Dormir es salud, y dormir asegurando un descanso correcto es calidad de vida. Si además tenemos en cuenta que en España cambiamos de colchón cada nueve años, y empleamos casi dos meses en informarnos de las opciones que ofrece el mercado, parece casi obligatorio elegir con coherencia el que mejor se adapte a nuestras necesidades. Pero el precio no puede ser un obstáculo a la hora de valorar un modelo u otro. Por eso Ikea desmonta el mito de que hay que pagar mucho para dormir en un colchón de calidad.

Para la firma sueca, lo importante es que sus clientes encuentren lo último en confort, calidad y confianza, de ahí que someta a duras pruebas de resistencia a sus productos y ofrezca 365 días para devolverlo si no estás satisfecho.

¡Así da gusto entregarse a los brazos de Morfeo!

1 / 4 No sin mi muelle

Porque proporcionan una respuesta de apoyo inmediata y sus propiedades de ventilación son excelentes, nos decantamos por Hyllestad para los más calurosos, ahora que llega el buen tiempo. Y es que gracias a sus muelles embolsados, la columna se mantiene recta y cómoda y no tienes que andar dándole la vuelta cada cierto tiempo. Y si quieres rizar el rizo, entonces Hidrasund será tu nuevo mejor amigo, ya que además incluye materiales naturales como el látex, la fibra de coco, el algodón o la lana.

2 / 4 La mejor temperatura

Lo que tiene el látex es que se amolda al cuerpo y distribuye el peso, algo que sin duda resulta esencial para garantizar un buen descanso. Pero si además favorece la circulación del aire, como el colchón Mausund, o incluye relleno de lana y espuma de resiliencia como Myrbacka, pues entonces el dicho de apaga y vámonos se completaría con un… ¡a dormir ya!

3 / 4 Mucho más que dormir

Sí, eso es lo que sucede con la espuma viscoelástica, que una cosa es dormir, otra tener un sueño reparador y luego llega el colchón Mjöndalen, que al estar hecho de este material sensible a la temperatura y al cuerpo, ayuda por ejemplo a reducir la presión, mejora la circulación sanguínea y la relajación muscular.

4 / 4 Resistentes pero flexibles

Apostar por la espuma de poliuretano es hacerlo por diferentes densidades y por tanto, posibilidades de descanso distintas. Flexibles pero resistentes, aportan una mayor estabilidad cuando estamos tumbados, que no tiene que ver con que sea blando o duro. Geresta es muy firme gracias a la densidad de su poliuretano, de 21 – 25 cm. de grosor, y Morgedal se amolda aliviando presión en hombros y cadera.

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