Por Richard Fletcher

Los padres tenemos un rol muy importante

Richard Fletcher, profesor titular en el Centro de Acción Familiar de la Facultad de Salud de la Universidad de Newcastle (Nueva Gales del Sur, Australia), lleva veinte años investigando sobre la relación entre padres e hijos desde el nacimiento.

En su libro 'El Factor Papá' (Editorial Sirio) explica que los resultados de los estudios sobre el desarrollo de los niños nos dicen que la labor de los padres es muy importante, ejerciendo una influencia tan fundamental como la de las madres.

Lo que empezamos a comprender ahora es cómo los padres pueden hacer esta conexión con sus bebés y niños.

El papel de los padres en la crianza

Podemos percibir ciertas similitudes entre padres y madres, ya que algunas actividades usadas para establecer estos vínculos son las mismas, pero también comenzamos a ver que los hombres son más propensos a realizar labores activas para formar conexiones, así como alentar a sus hijos a que tomen riesgos y decisiones.

Ahora tenemos pruebas no solo de que los padres son importantes para las familias, sino también de los mecanismos concretos a través de los cuales pueden influir en el desarrollo de sus hijos.

La explosión en la investigación cerebral nos ha dado, por primera vez, una imagen de cómo el cuidado cariñoso de un padre se traduce en conexiones neuronales en el cerebro de un bebé.

Los padres son más propensos a alentar a sus hijos a que tomen riesgos y decisiones

Paralelamente a estos avances científicos, hemos visto un redescubrimiento del hecho (obvio) de las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. Reconocerlas proporciona una útil plataforma para animar a los padres y a las madres a persistir en su intención de formar el mejor equipo posible para criar a su bebé.

La evolución de su rol

La idea de que la tarea de un padre es apoyar a la madre mientras ella se ocupa de la vinculación afectiva ha sido reemplazada por una comprensión más sofisticada basada en el vínculo padre-niño y madre-niño.

Como parte de esta nueva comprensión, nuestra apreciación de la capacidad del niño ha sufrido un cambio fundamental: ahora vemos cómo incluso un recién nacido busca vincularse con el padre tanto como con la madre.

Los juegos rudos son un importante elemento en el estilo del cuidado de los padres. Los estudios que se han efectuado con animales han demostrado los beneficios neurológicos de este tipo de juegos, y las conexiones plausibles que existen entre este tipo de interacción y la competencia social y emocional de los niños.

Un recién nacido busca vincularse con el padre tanto como con la madre

El papel de un padre en el entrenamiento, guía y apoyo de sus hijos, no se restringe a jugar con ellosasí; pero esta actividad, que es típicamente un punto de interés para ellos, es un excelente ejemplo de cómo las diferencias entre los progenitores pueden beneficiar al niño.

La evolución de la paternidad masculina muestra que los hombres también son capaces de ocuparse de sus hijos, de formar un equipo con la madre en el cuidado de los niños y que ambos pueden pasar esta información a sus hijos para que cuando estos crezcan ofrezcan, a su vez, un ambiente seguro y feliz donde sus propios hijos puedan crecer.

Los beneficios del juego

Hasta hace muy poco se pensaba que jugar era un "tiempo muerto" dentro de las labores de la educación; y cuando los padres jugaban con sus hijos, no se consideraba una acción tan importante como cuando les cambiaban su ropa o los llevaban a la escuela.

En lo que concernía a los niños, jugar era una acción para relajarse, no para aprender. Hoy en día entendemos que ambas ideas eran erróneas. El juego de los padres es el de educar y criar, algo que ocupa un papel predominante en la vinculación paterno-filial.

Que jueguen con los niños no solo refuerza la conexión de afecto entre ellos, sino que también alienta el desarrollo del niño a la hora de pensar, de controlar emociones y de resolver problemas.

La manera de jugar de los padres es crucial en el aprendizaje del niño, en sus habilidades sociales y en su desarrollo cerebral

Y respeto a los más pequeños, ahora vemos que jugar no está separado del aprendizaje, sino que es una de las claves para que comprendan y aprendan una de las complejas lecciones de la vida: cómo entender lo que la gente piensa, y cómo relacionarse con los demás.

Los científicos creen que se ha tardado mucho en dar al juego la importancia que se merece, pero ahora se está replanteando su papel en el desarrollo infantil. Y la manera en la que los padres juegan, puede ser algo crucial en el aprendizaje del pequeño, en sus habilidades sociales y en su desarrollo cerebral.

¿Es positivo el juego de "las peleas"?

Muchos padres tienen un papel especial en lo que llamamos el juego de "las peleas", que no era otra cosa que jugar como si se estuviera luchando, pero de una forma más creativa y divertida. Jugar a "las peleas" es más que un entrenamiento, es la necesidad de desarrollarse, y tiene su punto álgido a los 9 ó 10 años, para luego ir disminuyendo a medida que los niños se van convirtiendo en adolescentes.

Mientras que tu hijo salta entre el entusiasmo y la rendición, tú eres la base sólida emocional

Es un juego físico que tiene pocas reglas –aparte de la de luchar sin hacernos daño de verdad–, así que es diferente a los otros juegos donde todo el mundo tiene que seguir muchas normas.

Cuando estáis jugando y el niño intenta hacerse de nuevo con el cojín, su rodilla avanza hacia tu rostro. Entonces, no te pondrás a discutir y a hablar sobre sentimientos, sino que más bien le sujetarás la pierna y conducirás su golpe hacia un sitio menos sensible a tu anatomía. La manera en la que hagas esto podrá hacerle llegar dos mensajes:

  1. El primero es que, a pesar de que este es un juego en el que uno hace lo que quiera, tú todavía estás al cargo, y siempre procurarás que ninguno salga herido.
  2. Y el segundo es que incluso si termina haciéndote daño, no lo regañarás.

La seguridad de un padre poderoso que además juega, pero que mantiene las cosas dentro de una seguridad para los dos, es el tipo de sentimiento de seguridad que los niños necesitan.

Reaccionar a su ira con un enfado, por ejemplo, es lo mismo que perder el equilibrio

Cuando estás sujetando a tu hijo mientras este avanza junto a la verja, nunca dejarías que en una pérdida de equilibrio te arrastrase también a ti. Como padre, eres más fuerte y más estable. Ajustas tu equilibrio para seguir siendo una base firme.

En el mundo emocional, ocurre lo mismo. Mientras que tu hijo salta entre el entusiasmo y la rendición, tú eres la base sólida emocional. Mantenerse positivo cuando el niño se cae o se frustra es parte del trabajo de padre, así que lo mejor es conservar la calma ante la tempestad.

Reaccionar a su ira con un enfado, por ejemplo, es lo mismo que perder el equilibrio cuando lo estás ayudando a caminar junto a la verja. Como padre, debes mantenerte firme emocionalmente por debes mantenerte firme emocionalmente, para así ofrecerle una base segura sobre la que sostenerse.

La parte lúdica de la crianza

El papel de los padres con los hijos, tengan la edad que tengan, es siempre el mismo: intentar crear un vínculo fuerte y afectivo con el que se puedan sentir seguros, para así animarlos a seguir explorando el mundo.

El tiempo que paséis solos con él mientras aún es pequeño es muy importante, ya que es entonces cuando los padres suelen quedar más desplazados. Sin embargo, buscar una conexión más cercana con el bebé no debe minimizar el papel de la madre con él. Construir un buen equipo para criar a vuestro hijo será también una parte crucial del papel de padre.

El papel de los padres es intentar crear un vínculo fuerte y afectivo con el que se puedan sentir seguros

Para mí, el aspecto más sorprendente de la paternidad son los sentimientos de satisfacción que obtengo al ver a mis hijos crecer y convertirse en individuos nuevos, completos e increíbles.

Nadie me preguntó cuando era joven qué significaba la paternidad para mí, pero si lo hubieran hecho, seguramente no habría adivinado que me daría tal abundancia de diversión y risas, ni que mis hijos se convertirían en mis maestros sobre cómo disfrutar de la vida y cómo jugar.

Si pensamos en ello, los padres tenemos la suerte de tener la diversión y el placer como algo fundamentalmente unido a nuestro éxito en la creación de vínculos con nuestros hijos. La descripción de nuestra labor como padres es maravillosa: "¡Sal fuera con tus hijos y diviértete!"

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