Los alimentos integrales no son, por regla general, perjudiciales para los niños. Al revés, les aportan más vitaminas, minerales y fibra que los que han sido refinados.

Los beneficios de comer toda la familia cereales integrales pueden empezar en el embarazo de nuestros hijos para hacerlo más sencillo.

Pero si no hemos llegado a tiempo, podemos empezar gradualmente, introduciéndolos poco a poco en algunas comidas y siempre dando ejemplo a nuestros hijos.

1 / 3 Desde el embarazo se acostumbra a su sabor

Sería ideal acostumbrarnos a cocinar ya desde el embarazo cereales integrales, que es su forma más natural. Son mucho más saludables y completos que los refinados, con un  valor nutricional claramente superior, por lo que nuestro bebé se beneficiará de sus propiedades.

También la embarazada, a quien, por ejemplo, su mayor aporte de fibra le irá bien para evitar el estreñimiento.

Además, de aportar más vitaminas, minerales y fibra que los que han sido refinados (sometidos a procesos especiales para su conservación), sus hidratos de carbono son de absorción más lenta por lo que tanto a los niños como a los adultos, nos permiten tener una energía más estable.

2 / 3 Que sean alimentos habituales en su dieta

Podemos dárselos desde el mismo momento en el que empezamos con la alimentación complementaria: a los 6 meses, a no ser que tenga problemas intestinales. Si forman parte de su realidad familiar desde el inicio, son más fáciles de ofrecer a los niños pequeños.

De esta manera la pasta, el arroz o el pan más oscuro es para ellos el más familiar.

Los niños pueden comerlos tanto fríos como calientes. Encontraréis muchas ideas en la gran variedad de libros con recetas fáciles y nutritivas para niños pequeños.

 

3 / 3 En recetas apetitosas y manipulables con las manos

También vale la pena cocinarlos un poco más para lograr una consistencia más blanda que la habitual entre los adultos, de modo que los granos cocidos formen casi una papilla. Una vez hervidos, los podemos triturar todavía más con la ayuda de una batidora eléctrica, sin llegar a convertirlos en un puré fino.

Así estas preparaciones serán las bases para todo tipo de croquetas, bollos o pasteles fríos.

La forma en que el alimento es presentado al niño tiene muchísima importancia. De hecho, ese es uno de los motivos por los cuales la “comida basura”, o comida rápida, tiene tanto éxito entre los niños pequeños: porque pueden comerla con autonomía y como parte de un juego. 

Hagamos que los alimentos saludables que les presentamos les entren por los ojos, además de usar la imaginación para ofrecerles alimentos integrales de un modo que puedan cogerlos con sus manos. Ese es todo un secreto. 

Más adelante, paulatinamente, les podremos ir sumando hortalizas como la calabaza, las zanahorias, la patata dulce o boniato...