Sostenerlo con respeto

Cuando vemos a un bebé por primera vez nos invade una tierna sensación de fragilidad.

Nos apetece cogerlo, mimarlo, abrazarlo... pero algunas veces ocurre que somos muy bruscos y otras que nos da un miedo terrible incomodarlo o hacerle daño.

Te contamos la manera más ideónea de sostenerlo.

En su primera etapa: 0 meses hasta el gateo

El recién nacido es inmaduro y va adquiriendo sus habilidades psicomotrices y sociales a medida que transcurre el tiempo.

Su tonicidad muscular, particularmente en el cuello, es pobre, por lo que tenemos que ir con mucho cuidado y respetar sus tiempos de maduración.

  • Respetaremos que pueda estar algunos tiempos sobre el suelo, boca arriba, con ropa cómoda que facilite sus movimientos libres, sobre una manta o una toalla aislante del frío, para que pueda ir adquiriendo por si mismo todos aquellos movimientos que necesita para su correcto desarrollo psicomotriz.
  • El resto del tiempo, el mejor lugar donde estar es en nuestro cuerpo, siguiendo por 9 meses más, su exterogestación fuera del útero. Podemos ayudarnos de un fular portabebés o mochila ergonómica.
  • Nunca debemos forzar al bebé aque se siente o se voltee, que gatee o que camine antes de estar preparado para ello y lo haga por si mismo.
  • Y en general, ante cualquier manipulación procuraremos acercarlo siempre a nuestro cuerpo; notar ese límite le dará seguridad.

Al cogerlo en brazos por primera vez

Cuando llevemos al bebé en brazos, con una de nuestras manos le sujetaremos la cabeza y el cuello y con la otra, la espalda y parte de sus nalgas.

Tendremos esta misma precaución cuando lo saquemos de la silla del coche o de la cuna, cuando lo queramos acostar o si caminamos con él en brazos.

Si lo llevamos en una mochila, no sirve cualquiera del mercado, su diseño ergonómico debe garantizar que su posición sea la adecuada y no que quede colgando, por ejemplo.

Con una mano debemos sujetar la cabeza y el cuello del bebé, y con la otra, la espalda y parte de sus nalgas

Si precisamos despertar al bebé le susurraremos o soplaremos delicadamente, o le masajearemos la espalda con suavidad antes de cogerlo para no asustarle.

Cuando juguemos con él

Lo principal es no hacer movimientos bruscos. A la hora de jugar con un bebé pequeño, es necesario ser prudentes. Las manipulaciones bruscas pueden llegar a repercutir en su salud.

Nunca debemos zarandearle, ni sacudirlo, ni mucho menos tirarlo por los aires. Su cerebro es muy frágil y las sacudidas pueden dañar su sistema nervioso central.

A la hora del baño

Ya en el agua, al bañarlo, si somos diestros, pasaremos nuestro brazo y mano izquierdos por debajo, intentando abrazar espalda, cuello y cabeza a la vez. Reforzaremos la sujeción cogiéndolo suavemente por la axila. De este modo seguro que no se nos resbala.

También podemos probar las bañeras tipo cubo que le proporcionan una experiencia agradable y segura.

Practicar el piel con piel

Para adquirir seguridad y debido a la necesidad de cercanía del bebé, una de las mejores posturas es el contacto piel con piel.

Podemos permanecer recostados en un sillón o en la cama con el bebé desnudo encima de nuestro pecho, también desnudo. El bebé se sentirá cobijado y protegido, y prácticamente no se moverá.

Si lo ponemos desnudo sobre nuestro torso también desnudo se sentirá cobijado y no se moverá

Así podremos masajearlo, reconocerlo y coger confianza mutua. Y lograremos sentirnos más tranquilos a la hora de manipularlo.

Y si tenemos dificultades para llevar a cabo algunas maniobras, podemos envolver al bebé en un arrullo, ya que de este modo podremos tener mejor dominio de su cuerpo y mantenerlo alineado.

Ser prudentes

A medida que el bebé va creciendo está preparado para nuevas prácticas: ponerse de pie, caminar, sentarse...

Pero sus articulaciones aún son tiernas y no podrán soportar según qué manipulaciones: nunca se le debe ayudar a ponerse de pie, pues sería forzar su proceso, sino esperar a que lo haga él solo cuando esté preparado y sus piernas le sostengan.

No le agarremos del brazo para levantarle ya que podríamos provocarle una subluxación

Tampoco le agarraremos de la mano o del brazo para levantarle si está sentado o para ayudarle a caminar. Lo cogeremos por debajo de las axilas para no provocar una subluxación de la articulación.

Interferir en su desarrollo psicomotriz no le beneficia. En su lugar, ser respetado a la hora de conquistar cada etapa, le traerá beneficios mucho más allá de su infancia.

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