Métodos de relajación con niños

Todos podemos sufrir estrés, tanto adultos como niños. Y para alejarnos de él, existen diversas técnicas de relajación que pueden ayudarnos.

Lo ideal es que cada persona escoja la que mejor se adapte a su condición, ya que lo que le va bien a otra persona puede no ser tan efectivo en uno mismo.

El yoga, la reflexología, la meditación, los masajes, algunos juegos, son algunas de las opciones que podemos elegir, incluso para niños.

Los niños también puede sufrir estrés

Ante todo, debemos preguntarnos cuál es el motivo por el que el niño está angustiado, irritable o más nervioso de lo habitual. Es decir, primero hay que remediar la causa y, luego, potenciar el estado de bienestar.

Pensemos en el caso de un niño de cinco años que está celoso de su nuevo hermanito. Evidentemente, no podemos “devolver” al hermano, el motivo real de su nerviosismo, angustia y rebeldía, pero con una sesión de relax podemos aliviar algo su 'sufrimiento', aunque puede que con una única sesión no sea suficiente.

Hay que tener en cuenta que al aplicar la técnica de relajación estamos dando un espacio único al niño, al que debemos de animar a hablar de sus emociones: de qué siente y de cómo se siente, para que pueda sentirse atendido, escuchado y mimado a pesar de su situación cambiante. Automáticamente empezará a relajarse.

Primero hay que averiguar la causa del estrés y, luego, potenciar el estado de bienestar

Además de tener en cuenta el motivo que desencadena el estrés, habría que seguir unos pasos previos:

  1. Preguntarnos cómo nos sentimos. No podemos pretender relajar si nosotros no estamos relajados. Unos ejercicios de respiración profunda y pensar “cuál es mi objetivo o pretensión” nos puede resultar de ayuda.
  2. Observar el entorno. Antes de empezar deberíamos suavizar el ambiente. La luz poco brillante o intensa, la voz y la manera de expresar con el cuerpo son fundamentales. Una música suave puede ser muy útil.

Muchas posibilidades

Podemos aplicar diferentes técnicas dependiendo de la edad del niño.

  • Un bebé puede relajarse con un baño de agua a temperatura corporal y un masaje con aceite de almendras, de movimientos profundos y lentos, siempre y cuando no tenga sueño o hambre.
  • La reflexología también se puede aplicar, insistiendo en la zona refleja del punto por excelencia donde se acumulan tensiones: el plexo solar, situado entre el ombligo y el pecho.
  • Jugar y hacer reír a un lactante es una maravillosa forma de destensionarlo, a él y a nosotros mismos.
  • También puede ayudar un paseo tranquilo, hablándole pausadamente o cantándole.

Siempre hay que cuidar el ambiente: colores y olores suaves, luces no estridentes y música no excitante.

Muchas veces podemos aplicar diferentes técnicas simultáneamente, por lo que el efecto será más rápido y mejor.

Se debe cuidar el ambiente: colores y olores suaves, luces no estridentes y música no excitante

  • En niños mayores, además, es importante propiciar que expresen cómo se sienten, verbalmente y con su cuerpo, mientras aplicamos la técnica elegida, que puede ser un masaje, el yoga para niños o en familia, ejercicios de estiramientos, o juegos relajantes.
  • Y recuerda que hacerlea reír es una buena terapia que funciona siempre para alejar el estrés.

En movimiento

El juego puede ser nuestro gran aliado: hinchar globos para hacernos un masaje –en la espalda, en la cabeza, en la barriga...– con pequeños golpecitos, como si lloviera, ayudará, además, a oxigenar la sangre, y eliminar toxinas.

Hacer gimnasia y estiramientos en el suelo jugando a ser gatos, perros, serpientes, pájaros... explicándolos y haciendo notar qué pasa en cada parte del cuerpo que utilizamos, también ayudará al niño a aprender cómo es su cuerpo, a percibir si está “flojo” o “duro” –es decir, si está tensionado o relajado–.

Es importante que los hagamos con ellos y los observemos bien, ya que con su cuerpo pueden transmitirnos mucha información, de las zonas del cuerpo más tensas que necesitan liberar tensión.