Mi bebé no quiere biberón

A partir de los 6 meses y como parte de una dieta diversificada, conseguir que tu hijo se tome el biberón puede ser una tarea estresante, aunque a veces la solución está en la leche de continuación adecuada.

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bebe no quiere biberon

Cada bebé es un mundo y en ocasiones, algo en apariencia tan sencillo como tomar un biberón, puede convertirse en una tarea ardua complicada si aparecen problemas con su ingesta. Muchos padres se preguntan, sobre todo los primerizos, cuáles son los motivos para que eso suceda, y si bien es cierto que puede haber múltiples razones, la realidad es que las causas más comunes suelen repetirse de manera habitual.

Qué dicen los expertos

Son muchos los motivos por los que un bebé rechaza tomar el biberón, aunque algunos son más sencillos que otros. A veces es tan simple como que está enfermo o que el biberón en sí no le gusta y mordisquea la tetina pero no termina de convencerle.

El biberón requiere un proceso de adaptación para el pequeño, no podemos esperar que suceda de inmediato. Por ejemplo, es importante dárselo después de una toma de pecho, justo antes de terminar, ya que el pequeño estará receptivo a seguir comiendo.

Es conveniente que se lo dé otra persona, por ejemplo el padre, porque el bebé estará acostumbrado a la madre y al pecho y puede resultarle confuso que ahora no lo encuentre si lo busca. Pero aún así, quizá nada de esto funcione, en cuyo caso habrá que plantearse otras posibilidades.

Probar otras opciones

La tetina suele ser la causa más común de rechazo, por lo que es conveniente elegir una con una textura y tamaño similar al del chupete, para que le resulte familiar al bebé y haya más probabilidades de aceptación. Deja que juegue, con ella y con el biberón, que lo toque y explore para ir reconociéndolo. También puedes probar a poner un poco de leche materna como estímulo.

A veces se trata de encontrar la postura más cómoda para el bebé, estamos acostumbrados a colocarle de una manera para que tome el pecho pero no necesariamente puede ser la que le resulta más cómoda a él. Prueba con la temperatura del biberón o incluso de la propia tetina, no deja de ser un elemento artificial y él está acostumbrado a al calidez del pecho, por lo que puede provocarle rechazo.

En esto, como en todo, sigue funcionando el método de prueba error, así que hay que agotar todas las vías posibles, incluso variar la hora de la toma, quizá con el biberón su cuerpo metaboliza de otra forma y hay que encontrar los horarios que mejor se adapten a su hambre y sus necesidades ahora.

La leche de continuación

Llegados a este punto quizá haya que acudir al pediatra, quien puede plantearnos cambiar de marca de leche de continuación, pues podría proporcionar una mejor digestión al bebé, o para variar el sabor, que puede cambiar con cada fórmula. Cualquier cambio, siempre por supuesto, consensuado con el pediatra del pequeño.

La leche de continuación está destinada a la alimentación de los bebés a partir de los 6 meses cuando se introduce una alimentación complementaria y constituyen el principal elemento líquido de una dieta progresivamente diversificada . Esta fórmula está realizada a base de leche desnatada de vaca, a la que se le añaden algunos componentes para enriquecerla y presenta numerosos nutrientes todos ellos importantes para una alimentación y desarrollo adecuados del bebé.

Si tu bebé viene de tomar el pecho, prueba a poner algo de leche materna en los primeros biberones, para que le resulte familiar y se adapte más rápido al biberón. Podrás ir quitándola en función de cómo el pequeño vaya aceptando la leche de continuación. Al tener distintos sabores, iréis encontrando juntos la mejor combinación para que siga creciendo sano y feliz, con la supervisión del pediatra en todo momento.



Advertencia importante: la lactancia materna proporciona la mejor nutrición a los bebés. El pediatra es el que mejor te puede asesorar sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo, y sobre los alimentos que debes añadir a la dieta conforme va creciendo.