Los niños que viven en zonas contaminadas tienen más riesgo de TDAH

El TDAH es un trastorno complejo en el que influyen muchos factores, tanto genéticos como ambientales. Un estudio de ISGlobal ha demostrado que la contaminación y la falta de espacios verdes aumenta el riesgo de que un niño desarrolle TDAH.

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Matilda van den Bosch
Matilda van den Bosch

Investigadora de ISGlobal

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La contaminación puede aumentar el riesgo de TDHA en los niños
iStock by Getty Images

La lista de consecuencias negativas de la contaminación es cada vez más larga. Al mayor riesgo de infarto, asma o parto prematuro, ahora se ha demostrado que también aumenta las probabilidades de que un niño desarrolle TDAH.

Un estudio realizado en Canadá con datos de 37.000 niños revela que los que viven en zonas con más niveles de partículas PM2,5 y menos espacios verdes podrían tener hasta un 62% más de riesgo de desarrollar TDAH.

Por el contrario, los que viven en zonas más verdes y menos contaminadas tienen un 50% menos de riesgo de desarrollar el trastorno. Son las conclusiones de un trabajo publicado en Environment International y liderado por Matilda van den Bosch, investigadora del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

TDAH: Niños que no están quietos

El TDAH es un trastorno que se caracteriza por dificultades de atención, hiperactividad e impulsividad. Los niños con TDAH tienen dificultades para permanecer quietos o concentrarse ante cualquier estímulo que les distraiga; también son más impulsivos.

Se estima que afecta a un 5%-10% de la población infantil y en los últimos 30 años los casos se han multiplicado entre niños de 8 a 12 años.

Los motivos de tal aumento se atribuyen principalmente a un mayor conocimiento del trastorno y a los avances en técnicas diagnósticas, aunque no se puede descartar la influencia de otros factores, y uno de ellos podría ser la contaminación.

Aunque que se trata de un trastorno grave que persiste a lo largo de toda la vida, con el tratamiento adecuado la mitad de los casos remiten en la edad adulta.

espacios verdes protectores

El objetivo del trabajo de ISGlobal era investigar las posibles asociaciones entre la exposición a la vegetación, la contaminación atmosférica y el ruido en los primeros años de vida con la incidencia posterior de TDAH. Para ello, se estudiaron los casos de 37.000 niños nacidos en Vancouver entre 2000 y 2001.

  • Se analizaron los datos sobre los casos de TDAH a partir de los registros hospitalarios, las visitas médicas y las recetas.
  • Se analizó el porcentaje de espacio verde del barrio donde vivían los participantes, los niveles de dos contaminantes atmosféricos (NO2 y PM 2,5) y los niveles de ruido.
  • Por último, se evaluaron las posibles asociaciones entre las tres exposiciones ambientales (espacio verde, contaminantes y ruido) y el TDAH mediante un modelo estadístico que permitía determinar el riesgo.

Al estudiar los resultados, el equipo pudo identificar 1.217 casos de TDAH, lo que equivale a un 4,2% de la población total del estudio.

  • El análisis de los espacios verdes reveló que los niños que vivían en zonas con un mayor porcentaje de vegetación tenían un menor riesgo de TDAH. Más concretamente, los resultados muestran que un aumento del 12% en el porcentaje de vegetación se asoció con una reducción del 10% en el riesgo de TDAH.
  • En cuanto a la contaminación atmosférica, se observó la asociación contraria: los niños con una mayor exposición a las partículas finas (PM 2,5) tuvieron un mayor riesgo de TDAH (cada 2,1 μg de aumento en los niveles de PM 2,5 se tradujo en un aumento del 11% en el riesgo de TDAH). Sin embargo, no se encontró un vínculo entre el NO2 (dióxido de nitrógeno) y el TDAH. Tampoco se encontró un vínculo con el ruido.

El estudio revela que existe una auténtica desigualdad ambiental que aumenta el riesgo de TDAH en los niños que viven en zonas menos verdes y con más contaminación.

"Estas asociaciones son especialmente relevantes porque las exposiciones tienen lugar en los primeros años de vida, un periodo crucial para el desarrollo del cerebro en el que los niños y niñas son especialmente vulnerables. Y lo que es más importante, estas exposiciones son modificables, lo que significa que los resultados deberían tenerse en cuenta para una planificación urbana más saludable", explica la autora principal del estudio, Matilda van den Bosch.

Refrescos en el embarazo y TDAH

La dieta de la madre durante el embarazo es otro factor modificable que también puede aumentar el riesgo de TDAH.

Un estudio de la Universidad de Bergen en Noruega ha demostrado que la ingesta diaria de bebidas carbonatadas endulzadas en mujeres embarazadas se asocia a un 15-21% más riesgo de TDAH de los hijos a los 8 años de edad.

No es un aumento muy alto, pero pone de manifiesto el papel que juegan los factores modificables en el TDAH. De hecho, este es un trastorno multifactorial complejo en el que tanto los genes como el entorno contribuyen a su desarrollo, aunque la causa final sigue sin conocerse.