Crecer sin tóxicos

Vivimos rodeados de elementos que a la larga pueden ser perjudiciales para la salud.

Fijarnos en la composición de los productos al comprarlos es la clave para evitar que estos elementos entren e nuestras casas.

Qué son los disruptores endocrinos

Objetos aparentemente inofensivos y presentes en todas las casas pueden esconder sustancias químicas sintéticas que, a la luz de los estudios científicos, son capaces de desequilibrar el sistema endocrino.

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Se denominandisruptores endocrinos, e incluso a dosis bajas actúan interfiriendo, aumentando o disminuyendo las señales químicas de las hormonas del propio cuerpo.

Los estudios muestran como la exposición de la madre a estos alteradores hormonales puede manifestarse en los primeros meses de vida del bebé: con malformaciones en los genitales, o bien aparecer a lo largo de la vida asociados a alteraciones neurológicas.

Pueden provocar malformaciones en los genitales o alteraciones neurológicas

Lo más significativo es que estos efectos pueden perdurar en segundas y terceras generaciones, a pesar de que sus miembros nunca hayan estado expuestos directamente a estos disruptores endocrinos.

Protégete tú y a tu bebé

Toma buena nota de los tóxicos más habituales, porque si aprendes a reconocerlos, podréis evitarlos en casa:

1. El bisfenol A (BPA) es común en el plástico duro, tipo policarbonato de botellas de agua y otras bebidas, vajillas (platos, vasos, tazas, bols), contenedores de alimentos, recubrimiento de las latas de conservas, briks, chupetes y juguetes de este material.

A raíz de las evidencias científicas, la Unión Europea prohibió usarlo en la fabricación de biberones para evitar un impacto desmesurado en el organismo del lactante todavía muy sensible y en pleno desarrollo.

En cambio, sigue presente en los demás productos de policarbonato (plástico) destinados a bebés y niños.

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2. Los ftalatos son sustancias que se añaden para ablandar el plástico. Se pueden encontrar en mordedores, chupetes, vajillas, botellas y envases de plástico para alimentos y juguetes.

3. Los compuestos perfluorados están presentes en sartenes y utensilios de teflón, y los identificarás por sus siglas PFOS o PFOA. Cuando se cocina a temperaturas altas o se rallan, estos elementos pasan a los alimentos.

4. Los parabenes se encuentran en cosméticos y detergentes. Se añaden como conservante para alargar la duración del producto una vez abierto el envase y se pueden identificar en el etiquetado como methylparaben, propylparaben, butylparaben o benzylparaben.

5. Los pesticidas que suelen tenerlos algunos alimentos si no son de agricultura ecológica.

¿Qué puedes hacer para evitarlos?

Supervisa los objetos de plástico que tienes en casa.

Identifica los más nocivos fijándote en el número que aparece en el interior del triángulo de reciclaje que llevan impreso: desestima los del número tres (PVC) y el siete (BPA).

Identifícalos fijándote en el número que aparece en el interior del triángulo de reciclaje que llevan impreso

Solo los que tengan el cinco (PP o polipropileno) están aconsejados por la Organización Mundial de la Salud para el uso alimentario.

  • Escoge la vagilla del bebé libre de BPA y ftalatos.
  • Opta por el vidrio para guardar o cocinar los alimentos, no recurras al plástico.
  • Elige sartenes y utensilios de cocina libres de teflón.
  • Opta por alimentos ecológicos.
  • Elige cosméticos sin parabenes.
  • Evita los productos envasados.
  • Y, sobre todo, asegúrate de que mordedores, juguetes... y todo lo que tu hijo se lleva a la boca estén libres de BPA, ftalatos y PVC.

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