convulsion febril

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convulsion febril

Que tu hijo sufra una convulsión por la fiebre es una situación que alarma, y mucho. Es normal que te asuste la primera vez, sin embargo lo cierto es que ni es extremadamente extraño ni tiene porqué responder a nada grave.

De todos modos, conviene saber cómo actuar y no hay que dejarlo pasar.

El Dr. Juanjo García, Jefe de Pediatría del Hospital Infantil Sant Joan de Déu de Barcelona, asegura que "este tipo de episodios afectan a un 3 o 4% de los niños entre los 6 meses y los 6 años de vida, por tanto es un porcentaje nada despreciable, y a partir de los 6 años ya no se dan casos".

Además, se trata de un proceso benigno que no deja secuelas a nivel cerebral ni provoca discapacidad intelectual. Y, por supuesto, no aumentan el riesgo de epilepsia, que es el temor de muchos padres.

Qué es una convulsión febril

Las convulsiones febriles son movimientos bruscos y repentinos de los músculos que no se pueden controlar y que se producen durante un breve periodo de tiempo. Pero... ¿por qué aparecen? El Dr. García nos lo aclara:

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  • No se sabe exactamente el mecanismo que las origina, aunque se cree que la temperatura elevada que acompaña a la fiebre altera el funcionamiento neuronal, de forma que el cerebro provoca unas descargas generalizadas dando lugar a una convulsión en las 4 extremidades y a una pérdida de conocimiento.

Las convulsiones son una reacción del cerebro del niño a la fiebre

  • Lo más normal es que duren un par de minutos y, aunque pueda parecer una eternidad, después ya cesan.
  • Suelen aparecer en las primeras 12 horas de fiebre o incluso antes de que aparezca. Por eso a veces las convulsiones son la primera señal de que el niño está enfermo. Es muy raro que aparezcan cuando el niño lleva ya 24 horas con fiebre.
  • Con temperaturas superiores a 38º ya pueden aparecer convulsiones, no requiere que la temperatura sea muy alta.

Qué provoca la fiebre

Normalmente la causa suele ser una infección viral, pero no porque la fiebre que provoca este tipo de infección tenga alguna característica especial, sino simplemente porque son las infecciones más habituales (y por tanto el motivo de fiebre más común) entre los 6 meses y los 6 años de vida.

Las infecciones víricas son la principal causa de fiebre a estas edades

También puede ocurrir como consecuencia de las vacunas (en especial la difteria, el tétanos, la triple vírica o la tos ferina), porque son situaciones en las que también es fácil que aparezca la fiebre.

  • Además, las convulsiones febriles tienen un componente genético. Hay investigaciones que asocian varios genes a la tendencia a sufrir este tipo de crisis.

Cómo debes actuar ante una convulsión

Es cierto que esta situación alarma mucho a los padres, sin embargo hay que pensar que durará solo unos minutos y que conviene mantener la calma y saber qué hacer.

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  • Lógicamente, a un niño que está convulsionando y con pérdida de conocimiento no se le pueden administrar fármacos para bajar la fiebre. Tampoco hay que meterlo en la bañera para bajarla ni sujetarlo para evitar las convulsiones.
  • Lo recomendable es colocarlo en la llamada posición lateral de seguridad: estirado de lado, con la cabeza girada hacia un lado para que tenga la vía aérea abierta (de esta forma si vomita puede hacerlo fácilmente y no hay riesgo de ahogo).
  • Procura que esté cómodo, que no le moleste la ropa, quítale las gafas si es que lleva...
  • Una vez pasada la convulsión se le puede dar un antitérmico.

acude siempre al médico

Una convulsión febril debe consultarse siempre con el médico porque hay que averiguar y tratar la causa de la fiebre. Por tanto, "el consejo sería, una vez pasada la crisis, acudir inmediatamente a la consulta o a Urgencias, aunque de hecho es lo que hacen la mayoría de los padres porque la situación suele alarmar", asegura el Dr. Juanjo García.

En un 85% de los casos no revisten mayor importancia

Seguramente no hay nada grave detrás, pero conviene cerciorarse. Los médicos distinguen entre convulsiones simples y complejas, y la mayoría pertenecen al primer grupo.

Las convulsiones febriles simples:

  • Representan el 85% de las convulsiones.
  • Se dan en un niño sano mayor de 6 meses y menor de 6 años.
  • El niño presenta un único episodio de convulsión en un cuadro de fiebre.
  • La convulsión dura menos de 5 minutos.
  • El niño se recupera espontáneamente.

Las convulsiones febriles complejas:

  • Representan solo el 15% de los casos y no cumplen alguno de los requisitos anteriores.
  • Son más prolongadas.
  • El niño queda decaído tras la convulsión.
  • Se repite más de un episodio de convulsión durante la fiebre.
  • Son más propensos los niños que han convulsionado antes de los 6 meses o que han tenido problemas neurológicos de recién nacidos.

¿Requieren tratamiento?

Las convulsiones febriles simples no requieren ningún tratamiento especial aparte del necesario para atajar el origen de la fiebre. "Antiguamente a estos niños se les trataba con fármacos antiepilépticos preventivos, pero se ha visto que esto es totalmente innecesario", asegura el Dr. García.

"Tampoco es necesario tratar de forma muy agresiva la fiebre, con utilizar los antitérmicos de forma habitual basta. Lo que sí es importante es tranquilizar a la familia y decirles que es cierto que un tercio de los niños pueden repetir las convulsiones en otro episodio de fiebre, pero que a medida que crezca desaparecerán".

Un tercio de los niños pueden volver a sufrirlas

En el caso de las convulsiones complejas se realiza un estudio más exhaustivo para averiguar la causa. Podría tratarse de una meningitis o una infección del sistema nervioso central que también puede ir acompañada de convulsiones, aunque normalmente este tipo de convulsiones son diferentes porque el niño tarda más en recuperarse y queda muy decaído tras la convulsión.

Las convulsiones no aumentan el riesgo de epilepsia

Es el miedo de muchos padres, sin embargo se sabe que no hay relación entre las convulsiones febriles y este trastorno. Los datos lo dejan bien claro:

  • El riesgo de desarrollar epilepsia de un niño que tiene convulsiones es de un 1%.
  • Los niños que no ha sufrido convulsiones tienen ese mismo riesgo: un 1%.