadores pasivos, sino que, además, aumenta las posibilidades de que tengan asma u otras enfermedades respiratorias.
  5. Al dejar a un bebé sobre una superficie plana, o al cogerlo, hay que mantenerlo cerca de nuestro cuerpo. Hasta los tres o cuatro meses la musculatura del cuello no es suficientemente fuerte: sujeta su cabeza suavemente con la palma de tu mano.
  6. Para un bebé, lo que no ve no existe y a su vez necesita estar en contacto continuado contigo. Por eso, necesita acompañarte por las diferentes habitaciones mientras haces tus tareas. Colócalo sobre tu pecho con un portabebés siempre que puedas.
  7. El aire libre nos conviene a todos, pero sobre todo a la nueva madre; es un antídoto contra el agobio de sentirse encerrada entre cuatro paredes. Si el clima es bueno, un bebé puede salir de casa desde el primer día.
  8. Para el bebé es vital notar los límites de su cuerpo como los notaba en el útero materno. Si está inquieto, coloca su cuerpo sobre el tuyo piel con piel y mantén tus brazos a su alrededor; notarás que enseguida se calma.
  9. Los bebés captan el nerviosismo y el mundo emocional de la madre. Ante un momento de conflicto, de llanto que no se parece consolar, es mejor tratar de calmarnos primero o incluso expresarle con amor nuestros propios sentimientos. También podemos dejar al bebé en brazos de alguien cercano −el padre, la abuela...− que le transmita la calma y la serenidad que necesita, mientras nosotras recuperamos la nuestra.
  10. No te sientas en la obligación de compartir a tu hijo con los demás, dejando que vaya de brazos en brazos de extraños. Si un bebé llora cuando lo cogen respétalo, a lo mejor es que en ese momento no desea estar con esa persona.

Los cuidados del recién nacido

Y lo que debes tener en cuenta para su cuidado diario:

  1. No es necesario bañarle cada día, pero si lo haces comprueba que la temperatura del agua sea parecida a la de su cuerpo, caldea el ambiente y ten a mano lo que necesitas. Seca bien todos los pliegues de su piel, especialmente la zona del pañal.
  2. Es cierto que los recién nacidos necesitan estar abrigados durante los primeros días, porque se tienen que acostumbrar a un ambiente muy distinto al útero materno. Pero después no hay que abrigarles ni mucho ni poco. Tocándoles el abdomen y la espalda sabremos si tienen frío o calor.
  3. Para curar el cordón es importante lavarse las manos. Se dejan caer en la base unas gotas de alcohol de 70º y se coloca una gasa encima. Va bien dejar que se airee. Si huele mal o aparecen secreciones llevadlo al pediatra.
  4. El cabello del bebé se cae a los dos o tres meses y hacia los seis empieza a ser sustituido por el definitivo. Cortárselo es una simple cuestión estética: puede hacerse cuando se quiera siempre que se usen tijeras adecuadas y el bebé esté tranquilo.
  5. Las uñas se pueden cortar siempre que se usen unas tijeras para bebés. Sujeta su mano con tu pulgar en el dorso y córtalas rectas, sin apurar, sobre todo en los extremos.
  6. Siempre hacia atrás. Así debe limpiarse la zona del pañal en cada cambio para evitar que los genitales entren en contacto con las heces.
  7. La piel de un bebé es fina y delicada, y se irrita con facilidad. Por ese motivo es conveniente lavar su ropa a parte y aclararla bien. A poder ser con un jabón ecológico.
  8. La costra láctea no necesita ser eliminada y si se hace es por una cuestión estética de la familia. Para eliminar la costra láctea, la mejor opción es masajear suavemente la zona con aceite de oliva, almendras o aguacate, para que se ablande. Irá cayéndose al lavarle la cabeza.
  9. Existen zonas especialmente sensibles. Los oídos no deben limpiarse;el erumen es una protección natural. Las legañas se retiran con una gasa o un paño húmedo, desplazándolos hacia el exterior del ojo.
  10. El masaje tiene muchos beneficios. El contacto amoroso, suave y respetuoso le relaja, tonifica su musculatura, fortalece el sistema inmunológico y le da seguridad. Pregúntale si le apetece antes de empezar y estáte atenta a si ya tiene suficiente durante todo el proceso. Calienta el producto entre las manos y empieza por las piernas para crear un clima de confianza.