Sueños más plácidos, al pecho

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Sueños más plácidos, al pecho

La lactancia materna ayuda al sueño del bebé de dos formas:

1. por el continente (el pecho y la madre)

En cuanto al continente, el pecho también tiene un efecto relajante en el bebé. Por un lado, como simple objeto susceptible de ser chupado: cuando un niño mama, se relaja y se calma, y el sueño sobreviene con más facilidad (por eso se inventaron los chupetes, imitando el pezón).

Por otro lado, el contacto piel con piel que se establece con la lactancia también propicia la relajación y el sueño. Además, el hecho de mamar por la noche hace que el niño y la madre estén juntos, lo cual, a parte de ser beneficioso para ambos, provoca que el niño se sienta seguro, reduzca su ansiedad y concilie el sueño con más facilidad.

2. por el contenido (la leche materna)

En cuanto al contenido, la leche contiene L-Triptófano, un aminoácido que lo relaja y lo ayuda a conciliar el sueño.

Más que con el biberón

Otro aspecto a valorar es que los niños que maman duermen más que los que toman biberón, por el simple esfuerzo que eso conlleva. Así lo comprobaron Debré y Doumic. Y Lévy lo confirmó en un experimento con perritos: los que succionaban un biberón con el orificio grande dormían menos que los que lo hacían de uno con el orificio más pequeño.

Beneficios para ti

La lactancia materna también ayuda a la madre, ya que provoca un aumento de la prolactina, hormona que la ayuda a relajarse y a dormirse con más facilidad después de un despertar.

Destetar a un niño si no duerme de un tirón, como a veces se aconseja, no solo conlleva el final de la lactancia, sino que puede provocar que se despierte más y la madre duerma peor.

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Rosa Jové