fiebre ninos

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fiebre ninos

La fiebre es el motivo principal por el que se acude a la consulta del pediatra. Algunas agresiones que recibe el cuerpo, como las infecciones, provocan que como señal de aviso el cuerpo eleve su temperatura.

Por ello decimos que la fiebre es un síntoma, no una enfermedad en sí misma. Cuando hay fiebre nos avisa de que tenemos que buscar un motivo, un origen.

la mejor forma de medir la temperatura

Lo primero que vamos a hacer es distinguir entre dos conceptos:

  • Se define como febrícula una temperatura axilar de 37,2 a 37,9º C.
  • A partir de 38º C es cuando hablamos de fiebre.

La primera dificultad que suelen tener los padres recientes es cómo medir la temperatura, ya que hay muchísimos tipos de termómetros disponibles en el mercado.

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Hace unos cuantos años teníamos disponibles los termómetros de mercurio, que probablemente eran los que medían la temperatura con mayor precisión. Actualmente se suelen utilizar los termómetros digitales que son rápidos y prácticos, aunque también están los termómetros de galinstán (de galio) que son muy precisos.

  • ¿Dónde tomo la temperatura?. Lo más recomendable es medir la temperatura en la axila. En el culete la temperatura es medio grado más alta que la axilar y además puede ser incómodo para el bebé. Si tiene diarrea o irritaciones esta medición se desaconseja.

¿Qué causa la fiebre?

Las causas más frecuentes de la fiebre son las infecciones. Las infecciones de un niño serán en su mayoría banales y causadas por virus.

La fiebre por sí misma genera mucha angustia y sin embargo no debe ser considerada un signo de alarma.

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  • Es mucho más importante valorar los síntomas que la acompañan. La fiebre es una reacción corporal de nuestro sistema inmune frente a las infecciones. La elevación de la temperatura facilita la destrucción de los gérmenes que causan las infecciones, es un mecanismo de defensa.

La fiebre es a menudo el primer signo de infección. A veces transcurren muchas horas entre que empieza la fiebre y aparecen otros síntomas, por lo cual cuando se consulta demasiado pronto, lo más común es que sea una “fiebre sin foco”, es decir que por muy rigurosa que sea la exploración, no encontremos un motivo evidente de fiebre.

La fiebre facilita la destrucción de los gérmenes que causan la infección

  • De la misma manera, las exploraciones complementarias (analíticas o radiografías por ejemplo) muy precoces no suelen dar información importante.
  • Algunas veces la única manifestación de infección puede ser la fiebre, y tal como llega se va en pocos días, sin que se hayan dado otros síntomas relacionados.

¿paracetamol o ibuprofeno?

Los fármacos que se utilizan para tratar la fiebre son los antitérmicos y los más utilizados son el paracetamol y el ibuprofeno. Este último es también antiinflamatorio por ello es más adecuado en casos de que la fiebre esté relacionada con un proceso inflamatorio.

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  • Se recomienda utilizar solo uno de los dos fármacos y de entrada, no combinarlos para evitar el riesgo de dosis excesivas. Además, no hay estudios que demuestren que son más eficaces sobre la fiebre tomados de forma conjunta.
  • Son medicamentos, así que tienen efectos secundarios por lo que hay que tomar las dosis justas (que indique el médico) y no abusar de su consumo. Es decir, no sirven "para todo".
  • El ibuprofeno es más irritante para el estómago infantil y el paracetamol en dosis altas puede afectar al hígado.

Son fármacos con efectos secundarios. No hay que darlos "para todo"

La fiebre se trata, no porque sea mala, sino porque cuando uno tiene fiebre se encuentra mal. Bajar la fiebre no cura la enfermedad pero mejora el confort. Pero no hay que obsesionarse con bajar la temperatura (si no se superan fiebres de 40º C) y es que dar más cantidad de fármacos o más tiempo no ayuda, al contrario, puede ser incluso peligroso.

A partir de 38º C es cuando se suele trata la fiebre, si el niño presenta un estado general debilitado (y el médico así lo considera). La febrícula no hay que tratarla ya que es un "trabajo" que está haciendo el cuerpo de forma natural. En menores de 3 meses cualquier subida de temperatura tiene que ser rápidamente evaluada por un médico.

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  • Prácticas "caseras" como dar baños tibios o aplicar compresas de agua fresca, por ejemplo, solo originan disminución transitoria de la fiebre y actualmente están desaconsejadas. Tampoco es conveniente ni abrigar ni desabrigar demasiado al niño.
  • Sí que se recomienda mantener un buen estado de hidratación y de alimentación. La fiebre, al elevar la temperatura corporal, incrementa el consumo de agua del organismo, así que es conveniente ofrecer líquidos de forma recurrente.

¿Cuándo debemos alarmarnos?

Hay algunas situaciones en las que sí se recomienda la consulta rápida con el pediatra:

  1. Es un recién nacido o un lactante menor de 3 meses.
  2. La temperatura es superior a 40º C.
  3. La fiebre persiste durante 5 ó más días.
  4. Pacientes con enfermedades crónicas o inmunodeprimidos.
  5. Si se acompaña de signos y síntomas de alarma: rigidez de nuca, convulsiones, petequias (puntitos o manchitas rojas en la piel que no desaparecen al presionarla), decaimiento importante que no se resuelve incluso bajando la temperatura.
  6. Los síntomas de alarma deben vigilarse sobre todo en las primeras 12-24 horas de fiebre que es cuando las enfermedades graves suelen expresarse.

algunos mitos de la fiebre

  • La fiebre alta puede producir daño cerebral permanente. NO. Salvo temperaturas por encima de los 42ºC (rarísimas) no hay riesgo.
  • La fiebre alta provoca meningitis. NO. La meningitis puede dar fiebre alta, pero no al revés
  • Si es muy alta da lugar a convulsiones febriles. NO. Este tipo de convulsiones pueden ocurrir con cualquier temperatura y suelen ser benignas, de hecho lo más típico es que se produzcan cuando se inicia el proceso febril, con poca temperatura. Ten en cuenta que estas, aunque son muy llamativas no suponen ningún riesgo.
  • Si no somos capaces de bajar la fiebre la causa de la misma es grave. NO. Una enfermedad banal puede dar fiebre muy alta y al revés, enfermedades muy graves tener temperaturas muy bajas. La escasa respuesta al tratamiento antitérmico no aporta datos relevantes en cuanto a la severidad.
  • La presencia de fiebre indica la necesidad de tratamiento antibiótico. NO. La mayoría de veces serán cuadros virales y estos no lo necesitan.

Dra. Amalia Arce. Pediatra