Por Gerard Plaza

Sonambulismo: Causas y Tratamiento

Uno de cada 10 niños en edad escolar habrá caminado dormido por lo menos una vez.

En la mayoría de los casos, los episodios de sonambulismo ocurren solo en la infancia, son de carácter leve, y de forma general, son inofensivos y tienden a desaparecer con la edad.

En muchos casos de sonambulismo encontramos una relación con alguna interrupción de los patrones regulares del sueño o con estados febriles. Evitar el estrés y respetar su necesidad de descanso es primordial para la resolución del trastorno.

Qué es el sonambulismo

El sonambulismo es un trastorno del sueño clasificado dentro de las parasomnias (son trastornos episódicos que suceden exclusiva o preferentemente durante el sueño).

Se caracteriza en quien lo padece que parcialmente dormido, se sienta en la cama con los ojos muy abiertos y con una mirada firme, pudiendo caminar por el dormitorio y realizar actividades sencillas, sin acordarse después de nada.

Existe una mayor incidencia en niños varones de entre los 4 y los 6 años de edad

Pueden incluso abrir la puerta de casa y salir a la calle. Normalmente no suelen responden a estímulos verbales o lo hacen en forma de sonidos ininteligibles. Ese trastorno normalmente ocurre durante la etapa más profunda del sueño.

Existe una mayor incidencia entre los 4 y los 6 años de edad.

¿Por qué ocurre?

Las causas del sonambulismo pueden ser genéticas aunque aún no se ha identificado el gen que se relacione con el proceso.

Pueden ser psicológicas relacionadas con cambios en la rutina y parece intervenir alguna alteración en el proceso de desarrollo pues el problema tiende a desaparecer con la adolescencia.

¿Qué síntomas tiene?

Los síntomas son muy variables y aunque se da en ambos sexos, es más frecuente en los varones.

  • El sonámbulo puede sentarse en la cama con los ojos muy abiertos
  • Levantarse e incluso caminar por la casa y salir a la calle.
  • Algunos pacientes pueden correr e incluso ejecutar acciones más complejas.
  • Otros pueden hacer “excursiones” a la nevera.
  • Normalmente no responden a estímulos verbales y si lo hacen es con susurros o sonidos ininteligibles.
  • Aunque mantienen los ojos abiertos y parecen estar despiertos, no escuchan cuando por ejemplo los padres intentan devolver a la cama, aunque en otras ocasiones se dejan guiar hasta la misma.
  • Posteriormente al episodio, lno recuerdan nada del mismo.

Los sonámbulos son muy sugestionables. Todo lo que ven y escuchan puede activar otro comportamiento.

Hay un sonambulismo de tipo agitado que puede ser peligroso por lo que conviene ayudar al niño protegiéndolo de posibles accidentes.

¿Qué puedo hacer yo?

  • Extremar las medidas de seguridad. El sonámbulo es capaz de realizar automatismos aprendidos durante la vigilia (abrir puertas, ventanas, cortar...): hay que utilizar sistemas de cierre diferentes por el día que por la noche (un simple pestillo que se cierre de manera difstinta es suficiente).
  • Si por la noche encontramos al niño caminando por casa dormido, lo deberemos conducir cuidadosamente de regreso a su cama y para evitar que se lesione, tropiece o choque contra la pared o algún mueble, deberemos retirar todo lo que entorpezca su camino.

Conviene extremar las medidas de seguridad para que el sonámbulo no se puede hacer daño

  • Nunca hay que sacudir al niño para despertarlo.
  • No debemos hacer ruidos que puedan despertarlo o sobresaltarlo. Eso podría asustarle.
  • En caso de autoagresividad intensa hay que sujetarlo impidiendo que se lesione pero no intentar hablarle ni despertarle. Cualquier intento de despertarlo aumentará su agresividad.
  • Hay que proteger los huecos o pasos de escalera.
  • A la mañana siguiente no comente el episodio. No lo recuerdan y la preocupación por su conducta puede incrementar el número de episodios.
  • Es importante respetar una rutina de sueño.

Hay que destacar que es completamente falsa la creencia popular de que despertar a un sonámbulo bruscamente puede producirle la muerte.

¿Cuándo ir al médico?

A veces es precisa la consulta con un médico especialista en trastornos del sueño.

  • Se debe buscar ayuda médica solo en los casos en que persista el sonambulismo y que la situación sea incontrolable.
  • Si se observa cansancio, somnolencia diurna, irritabilidad, cambio de carácter o los episodios son extremadamente agitados, agresivos o frecuentes (semanales).
  • Si en la familia no existen antecedentes.
  • Si su hijo no ha tenido nunca episodios de sonambulismo y estos aparecen al llegar a la adolescencia. También cuando este debuta de forma persistente en la edad adulta.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

  • El médico realizará una exploración e historia clínica completas y dará los consejos pertinentes a seguir para la educación en el problema del paciente o de sus padres.
  • El médico prestará importancia al momento de aparición, si ha habido cambios en la rutina del paciente o si ha padecido un cuadro febril y si toma fármacos. La presencia de antecedentes familiares puede ser importante.
  • En la edad adulta pueden ser necesarios estudios encefalográficos para detectar la presencia de un foco irritativo en la corteza del cerebro.

¿Cuál es el tratamiento?

El sonambulismo puede ser eliminado en el 80% de los casos mediante despertares programados.

Esta técnica consiste básicamente en producir un microdespertar (despertador, padres...) del sueño profundo minutos antes (entre 10 y 30 minutos) de la hora habitual del episodio, ya que esta parasomnia suele producirse siempre a la misma hora en relación con el momento del inicio del sueño.

En el 80% de los casos, el sonambulismo se puede solucionar con despertares programados

El tratamiento farmacológico no es aconsejable. Tan solo lo es en los casos intensos, agresivos y en aquellos que tienen consecuencias sobre la vigilia.

También ayuda la regulación de los hábitos del sueño dejando dormir al niño una cantidad de horas necesaria y no ingiriendo fármacos depresores del sistema nervioso.

¿Cómo evoluciona?

En la infancia, ese trastorno no está relacionado con problemas psicológicos ni emocionales, y también es muy difícil que esté relacionado con procesos irritativos o epilépticos del córtex cerebral temporal.

En los niños tiende a desaparecer sin más hacia los 12 años de edad y es de carácter benigno.

En adultos es muy poco frecuente y si aparece en esta etapa de la vida, puede ser necesario un estudio médico a fondo al poder estar relacionado con alteraciones psiquiátricas y neurológicas.

En cualquier caso, el sonambulismo tiene buen pronóstico.

¿Cómo se previene?

Respetar las horas y rutina de sueño del paciente es primordial para la resolución del trastorno.

  • La relajación a la hora de acostarse puede ser de ayuda, el estrés es determinante en la aparición de muchos sonambulismos.
  • Hay que tratar de reducir los ruidos y estímulos (luz) antes de acostarse.
  • No beber mucha aguay orinar antes de ir a dormir. La vejiga llena puede favorecer el sonambulismo.

La influencia de la higiene de sueño en la evolución de las parasomnias es importante: un desorden del despertar se instala tras solo dos noches de cinco horas de sueño, mientras que las tareas físicas pueden no verse afectadas tras nueve noches de tres horas de sueño.

El comportamiento violento relacionado con el sueño suele ocurrir en personas con déficit de sueño de manera que su sueño profundo es más prolongado de lo habitual pues ante el déficit de sueño se produce un aumento del sueño más profundo.

Se ha observado un incremento de la prevalencia del sonambulismo en niños y adolescentes con migrañas (especialmente en la migraña con áurea).

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