Bronquiolitis en niños: señales para reconocerla y cuándo acudir al médico

La bronquiolitis es una infección frecuente en niños pequeños y bebés. En la mayoría de casos es leve, pero a veces puede complicarse. Te explicamos cuáles son los principales síntomas y cómo se trata.

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bronquiolitis en niños

La bronquiolitis suele afectar a niños de entre 2 y 24 meses de vida.

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Con la llegada del frío suelen repuntar las bronquiolitis en los niños. Se trata de una inflamación de los bronquios, unos conductos que conducen el aire dentro de los pulmones, provocada generalmente por una infección vírica.

De acuerdo con la Asociación Española de Pediatría (AEP), el virus respiratorio sincitial (VRS) es la principal causa de infecciones de las vías respiratorias inferiores en los recién nacidos y lactantes y del 80 % de las bronquiolitis y neumonías. También puede deberse a una infección por Adenovirus (el 11% de los casos), Metapneumovirus y virus Parainfluenza (de la familia del virus de la gripe).

La bronquiolitis afecta fundamentalmente a los niños de 2 a 24 meses de vida, aunque también puede darse en niños mayores.

¿Qué síntomas provoca la bronquiolitis?

Al principio de la infección suele aparecer tos, fiebre leve y secreción nasal acuosa o con mocos. En el 60% de los casos los síntomas se quedan ahí y podemos decir que afecta exclusivamente a las vías respiratorias altas (nariz y faringe).

No obstante, en el 40% restante aparecen, en los dos días siguientes al inicio de la enfermedad, tos por accesos y dificultad respiratoria que son signo de afectación de las vías respiratorias bajas (esto es lo que se considera propiamente como bronquiolitis) y fiebre de moderada intensidad. Estos síntomas se acompañan de sibilancias, falta de apetito o vómitos después de toser. El niño también puede mostrarse irritable y, en algunos casos poco frecuentes, tener la piel de color azul (cianótico).

¿Cuándo hay que preocuparse?

En la gran mayoría de casos, la bronquiolitis es una enfermedad que no comporta complicaciones, aunque como se da en niños muy pequeños que tienen las vías respiratorias aun muy estrechas, puede provocarles dificultad respiratoria intensa y por lo tanto, mucha irritabilidad.

Solo unos pocos casos deben ingresarse en el hospital (2%) y de estos, solo unos pocos requieren tratamiento en cuidados intensivos. La mortalidad por bronquiolitis es muy baja en los países desarrollados.

Si el niño está enfermo pero no tiene signos de gravedad, conviene acudir al médico para que revise al niño pasadas las primeras 24 horas desde el inicio de la enfermedad.

Pero si hay signos de gravedad, como tos intensa que incomoda al niño (sobre todo si no le deja descansar), dificultad respiratoria con frecuencias respiratorias por encima de 50 respiraciones por minuto, color azulado de la piel o irritabilidad intensa, hay que acudir inmediatamente al médico.

 

¿Cómo se diagnostica la bronquiolitis?

No acostumbran a ser necesarias las radiografías o los análisis de sangre, que solo se hacen si el medico sospecha que hay complicaciones.

Se acostumbran a hacer un análisis del moco nasal para determinar si hay Virus Respiratorio Sincitial o Adenovirus que son los responsables de la mayoría de las Bronquiolitis.

¿Qué podemos hacer en casa para aliviar la bronquiolitis?

No hay tratamiento específico de la bronquiolitis (es decir, que cure la causa que la provoca). La intervención irá dirigida a aliviar los síntomas:

  • Controlar la fiebre. Si el niño tiene fiebre, se le puede dar un antitérmico, pero la fiebre es uno de los mejores mecanismos de defensa del niño y solo debe ser tratada si genera malestar. Nuestro objetivo debe ser que el malestar generado por la fiebre desaparezca aunque no logremos bajar por completo la fiebre. Podemos ducharlo o bañarlo si es necesario, lo cual contribuirá a su confort y a bajar la temperatura.
  • Hidratación. Hay que procurar que el niño beba líquido para que la mucosidad sea más fluida y obstruya menos, para evitar que se deshidrate y para disminuir la sequedad de las vías aéreas.
  • Mantenerlo en una postura semi-incorporada ayuda a que respire mejor. Debemos controlar la fiebre, vigilar el color de la piel y, solo si tiene dificultad respiratoria, comprobar cuantas veces respira por minuto.
  • La alimentación debe ser ligera y fraccionada (que coma poco y frecuente) sin forzarle a comer si no tiene apetito. La leche materna es un alimento que cumple las dos funciones de hidratación y de aporte de nutrientes y defensas necesarios en estos momentos de enfermedad
  • El frío ambiental no “costipa”. Por ello si tiene fiebre o exceso de calor debemos destaparlo. 

Para la tos y la dificultad respiratoria se han ensayado broncodilatadores y corticoides, pero no han demostrado suficiente eficacia para ser recomendados de manera general a todos los niños con bronquiolitis. Lo que se acostumbra a hacer es una prueba terapéutica con estos medicamentos y si el niño no mejora, se suspenden para no dar medicaciones inútiles y evitar efectos secundarios.

Cómo se trata la bronquiolitis si hay ingreso hospitalario

Si se ingresa al niño en el hospital (normalmente en una habitación junto a los padres) a todo lo anterior puede añadirse :

  • Se les administra oxígeno para disminuir el esfuerzo que han de hacer para respirar y evitar que se fatiguen.
  • Se les hidrata por vía intravenosa.
  • Se vigila sus constantes vitales con monitores cardiacos y de saturación de hemoglobina.
  • Si se están utilizando broncodilatadores pueden administrarse mediante nebulización con fuente de oxígeno.

¿Cómo evoluciona la bronquiolitis?

La evolución normal de la bronquiolitis es hacia la curación. Dura 7 días. Los 3-4 primeros días con gran dificultad al respirar por espasmo de las vías respiratorias y los 3 siguientes con gran producción de moco.

La complicación mas frecuente es que se produzca una otitis.