bronquiolitis

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bronquiolitis

Puede que lo hayas oído en otras mamás y te preguntes cómo sabrías si el resfriado de tu hijo puede desembocar en este cuadro. Te vamos a explicar en qué consiste esta patología, que hay que controlar para evitar, por ejemplo que se desencadene una neumonía.

La bronquiolitis es una enfermedad típica de los meses fríos. Su "temporada" empieza ahora y se alarga hasta el mes de marzo-abril.

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Se trata de una enfermedad respiratoria aguda que ocasiona inflamación de los bronquiolos, que son las ramificaciones más pequeñas del árbol respiratorio. Es una inflamación habitualmente producida por virus y que afecta a lactantes, es decir a niños menores de 2 años, con una incidencia especial en bebés de 3 a 6 meses.

QUÉ CAUSA LA BRONQUIOLITIS

La bronquiolitis suele estar causada por un virus. Muchos virus que afectan a las vías respiratorias son capaces de originar este problema. Uno de los virus más habituales, que puede estar presente hasta en un 60-80% de los casos es el llamado virus respiratorio sincitial (VRS).

El sistema respiratorio de los pequeños no está del todo maduro

Debido al momento de maduración del árbol respiratorio, unos virus que en adultos y en niños más mayores pueden causar un simple catarro, son capaces de descender a la vía aérea inferior en los lactantes, originando cuadros más complejos que un simple catarro.

Un problema añadido para los pediatras es que esta patología puede coincidir el pico estacional de gripe y es habitual, entonces, ver los servicios de urgencias pediátricos saturados.

DISTINGUE EL RESFRiADO DE LA BRONQUIOLITIS

Suele empezar como un catarro con tos y mucosidad, a veces con algo de fiebre. A medida que van pasando los días y el virus desciende a la vía respiratoria inferior, se originará dificultad para respirar, que es uno de los síntomas fundamentales a tener en cuenta y lo más característico de la enfermedad.

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Así, puedes notar que el pequeño:

  • Presenta dificultad respiratoria además de un ritmo más acelerado en la respiración, el uso de la musculatura de la caja torácica (se “marcan las costillas” al respirar) y un aumento de la tos, que suele ser una tos seca.
  • La dificultad respiratoria ocasiona de "rebote" dificultades para comer, de forma que muchos niños rechazan parcialmente el alimento.
  • En casos no complicados, el proceso suele durar entre 7 y 10 días, con una fase de empeoramiento progresivo de los síntomas y una posterior mejoría.

¿Y SI la bronquiolitis SE COMPLICA?

En esta época del año muchos bebés pasan por este episodio y el porcentaje de lactantes infectados suele ser tan alto, que es la causa más frecuente de hospitalización pediátrica en estas edades.

Pueden quedarse en el hospital para recibir oxígeno

La hospitalización se produce principalmente por la necesidad de hidratar al bebé y de proporcionarle oxígeno suplementario. La dificultad respiratoria y el hecho de que el aire no llegue bien a los alveolos pueden hacer que el médico decida ingresarlo. No te asustes, no és que sea por su gravedad si no que es la única forma de administrar este tratamiento.

¿Requerirá ingreso hospitalario?

Que la opción médica sea hospitalizar al bebé se toma en base a sus antecedentes. Por ejemplo si ha sido un bebé prematuro, si es muy pequeño (primeras semanas de vida) o si tiene alguna enfermedad crónica que pueda predisponer a una enfermedad más grave.

Una posible complicación es el desarrollo de una neumonía. Obligará en algunos casos a aumentar los tratamientos y el tiempo de estancia en el hospital.

¿Puede dejar secuelas?

Una vez recuperada, la bronquiolitis es una enfermedad con capacidad para dejar “recuerdo” en los bronquios. Así los niños que han padecido una bronquiolitis tienen más probabilidad después de tener hiperreactividad bronquial. Es decir, reaccionar con espasmo bronquial (los típicos “pitos”) ante determinados estímulos externos o nuevas infecciones.

así puedes prevenir la bronquiolitis

  1. Contra esta y cualquier otro tipo de infección es imprescindible el lavado frecuente de manos. Es una medida importantísima en madres, padres y todas las personas que se hacen cargo de los bebés.
  2. También es recomendable en caso de tener un bebé pequeño, no aceptar visitas de personas que están enfermas y que pueden transmitir las infecciones.
  3. La lactancia materna y un hogar libre de tabaco también son factores protectores.

El tratamiento para CONTROLARLA

Hace muchos años que se busca un tratamiento curativo sin éxito. Así que no queda más remedio “que pasarla”. Los tratamientos que se utilizan son sintomáticos, es decir, que sirven para aliviar los síntomas del bebé. El médico te aconsejará cuál es la mejor opción en el caso de tu hijo:

  • Lavado nasal con solución salina o suero fisiológico. Descongestiona la nariz y facilita la entrada de aire al resto de vía respiratoria.
  • Posición semiincorporada (en lugar de tumbado) facilita el paso de aire.
  • Alimentación fraccionada. Las grandes ingestas son difíciles. Se recomienda dar pequeñas cantidades pero más a menudo, para mantener el estado de hidratación pero evitar que se canse comiendo.
  • Antitérmicos si existe fiebre alta.

En ocasiones muy concretas el pediatra puede recomendar algún fármaco. Algunos, como los corticoides no han podido demostrar su utilidad.
En caso de hospitalización, el principal tratamiento es el oxígeno, por eso algunas veces se opta por dejar al bebé ingresado ya que es la única forma de aplicarlo.

Dra. Amalia Arce. Pediatra