sistema WiZ

Sabemos de la importancia de la luz del sol para nuestra vitalidad, nuestro buen humor y para nuestros sistema inmunitario. También sabemos que es la única llave que tenemos para obtener la preciada e insustituible vitamina D. Pero la luz tiene una influencia en el funcionamiento de nuestro organismo mucho mayor de lo que la mayoría de la gente piensa, es la que pauta el ritmo interno. El sistema de iluminación conectado para el hogar WiZ puede ser un gran aliado a la hora de mejorar el bienestar y confort para cada actividad diaria.

La Luz marca nuestro ritmo interno

Nuestro reloj biológico funciona en ciclos de 24 horas y se regula a través de la luz que le llega a la retina, la procesa y la envía a una compleja red integrada por los sistemas inmunitario, endocrino, termorregulador, neurológico… favoreciendo de este modo la sincronización entre el ritmo externo y el interno. Así se regula el ciclo de actividad y descanso, de día y de noche.

Estar sincronizados con este ciclo de 24 horas llamado circadiano es lo que nos permite estar despierto y productivo durante el día y entrar en el sueño durante la noche. La luz del sol va cambiando a lo largo del día y es ese cambio de luz lo que nos marca este ritmo.

Pero como nos pasamos gran parte del día en el interior (en casa o en el trabajo) es muy importante crear una iluminación artificial apropiada y que sea lo más similar posible a la beneficiosa luz solar. Y, también, que cambie como va variando la luz natural durante el día.

La diferencia entre luz fría y luz cálida

La luz del sol es fría por la mañana (azul y blanca) y cálida por la tarde (amarilla y rojiza). Decimos que va cambiando de temperatura y esta temperatura se mide en grados Kelvin (oK). En un día muy soleado, la luz tiene una temperatura de color de unos 5.800 oK y durante el atardecer, de entre 2.000 y 2.200 oK.

luz fría
luz cálida

Nuestra iluminación debería seguir estos mismos parámetros: las luces blancas y azules (por encima de 4.000 oK) son las que nos activan por la mañana, pero no conviene exponerse a ellas por la tarde o la noche, ya que eso podría provocar sobreexcitación y problemas para dormir.

Cómo debe cambiar la iluminación

  • Por la mañana conviene exponerse pronto a la luz natural, para activarnos. Cuando estemos en interiores, la iluminación debería imitar la luz natural blanca y brillante del sol, por encima de 3000-4000k es luz cálida.
  • Por la tarde las lámparas deberían ser de blanco cálido con menos de 4.000 oK
  • A medida que se acerca la noche, la luz debe hacerse más cálida. En la sala de estar, la cocina, los baños o el comedor debe estar por debajo de los 3.000 oK.
  • En el dormitorio, debemos dormir lo más a oscuras que sea posible y, si nos despertamos, es mejor recurrir a lámparas de luz roja y con muy poca intensidad.

La luz, la melanina y el sueño

Seguir estas pautas es todavía más importante cuando tenemos problemas para conciliar el sueño. La melanina es muy sensible a todos estos cambios. De hecho solo empieza segregarse cuando la luz desciende de intensidad y se hace cálida, por la tarde. Exponerse a una luz fría e intensa puede detener totalmente este proceso.

Recuerda que cada minuto de luz fría reduce un 20% la melanina nocturna

Por eso es tan importante reducir la exposición a las pantallas las últimas horas del día, porque emiten luz azul. No utilices tabletas, ordenadores ni teléfonos y, si debes hacerlo, pon siempre el modo de visualización nocturna en el móvil y otras pantallas. Pero no te fíes, porque aunque hace la luz más cálida, sigue inhibiendo la producción de melanina.

Ajustar la luz al tipo de actividad

La intensidad de la luz también es importante según el tipo de actividad que se desarrolle: el esfuerzo visual que se realiza al leer no es el mismo que el que se necesita para recorrer un pasillo.

Por ejemplo, para sentirse despierto, además de tener una luz blanca o azulada, necesitamos que sea brillante, con una intensidad que se acerque a los 1.000 lux.

  • En las zonas de trabajo necesitamos luces de más de 800 lux. Hasta los 2.500 lux si es un entorno de trabajo de alto rendimiento.
  • En la cocina como mínimo 300 lux. En las zonas de paso 50 lux pueden se suficientes.
luz zona trabajo

el sistema wiz para regular la luz

Adaptar el color, la temperatura o la intensidad de la luz es un importante instrumento de bienestar y salud pero con todas estas pautas planificar la iluminación en casa o en la oficina, comprar las bombillas adecuadas... todo puede llegar a parecer muy complicado.

Para eliminar cualquier complicación el sistema de iluminación WiZ ofrece diversas opciones de control para poder interactuar con todas las luces de tu hogar. Y esto es posible porque cada bombilla WiZ tiene su propio chip Wi-Fi y Bluetooth.

WiZ nos permite elegir entre más 64.000 tonos de blancos y diferentes modos de iluminación preestablecidos.

Es posible programar la iluminación de todos los productos conectados y establecer nuestros entornos de iluminación favoritos personalizados. También ajusta el brillo, cambia a la luz nocturna y elige entre 4 modos de luz con solo pulsar un botón.

Además de las bombillas, este sistema incorpora diferentes dispositivos para personalizar y controlar toda la iluminación de tu casa:

  • El enchufe inteligente WiZ que permite convertir cualquier luz en una luz inteligente que puede ser controlada a través de la aplicación WiZ o de forma remota.
  • El mando de control remoto WizMOTE.
  • El sensor inalámbrico WiZ que configura las luces para que se enciendan o se apaguen si detecta movimiento.
  • Las tiras WiZ LED que llevarán luz a esas zonas difíciles como interiores de armarios, espacios de trabajo en la cocina. Con las que podrás obtener originales efectos decorativos en librerías, pasillos, cuadros...

Pero la principal herramienta de control es la aplicación WiZ: solo tienes que descargarla para automatizar y sincronizar las luces con las actividades diarias o programarlas para el proceso de acostarse o levantarse por la mañana.

Además tienes la opción de bienestar predeterminada de WiZ en que las luces ya realizarán estos cambios automáticamente entre diferentes modos y niveles de brillo, para reproducir los patrones de iluminación natural a los que está acostumbrado nuestro cuerpo, siguiendo el ritmo circadiano.