Hoy nos quedamos en casa

Hay momentos en que apetece más quedarse en casa porque hace mal tiempo o llueve.

También hay ocasiones en las que los adultos tenemos que teletrabajar o hacer otras tareas domésticas que requieren de nuestra atención, mientras nuestros hijos están en casa con energía suficiente para escalar montañas.

También puede suceder que el niño esté enfermo pero que no se encuentre tan mal como para estar todo el día en cama, y que necesite distraerse.

Esto supone más dedicación por nuestra parte: cuando el clima es bueno, un paseo, una salida al parque o ir a jugar a la playa o la montaña resuelve la organización de una jornada; pero con frío, lluvia o viento no siempre podemos encarar la diversión saliendo de casa.

Ante este panorama, debemos planear actividades que los niños puedan realizar dentro de casa y que sean suficientemente creativas.

Un adulto que dirija la actividad

En primer lugar, sepamos que los niños necesitan a un adulto que esté disponible para ellos. Eso significa que alguien dedicado a las tareas domésticas –“ya que está en casa, también los cuida”– no sirve.

Este supuesto suele terminar con los niños mirando la tele y, al final, peleándose, hastiados de pasar la jornada sin haber hecho nada interesante.

Sepamos que si hay niños en casa alguien debería estar por ellos. Si los padres trabajamos, tendremos que pensar en encontrar a alguien responsable que afectivamente se ocupe de su bienestar.

Los niños necesitan a un adulto que esté disponible para ellos

Entonces, si no lo hacemos nosotros, daremos instrucciones precisas a esa persona, aportándole ideas para realizar distintas actividades durante estas jornadas domésticas.

Ideas para pasarlo bien en casa

Algunas de estas ideas para distraernos en casa pueden ser:

  • Podemos dedicar un rato a las manualidades, dibujando, recortando, coloreando, haciendo marionetas...
  • Otra actividad divertida puede ser escuchar música, bailar, cantar e inventar canciones.
  • Es distraído y, además, útil, limpiar la habitación de los niños como si fuera un juego, encontrando juguetes olvidados, ordenando puzzles y disfrazándose con ropa que ya no les cabe.

Cantar, bailar, hacer manualidades, cocinar juntos... hay muchas formas de divertirnos en casa

  • Otro idea es dedicarnos a cocinar juntos, también jugando, sin prisas ni obligación de obtener resultados.
  • Y, por supuesto, los juegos de mesa de toda la vida (el parchís, la oca, las damas...) nunca fallan.

Así, los niños irán “habitando” el hogar con sus propias actividades y atravesarán estos días sin salir de casa con mayor armonía.

Jugar con agua, un recurso que no falla

Es interesante notar que permitimos que los niños jueguen mucho con el agua en verano, pero nos olvidamos del agua en invierno. Sin embargo, el agua siempre es un excelente vehículo entre los niños y el medio que los rodea.

Jugar con el medio acuático los conecta, los tranquiliza y los alinea

El agua también los conecta, los tranquiliza, los alinea. Por eso, aún en invierno –mientras las casas estén climatizadas–, recordemos llenar la bañera en algún momento del día, o permitirles jugar un rato con algún cacharro con agua tibia, donde puedan mojar sus juguetes, bañar a sus muñecas o hacer navegar a sus barcos.

Y si los niños se salpican, no pasa nada mientras no pasen frío. Les cambiaremos la ropa más tarde y ¡solucionado! Es solo agua.