Tipos de ETS y cómo prevenirlas

El último informe de la Organización Mundial de la Salud refleja que cada año, más de un millón de personas contraen una infección de transmisión sexual (ETS). Y el preservativo es el único método para combatirlas.

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Según las últimas cifras publicadas por la Organización Mundial de la Salud, OMS, cada día más de un millón de personas contraen una infección de transmisión sexual (ETS). “Más de 500 millones de personas son portadoras del virus que provoca la infección genital por virus del herpes simple (VHS), y alrededor de 290 millones de mujeres están infectadas por el virus del papiloma humano (VPH)”, recoge la propia organización. Y es que las ETS continúan siendo una amenaza persistente y endémica en todo el mundo.

El Dr. Peter Salama, Director Ejecutivo de cobertura sanitaria universal y curso de la vida en la OMS, ha señalado que “estamos constatando una preocupante falta de progresos en la lucha por detener la propagación de las ETS en el mundo. Se trata de una señal de alarma para que despertemos y trabajemos juntos a fin de que todas las personas, en todas partes, puedan acceder a los servicios que necesitan para prevenir y tratar esas enfermedades debilitantes”.

Cuántas ETS y de qué tipo

Las Enfermedades de Transmisión Sexual están causadas por más de 30 bacterias, virus y parásitos diferentes, y se propagan fundamentalmente por contacto sexual, incluidos sexo vaginal, anal y oral. Algunas se pueden transmitir también por otras vías como la sangre o los hemoderivados.

Las enfermedades de transmisión sexual más comunes provocadas por bacterias son la gonorrea, la sífilis o la clamidia; por parásitos la tricomoniasis, y por virus el papiloma humano, herpes genital o VIH. En la actualidad existen más de 20 tipos de ETS, y de las ocho que se han vinculado con la máxima incidencia, clamidia, gonorrea, sífilis, tricomoniasis, hepatitis B, herpes simple, VIH y VPH, las cuatro primeras son curables, y las cuatro últimas incurables, aunque existen tratamientos para atenuar o modificar tanto los síntomas como la propia enfermedad.

Consecuencias irreversibles pero la prevención, es clave

La OMS es muy clara en cuanto a consecuencias se refiere, si seguimos atendiendo a sus datos: “Cada día, más de un millón de personas contraen una ETS. Se estima que, en 2016, hubo unos 376 millones de nuevas infecciones de clamidiasis (127 millones), gonorrea (87 millones), sífilis (6,3 millones) y tricomoniasis (156 millones). El número de personas con infección genital por el VHS (herpes) supera los 500 millones, y hay más de 300 millones de mujeres infectadas por VPH, la principal causa de cáncer cervicouterino. Cerca de 240 millones de personas padecen hepatitis B crónica.

Y más allá del efecto inmediato de la infección, las ETS pueden tener consecuencias graves. Por ejemplo, el herpes o la sífilis pueden multiplicar por tres o incluso por más el riesgo de contraer el VIH. La transmisión de una ETS de madre a hijo puede causar defunción fetal o neonatal, prematuridad e insuficiencia ponderal al nacer, septicemia, neumonía, conjuntivitis neonatal y anomalías congénitas.

La infección por el VPH provoca anualmente 570.000 casos de cáncer cervicouterino y 300.000 defunciones, y otras enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea o la clamidia, son causas importantes de enfermedad inflamatoria pélvica e infertilidad femenina”. Por eso, si somos sexualmente activos, el condón, es el único método anticonceptivo capaz de reducir el riesgo de contagio de ETS.

Preservativos y otros consejos

De todas las posibles prevenciones que podemos emplear, dos son las más efectivas. Las vacunas previenen algunas, puesto que no existe para todas, pero el condón evita contagios siempre. Adquirir en la farmacia preservativos de marcas como Durex es sencillo y accesible. Debemos utilizarlos nuevos cada vez que se tengan relaciones sexuales ya sean orales, vaginales o anales, y los de látex son los efectivos.

También se puede limitar el número de parejas sexuales, evitar relaciones sexuales con personas de las que desconocemos si es portadora de alguna ETS, o si observamos que tiene herpes o verrugas genitales abstenerse. Para el sexo oral se puede optar también por un preservativo de látex o un protector bucal, para evitar el contacto directo entre las membranas mucosas orales y genitales. Y por supuesto, realizarse chequeos médicos regulares para comprobar que estamos bien.