Parenting

Custodias compartidas más sanas

Respetar lo pactado y lograr una rutina estable es vital para que los hijos se sientan seguros.

Laura Gutman

Laura Gutman

Psicoterapeuta familiar. Directora de Crianza y autora de El poder del discurso materno y La revolución de las madres.

Custodias compartidas más sanas

Los divorcios son habitualmente controvertidos y, en muchas ocasiones, están marcados por los desencuentros.

Es lógico, en caso contrario no estaríamos decidiendo una separación. Y el tema de la custodia de los hijos, puede ser uno de los más complicados.

Pensar primero en el niño

A pesar de que el bienestar de los niños sea la prioridad, llegar a acuerdos en relación a su cuidado no será sencillo.

Y es que como sucede en la mayoría de las parejas que se separan, es posible que no estemos de acuerdo en muchas áreas de la vida, y probablemente, en este tema tampoco.

La mejor opción es observar cuál es el punto de vista del niño y tomar decisiones teniendo en cuenta dentro de qué sistema él se siente mejor.

Debemos tomar decisiones teniendo en cuenta dentro de qué sistema el niño se sentirá mejor

Hay muchos sistemas y lo ideal es encontrar el más adecuado a cada familia pensando en el bienestar del menor: la alternancia semanal o quincenal entre uno y otro progenitor, la guarda por días, que el niño vaya a casa del padre o de la madre o el sistema llamado 'casa nido' en el que son los progenitores los que salen de la vivienda familiar por turnos mientras los hijos no se mueven de esta.

Para ello, remarquemos que no somos los adultos quienes tenemos que sentirnos bien, sino el niño.

Cuando los hijos son muy pequeños

En el caso de bebés o niños que aún maman, obviamente ellos no piden dormir con el padre –ni con la abuela, ni con nadie que no sea la madre–.

No importa que el padre quiera tenerlo una noche entre semana porque ese día le corresponde. A quien tiene que corresponderle es al niño.

En otros casos, cuando el niño ya es un poco mayor y tiene la costumbre de pasar tiempo con el padre, todo será fácil, porque el niño disfrutará de esos momentos y eso será evidente para todos.

Lo ideal es que cada familia encontremos una rutina –la que sea–, de tal modo que el niño pueda anticiparse y “organizarse” mental y emocionalmente.

El niño se siente más seguro si seguimos una rutina: así se organiza mental y emocionalmente

Por ejemplo, si los fines de semana estará con papá..., el viernes ya podemos anticiparle que esa noche o al día siguiente comienza el fin de semana y es tiempo de estar con su padre. Y viceversa, anticiparle que ya falta poco para estar con mamá.

En la repetición, es decir, en la conformación de las rutinas, los niños se sienten más seguros.

Cumplir lo acordado

Cualquier decisión en cuanto al tiempo que el niño se quedará con la madre o el padre, con qué asiduidad o en qué ámbito es buena. Pero es indispensable que cumplamos con lo pactado, no solo por respeto al otro progenitor, sino, sobre todo, por respeto hacia el niño.

Aunque sea pequeño, el niño sabe quién ha prometido cuidarlo y espera encontrarse con él

Por más pequeño que sea, el niño sabe quién ha prometido cuidarlo y espera encontrarse con él. Ahora bien, si nuestro excónyuge no cumple, revisemos los acuerdos.

Tal vez descubramos que no hubo un acuerdo auténtico, sino imposiciones sobre lo que creíamos que era correcto. En este punto, es imprescindible llegar a acuerdos en serio.

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