MIEDO-AGUA-NINO

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El miedo o el rechazo al agua en los bebés o niños pequeños es algo muy común cuando tienen contacto con este medio por primera vez. Como padres y madres, no hay preocuparse por ello, pero sí hacer todo lo posible para que de forma progresiva y sin prisas, los pequeños entren en contacto con el agua.

Y mejor, si es como un juego.

Al agua, cuanto antes mejor

Lo más importante es que los pequeños entren en contacto con el agua de forma natural y progresiva, nunca como una obligación y siempre respetando las etapas evolutivas de cada niño. Hay pequeños más “atrevidos” que otros, por ello es necesario respetar los ritmos y tiempos de cada uno.

Hay niños más "atrevidos" que otros y hay que respetar sus ritmos

Es importante tener en cuenta que:

  • Los pequeños entren en contacto con el agua de forma lúdica: en una pequeña piscina o en la orilla del mar. Deben verlo cómo algo divertido y sobre todo, seguro.
  • Es bueno hacerlo pronto: a partir de los 6 meses es un buen momento, aunque no quiere decir que antes no le puedas acercar los pies al agua o mojarlo con la mano o que esta edad no coincida con el verano y su primer contacto sea después. Nada es matemático y menos en la infancia.

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  • Es aconsejable que los padres y bebés jueguen juntos durante el tiempo de baño diario en casa para que luego, en otro medio acuático, el pequeño empiece con más confianza.

Los motivos del "rechazo" al agua

"El miedo al agua, como otros tantos miedos de los niños, se debe a que se teme a lo desconocido", afirma Julio Álvarez Pitti, secretario del Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y especialista en la Unidad contra la Obesidad y el Riesgo Cardiovascular del Hospital General Universitario de Valencia.

Una mala experiencia o incluso unos dibujos de la tele pueden hacer que tenga miedo

Según explica Guillermo Fouce, Doctor en Psicología y profesor en la Universidad Complutense de Madrid, los motivos por lo que un niño/a puede desarrollar un rechazo al agua son:

  • Por el miedo a lo desconocido.
  • Una mala experiencia con el medio: bien suya propia (por ejemplo con la temperatura del agua) o motivados por su imaginación ( al ver dibujos o cuentos, por ejemplo)

cómo ayudarle a superar este miedo

El Dr. Fouce ofrece 7 recomendaciones para que padres y madres ayuden a superar de forma progresiva, ese rechazo que tiene su hijo al agua.

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  1. Enfrentar la situación y no evitarla: Si el miedo al agua se convierte realmente en un problema, hay que procurar que la estrategia sea enfrentarse a ese miedo, no evitar la situación. Si se evita algo que se teme se produce un refuerzo a esta conducta.
  2. Al evitar la situación, en un primer momento, se va a reducir el miedo a corto plazo pero lo mantiene a miedo y largo plazo. El problema no se soluciona, se pospone.
  3. El adulto debe entrar en el agua junto al pequeño, si puede ser piel con piel, para que tenga una clara sensación de protección.
  4. Que vea a los adultos o hermanos mayores en esa situación es importante. Que perciba que es algo divertido y bueno para los demás.
  5. Si hay miedo el acercamiento debe ser gradual. Es importante enfrentarse al miedo pero no de forma súbita y drástica por que eso aumentaría la percepción negativa del momento.
  6. No hay que forzar al pequeño. Un día se acercará poco o nada, y poco a poco la distancia se irá reduciendo. Pueden pasar días, hay que hacerlo a su ritmo para que el rechazo vaya disminuyendo y no al revés.

el mejor momento para aprender a nadar

Varios estudios recientes aseguran que es mejor iniciar las clases de natación cuando el niño tiene entre 1 y 4 años. Aunque hay actividades acuáticas para bebés la Asociación Española de Pediatría afirma que no es recomendable iniciar las clases antes del año de edad. "El bebé es más susceptible a las posibles infecciones por microorganismos del agua y por otro lado el aprendizaje a esta edad tan temprana no disminuye el riesgo de ahogamientos más adelante", afirma el pediatra.

Las ventajas de aprender a nadar

En el primer año, el Dr. Guillermo Fouce sí detalla que empezar una actividad en el agua tiene ventajas para el pequeño:

  • Hace natural la situación acuática.
  • Les ofrece más recursos físicos y más preparación en el medio.
  • Se hace prevención con posibles miedos futuros que pueden existir en el medio acuático.
  • Cómo actividad física en la infancia (¡también para los adultos!) nadar es uno de los ejercicios más completos y sanos.

Siempre con vigilancia (aunque sepan nadar)

"Impartir clases de natación a los niños pequeños o a aquellos que no hayan adquirido suficientes habilidades no evita los ahogamientos, ni proporciona una protección completa, por lo cual es necesario mantener una supervisión continua", afirma el pediatra.

En el caso de decidir enseñar a niños a tan temprana edad, hay que cumplir una serie de requisitos:

  1. Participación activa de los padres en las clases junto con el niño/a.
  2. Clases divertidas realizadas por un profesor para cada alumno.
  3. Profesores cualificados.
  4. Agua a temperatura adecuada para prevenir la hipotermia.
  5. Mantener una adecuada pureza del agua.
  6. Limitar el número de inmersiones del niño/a para prevenir la excesiva ingesta de agua.

Recomendaciones para evitar ahogamientos

Los ahogamientos en menores de 5 años se producen sobre todo en las piscinas particulares o de comunidades privadas.

Según la AEP:

  1. Vallar el perímetro completo de la piscina: puede reducir en un 95% las muertes por ahogamiento en esta franja de edad.
  2. Cuando los niños pequeños estén dentro o en los alrededores del agua, deben estar siempre al alcance de la mano y supervisados por un adulto.
  3. En caso de niños mayores que sepan nadar, el adulto con experiencia o bien el socorrista, debe vigilarlos sin perderlos de vista.
  4. Los niños que no sepan nadar, sean pequeños o tengan alguna discapacidad, deben llevar un chaleco salvavidas siempre que se bañen o estén cerca del agua.
  5. Los flotadores hinchables y manguitos generan una sensación de falsa seguridad y no se consideran dispositivos seguros. Aunque los lleven un adulto debe estar con los menores.

LAS CLAVES MÁS IMPORTANTES

  • Los pequeños deben entrar cuanto antes, desde bebes, en contacto con el agua
  • Los padres deben estar presentes en todo momento y favorecer ese contacto de forma lúdica
  • El rato del baño del bebé en su bañera debe ser un tiempo de juego y un momento agradable
  • Es mejor que los niños empiecen a nadar pronto, pero no antes del año de edad
  • Empezar antes del año, según la AEP, podría traer más inconvenientes que beneficios
  • Aunque los niños sepan nadar, siempre han de estar vigilados por sus padres cuando estén en al agua
  • Es recomendable vallar el recinto completo de la piscina.