¿Cómo modificar el cuatro de baño?

A los niños les gusta jugar con el agua y no es extraño encontrarlos en el cuarto de baño abriendo grifos, manipulando los artículos de higiene y cosmética, cogiendo el secador del pelo...

Hay que destacar que el baño ocupa el segundo lugar, después de la cocina, en la lista de zonas peligrosas de la casa. Así que debemos tener en cuenta una serie de consideraciones para que los niños no puedan alacanzar objetos, productos o aparatos con los que, de alguna manera, puedan hacerse daño.

Por ello, para evitar que esta estancia pueda ser un espacio de riesgo para los más pequeños, podemos seguir las siguientes consideraciones:

Armarios y cajones

Los armarios y los cajones deben situarse a cierta altura o bien estar provistos de cierres de seguridad.

La razón principal es que en ellos se guardan productos de aseo o belleza, todos ellos potencialmente tóxicos o peligrosos: espumas y hojas de afeitar, colonias, polvos de talco, quitaesmaltes, tijeras, cortauñas...

Enchufes

Los enchufes que se utilizan para conectar la máquina de afeitar o el secador deben estar situados en lugares altos y lejos de los puntos de salida del agua. Como norma general, es conveniente colocar siempre enchufes giratorios o de seguridad.

Deben estar situados en lugares altos y lejos de los puntos de salida del agua

Si bien los accidentes por electricidad relacionados con el agua afortunadamente son poco frecuentes (un 1,8% del total), si se producen, pueden llegar a ser graves e irreversibles.

Lo ideal sería no utilizar nunca ningún pequeño electrodoméstico en el cuarto de baño, pero un buen criterio podría ser no usarlos hasta que el niño esté completamente seco.

Bañera

Al cumplir los seis meses muchos niños empiezan a utilizar la bañera del adulto, ya que se adapta mejor a su creciente movilidad. Nunca hay que dejar al bebé solo dentro de la bañera familiar, ni por un solo momento, aunque disponga de un asiento especial.

Si suena el teléfono o el timbre, y si se considera imprescindible atender la llamada, es preciso coger al niño, taparlo y llevarlo consigo.

Si nos bañamos con él, debemos entrar y salir de la bañera con el niño en brazos.

No hay que dejar ni un minuto al bebé solo en la bañera, aunque disponga de un asiento especial

A la hora de llenarla –con unos pocos centímetros es suficiente– hay que abrir primero el grifo de agua fría y, a continuación, el del agua caliente, ya que hacerlo al revés es exponerse a graves quemaduras. No hay que introducir al niño en la bañera antes de haber mezclado el agua con las manos.

Los grifos, al ser de metal, pueden quemar si se calientan en exceso, por tanto, es conveniente enseñar a los niños pequeños que no deben manipularlos.

Puertas y ventanas

Es preciso abrir las puertas y ventanas después del baño para evitar que el vapor de agua se condense.

Deberíamos asegurarnos de que las puertas siempre puedan abrirse, lo que implica eliminar los pestillos interiores por un tiempo.

Aun así, es una buena idea mantener siempre cerrada la puerta del baño, para que los niños pequeños, si necesitan acudir a él, pidan ayuda y vayan acompañados por un adulto.

Inodoro y bidé

Los productos de limpieza son sumamente tóxicos, así que no deben almacenarse en el baño. No hay que mezclar lejía y detergentes, ya que pueden producir vapores tóxicos.

Los productos de limpieza de la casa son muy tóxicos, por lo que no debemos guardarlos en baño

Dejar correr agua durante un rato cuando se hayan empleado productos muy fuertes en los sanitarios será la mejor opción.

Afortunadamente, cada vez existen más opciones ecológicas al alcance de todas las familias.