Por Soledad López, periodista especializada en salud

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Han saltado las alarmas ya que los pediatras han visto algunos casos coincidiendo con la pandemia de coronavirus. Pero los especialistas llaman a la calma ya que es una enfermedad rara, que los médicos conocen bien, poco frecuente y con tratamiento.

La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis, es decir, una inflamación de las paredes de los vasos sanguíneos del organismo y puede afectar a cualquier tipo de vaso: arterias, venas y capilares.

  • En ocasiones también se denomina síndrome de los ganglios linfáticos mucocutáneos debido a que también afecta a los ganglios que se inflaman durante la infección, la piel y las mucosas de la boca, la nariz y la garganta.

Se trata de una enfermedad rara (se producen 90 casos por cada 100.000 niños en Japón, la zona donde es más habitual aunque hay casos en todo el mundo). Sin embargo, a pesar de su rareza, es una de las principales causas de enfermedad cardiaca en niños en el primer mundo.

Es una de las causas de enfermedad cardiaca en niños

Suele aparecer como un cuadro febril que no mejora con antibióticos y, según informa la Fundación Española del Corazón, su complicación más temida es la aparición de aneurismas coronarios que se producen hasta en un 20% de los casos si no se administra el tratamiento adecuado.

  • De todas maneras, cabe matizar que es una enfermedad bien conocida por los pediatras, por tanto es más que factible detectarla a tiempo, y existen tratamientos efectivos como veremos más adelante.

Qué puede causarla

No se sabe exactamente la causa de la enfermedad de Kawasaki.

Según la Fundación Española del Corazón, se sospecha que "puede haber un componente genético que condiciona una reacción inmunológica excesiva después de una infección por un agente que no se conoce, probablemente un virus".

Cuáles son los síntomas

La enfermedad de Kawasaki se presenta por etapas y tiene unos síntomas claros.

La primera etapa puede durar hasta 2 semanas y suele haber fiebre durante al menos 5 días que va acompañada de:

  • Ojos enrojecidos, como si estuvieran inyectados en sangre.
  • Erupción o sarpullido rosado en la espalda, el abdomen, las piernas, los brazos y zona genital.
  • Labios secos, agrietados y enrojecidos.
  • Lengua aframbuesada: con una capa blanca y protuberancias de color rojo.
  • Ganglios del cuello inflamados.
  • Dolor de garganta.
  • Plantas de los pies violáceas y palmas de las manos hinchadas.

Suele darse en menores de 5 años

La segunda etapa comienza 2 semanas después del inicio de la fiebre y aparecen síntomas como:

  • Descamación de la piel de las manos y de los pies, sobre todo en la punta de los dedos, y en forma de láminas grandes.
  • Diarrea.
  • Vómitos.
  • Dolor abdominal.
  • Dolor articular.

En una tercera etapa las señales anteriores desaparecen poco a poco. Pueden pasar 8 semanas hasta que el niño se recupera del todo.

La mayoría de los casos se dan en niños menores de 5 años. En menores de 6 meses o en más de 5 años son más raros los casos.

Cuándo acudir al médico y cómo se diagnostica

No existe una prueba diagnóstica concreta para la enfermedad de Kawasaki, pero sí unos criterios claros para determinar su existencia. Por tanto, lo que hará el médico será preguntar por los síntomas y explorar al paciente. Para diagnosticar la enfermedad de Kawasaki:

  • El niño debe haber tenido fiebre cinco o más días, y se tienen que cumplir al menos 4 de los síntomas de la primera fase (ojos enrojecidos, cambios en labios y lengua, sarpullido, ganglios inflamados o cambios en las palmas de las manos y planta de los pies).

Por tanto, si tu hijo presenta estos síntomas y lleva con fiebre más de 3 días llama enseguida al médico.

Si hay sospecha de Kawasaki es probable que el médico haga un ecocardiograma para estudiar el corazón, así como muestras de sangre y orina para descartar otras patologías como el sarampión, la escarlatina o la artritis reumatoide juvenil.

Cómo se trata

El tratamiento de la enfermedad de Kawasaki dentro de los 10 días posteriores a su inicio reduce en gran medida las complicaciones que puedan haber. Se trata con:

  • Inmunoglobulinas: Son anticuerpos (proteínas) que ayudan a combatir infecciones. Se administra una dosis por vía intravenosa y reduce le riesgo de aneurismas.
  • Ácido acetilsalicílico (aspirinas). Se administra en dosis altas para tratar la inflamación.

Qué complicaciones puede haber

Si no se trata a tiempo, pueden aparecer complicaciones a nivel coronario:

  • Aneurisma o protuberancia en la pared de las arterias coronarias.
  • Inflamación del miocardio (músculo del corazón), las válvulas cardíacas o el endocardio (membrana interna del corazón).
  • Arritmias.

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