bebe-gatear

Actualizado el

bebe-gatear

Nos encanta ser testigos de ese momento: de estar sentadito o agarrado al sofá, pasa a desplazarse por la casa a cuatro patas ¡y es capaz de llegar así a lugares insospechados!

El gateo es esa forma de desplazamiento habitual en los bebés. Habitual sí, pero ¿indispensable?.

Quizá oirás que el gateo es una adquisición dentro del desarrollo psicomotor del bebé durante el primer año de vida muy importante, y que es fundamental que los niños y las niñas gateen.

¿ES NECESARIO QUE EL BEBÉ GATEE?

La realidad es que gatear no es una adquisición indispensable y podría ser que tu bebé nunca llegara a hacerlo para desplazarse.

Relacionado con este artículo

El inicio del desplazamiento autónomo se produce entre los 9 y los 12 meses. Este desplazamiento puede darse de diferentes formas: arrastrándose, culeando, reptando, gateando o directamente caminando de pie.

Colocar el bebé en el suelo es un estímulo básico para que se desplace

Lo importante es que se produzca este inicio del desplazamiento, y no tanto la manera cómo lo haga. Por eso podemos afirmar rotundamente que el gateo no es un ítem imprescindible en el desarrollo y que un niño no gatee no indica que tenga un problema.

los beneficios del gateo

Estimular a un bebé a desplazarse o a ponerse de pie puede realizarse de diferentes formas. Sin embargo, podríamos decir que es muy difícil enseñarle a gatear.

  • El desplazamiento mediante el gateo aporta al bebé una mayor conciencia de su cuerpo y facilita la conexión entre los hemisferios cerebrales. Además mejora la capacidad de relacionar entre la visión y los movimientos.
  • La posibilidad de hacerlo a gran velocidad les da seguridad para saber que pueden llegar a sus objetivos y les divierte.

Gatear conecta los hemisferios cerebrales del niño

Por otro lado, algo que sí resulta imprescindible para que el bebé gatee ¡es dejarle en el suelo! Aunque puede parecer de sentido común, a veces hay personas que no se dan cuenta de la necesidad de perder el miedo a que el bebé empiece a explorar por sí mismo –aunque el suelo esté algo frío o sucio-.

el correcto desarrollo de un niño

El desarrollo psicomotor es un proceso complejo resultado de la maduración y crecimiento del cerebro infantil. Ese desarrollo y maduración permite que poco a poco se desarrollen diferentes funciones a partir de la interacción con las personas y con su entorno más inmediato.

Relacionado con este artículo

Los primeros 3 años de vida son fundamentales en la maduración del cerebro, ya que el recién nacido nace con un órgano en el que todavía deberán producirse muchas interacciones entre las neuronas.

  • Aunque todos los órganos del bebé recién nacido continuarán su maduración tras el nacimiento, es el cerebro el que necesita más tiempo.
  • Ese hecho es sin duda, una ventaja: tanto por la posibilidad enorme de desarrollo y generación de funciones como por la plasticidad cerebral, que hace que algunas lesiones o problemas de salud puedan mejorar con el estímulo adecuado durante los primeros años de vida.

qué influye en su psicomotricidad

El desarrollo psicomotor depende del nacimiento de nuevas células cerebrales, las neuronas y especialmente de la conexión entre las mismas, que se conoce como sinapsis neuronal. La sinapsis es el resultado de los diferentes aprendizajes que se van sucediendo.

Ante cualquier duda consulta siempre con el pediatra

En el desarrollo psicomotor están implicados a partes proporcionales la herencia –es decir los genes heredados del padre y la madre- como el ambiente, es decir, los estímulos a los que los niños están expuestos.

  • Mientras los genes que “nos tocan” no podemos modificarlos, sí podemos influir en el ambiente: la familia, el colegio, la alimentación, los hábitos, o la aparición de enfermedades son algunos de los factores en los que se puede influir.
  • Posiblemente uno de los más importantes es la calidad de la relación con las principales figuras de apego, que suelen ser los padres.

EL CALENDARIO DEL PRIMER AÑO

  • Recién nacido: reflejos arcaicos como el reflejo de Moro (o sobresalto del bebé), el reflejo de succión o el reflejo de prensión.
  • De 0 a 3 meses: contacto y fijación ocular. Siendo especialmente “atractivos” para el bebé, los rostros humanos. Progresivo control de la cabeza y sonrisa social.
  • De 3 a 6 meses: descubre sus manos y se las lleva a la boca. Coordinación entre la mirada y las manos, de forma que empieza a “agarrar” objetos.
  • De 6 a 9 meses: se mantiene sentado de forma estable. Se voltea, es capaz de pasar de boca arriba a boca abajo y/o viceversa. Conoce a las personas que le cuidan habitualmente y se anticipa a algunos hechos. Experimenta con los sonidos y balbucea.
  • De 9 a 12 meses: inicia el desplazamiento autónomo (gateando o de cualquier otro modo). Manipula con los dedos de la mano. Imita sonidos y gestos. Reconoce su nombre y señala.

Dra. Amalia Arce. Pediatra