Por Imma Marín, asesora de la Fundación Crecer Jugando y miembro del Observatorio del Juego

Juegos de mesa a partir de los 6 o 7 años, no antes

Cuando cumplan seis o siete años, nuestros hijos ya estarán más preparados para disfrutar de los juegos de mesa.

No antes, ya que para conseguirlo necesitan ser capaces de aceptar una serie de reglas pactadas previamente y no discutibles, por muy sencillas que sean.

Además, los juegos de mesa implican la aceptación de un reto y en ellos se suele ganar o perder.

Cada cosa a su tiempo

Desde los cinco o seis años los niños son capaces de entender reglas sencillas... que resultan difíciles de soportar cuando no les benefician. Es decir, entender las reglas no significa estar preparado emocionalmente para someterse a ellas.

Para que un juego de mesa sea satisfactorio para los niños, necesitan ser capaces de entender el objetivo del juego y sentirse atraídos por él.

También deben saber esperar pacientemente su turno, entender y respetar las normas, y lo más difícil de todo, admitir los resultados del azar.

Entender las reglas no significa estar preparado emocionalmente para someterse a ellas

Poco a poco irán descubriendo que para conseguir el objetivo del juego no solo hay que aceptar y aplicar las reglas, sino que se deben utilizar diversas estrategias.

Así empezamos a conocer juegos de los que disfrutaremos a lo largo de toda nuestra vida. ¡No tengamos prisa!

Requieren atención y concentración

Aun así, cada vez se nos ofrecen más juegos de mesa dirigidos a niños y niñas de menor edad (a partir de los tres años, o incluso antes).

Estos primeros juegos proponen objetivos cooperativos muy sencillos, están ambientados en cuentos, y los tableros y las piezas suelen ser figuras atractivas y de fácil manipulación.

Eso sí, continúan requiriendo una atención continuada para permanecer concentrados en una misma cosa y en un mismo lugar, cosa que todavía puede resultar bastante complicada para muchos niños menores de seis años.

No le obliguemos a jugar

Hemos de entender que estos juegos nos proponen un primer acercamiento, que siempre ha de ser lúdico y divertido, y nunca debe ser impuesto.

Querer avanzar los estímulos no se traduce en una maduración más rápida de los niños

Cada tipo de juego tiene su edad y momento, y querer avanzar los estímulos no se traduce en una mayor o más rápida maduración de los niños.

Muchas veces pensamos que los juegos más clásicos, aquellos que disfrutamos en nuestra infancia, serán los mejores para compartir con nuestros hijos.

Así es como llega el parchís a la mesa. Sin embargo, este es un juego que requiere mucha paciencia y un poco de estrategia, con partidas demasiado largas para la paciencia de un niño, ya que a estas edades esperan resultados rápidos.

Será mejor empezar con el juego de la oca, un dominó de dibujos o un memory.