El reto de tu segunda lactancia

"Mi embarazo fue una experiencia fabulosa y mi hijo y yo estamos disfrutando de una lactancia prolongada. Pero no somos una pareja joven –empezamos tarde– y nos estamos planteando tener otro hijo. Creemos que dos es mejor que uno, ¿no?”

En esta situación, la primera pregunta que se plantea una mujer es: ¿Puedo quedarme embarazada mientras estoy dando el pecho? Aunque la lactancia materna es un buen método anticonceptivo y con una alta eficacia durante los primeros seis meses si se da más de seis veces al día, con intervalos entre tomas menores de seis horas y se sigue sin menstruación, conforme van pasando las semanas la posibilidad de un nuevo embarazo se va incrementando. Al año del parto, si no se usan otros métodos anticonceptivos, la mitad de las mujeres ya están embarazadas.

Así que la respuesta es sí, aunque amamante, una mujer puede quedarse embarazada.

La siguiente duda es: ¿Podré seguir dando el pecho? Pues también, aunque algunas mujeres tienen una mayor sensibilidad en los pezones y el aumento de los niveles de progesterona y estrógenos propios del embarazo provocan que la cantidad de leche disminuya. Incluso se dan cambios en su sabor, un hecho que empuja a algunos lactantes a dejar de mamar. Pero otros siguen con el pecho todo el embarazo e incluso después, lo que se conoce como lactancia en tándem.

Cambios de actitud

“Estoy de nuevo embarazada y mi hijo sigue mamando. Algunas veces siento que en vez de ir dejando el pecho –parece que tendría que ser lo natural, ¿verdad?– ocurre todo lo contrario: da la impresión de que quiere más y más. Es como si se me acabara la leche. A pesar del múltiple esfuerzo del embarazo, la lactancia, el trabajo y la organización familiar, sigo pensando en el bebé que viene. Sé que es una niña y que le pondremos María. Nil está encantado y se pasa el día repitiendo el nombre. Cuando le digo que ella también tomará teta, él dice que no, que es suya.”

Muchas madres se preguntan si amamantar hasta el final de la gestación es contraproducente, si esta decisión puede ser perjudicial para el desarrollo del bebé, si puede adelantar el parto, si es el momento de destetar a su hijo. Aunque no hay ningún tipo de problema y la matrona se lo explique, muchas siguen dudando. La familia tampoco suele entenderlo, y este hecho no ayuda.

Esta incertidumbre es natural. La madre desea lo mejor para sus hijos: no quiere apartar al mayor, pero también quiere cuidar al pequeño que está en camino.

El asesoramiento por parte de profesionales formados en lactancia y el apoyo de un grupo de madres puede aclarar el panorama y darle seguridad.

Renovar la paciencia

¿Qué más podríamos decirle a esta madre? En primer lugar, que valdría la pena que pensara que, aunque es una mamá experta después de llevar dos años y medio dando el pecho, María nunca ha mamado antes y ella nunca le ha dado el pecho a María, por lo que necesitará tener paciencia y volver a aprender con ella y hacer todas las cosas que hizo con Nil, quizá esta vez con más soltura, eso sí.

Con un hijo mayor que sigue mamando, dará el pecho en tándem y verá que las cosas funcionan. Aun así, no deberá olvidar que María está aprendiendo y que sus sensaciones serán muy diferentes.

El segundo tiene otro hándicap importante: su hermano le trae la guardería a casa. Esta es una situación que genera conflictos porque el recién nacido tiene mucho contacto con virus y bacterias y se resfría más a menudo de lo que la madre espera (desde luego, es algo que no le sucedió con el mayor). Un bebé que estornuda, que tiene mocos que le dificultan la respiración, que tiene molestias en los oídos es un bebé al que le va a costar mamar.

Por otra parte, que el hermano mayor mame facilita que la madre tenga mucha leche, por lo que la clásica duda de no tener suficiente cantidad no se va a repetir en esta segunda ocasión. Sin embargo, no deja de ser angustioso que pida tan a menudo y que llore más de lo que lloraba su hermano. Afortunadamente, que esté tomando el pecho le garantiza las mejores defensas.

La lactancia en tándem es una posibilidad poco conocida. Saber que puede realizarse sin problemas y que va a ser bueno para la madre, para el bebé que nazca y para el hermano mayor permite decidirse por esta posibilidad sin miedo. Desde luego, hasta que María no haya recuperado el peso del nacimiento, y durante las primeras semanas, será ella la que coma primero. Después Nil podrá estar con su madre mamando el tiempo que quiera.

Vuelta a empezar

La ventaja es que los temores de la primera vez no se repiten. El posible inconveniente, que hay que aprender a coordinar las necesidades de los dos hijos.

Recuerda siempre que el bebé es inexperto y que necesita un tiempo para aprender. Revisa la posición y el agarre igual que hiciste con tu primer hijo.

Si maman los dos, el pequeño tiene prioridad.

Ante una dificultad que no termina de superarse, vale la pena consultar con un grupo o un sanitario experto en lactancia. A pesar de la experiencia de la madre, hay circunstancias que no tienen nada que ver, como que el bebé tenga un frenillo sublingual corto que le dificulte el agarre.

En muchas ocasiones el hermano mayor deja de mamar espontáneamente. No hay que darle más importancia. En cambio, si te causa molestias con la succión, habla con él y explícale que te duele cuando mama. Quizá puedas lograr que espacie las tomas y que con un poco de tiempo ya no quiera mamar más.

No hay que forzarse a beber ni comer por tres. La sed y el hambre son los dos indicadores naturales a seguir. Continúa con los suplementos de yodo que has tomado durante todo el embarazo.

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