Depresión blanca o blues de Navidad: cómo enfrentar la Navidad si te pone triste

En Navidad parece que estemos obligados a ser felices, pero para algunos estas fiestas es sinónimo de tristeza y provoca lo que se conoce como depresión blanca o blues de navidad. Hay estrategias que te ayudan a enfrentar las fiestas con mejor ánimo.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Cómo enfrentar la Navidad si estas fechas te ponen triste
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Para muchas personas la época de Navidad no representa alegría y felicidad sino tristeza: es  la llamada depresión blanca o blues de Navidad.

La Navidad es tiempo de reencuentros familiares, celebraciones y regalos. Unos días en los que se supone que debemos ser felices, pero para algunas personas no es así. El recuerdo de un ser querido que ya no está, el estrés de estos días, la fiebre consumista, la obligación de encontrarte con familiares que no son de tu agrado... Los motivos pueden ser muchos pero a algunas personas la Navidad les pone triste. Es entonces cuando aparece la llamada depresión blanca, blues de Navidad o depresión navideña.

Qué es la depresión blanca o blues de Navidad

La depresión blanca o blues de Navidad no se considera un trastorno psicológico como tal, sino un síndrome o estado de ánimo negativo ante todo lo que se relacione con la Navidad.

“Para algunos estas fiestas son una época triste que esperan con prevención e incluso angustia. Es un tiempo en el que también aumentan los suicidios”, admite Víctor de la Torre, del centro de psicología Betania de Madrid.

Síntomas de la depresión blanca

Los síntomas que se asocian al blues de Navidad son :

  • Gran sentimiento de tristeza, ganas de llorar y profunda nostalgia. Son los sentimientos más marcados en la depresión blanca.
  • Carácter irritable y mal humor.
  • Dificultad para conciliar el sueño o despertares a lo largo de la noche.
  • Ansiedad.

Causas de la depresión navideña

Las razones que hay detrás de la infelicidad que provoca la Navidad pueden ser varias:

  • La soledad o el duelo suelen ser las razones más frecuentes. El duelo no está asociado siempre a la muerte de alguien cercano, puede ser por la pérdida de un trabajo o una separación de pareja.
  • Factor estacional. El frío y las pocas horas de sol pueden estar detrás del bajo ánimo.
  • La falta de sueño. Dormir mal provoca fatiga y puede acentuar el mal humor.
  • El estrés. Las navidades son estresantes: organizar comidas familiares, comprar regalos... Niveles altos de estrés pueden provocar rechazo a las fiestas navideñas.
  • La idealización que existe de la Navidad puede crear unas expectativas que nunca se cumplen. El mundo no es más bello solo por ser Navidad. El perfeccionismo produce estrés emocional y nos hace más vulnerables.

¿Hay que obligarse a estar feliz en navidad?

“Lo principal es no obligarnos a sentirnos bien–aconseja el psicólogo De la Torre–. No tiene sentido forzar las cosas, obligarnos a que nos gusten estas fechas. Al contrario, si forzamos un sentimiento que no tenemos, nos vamos a sentir el doble de mal.”

Por ejemplo, no hay una forma correcta o incorrecta de vivir una Navidad tras la muerte de un ser querido. Permítete sentirte triste o llorar.

Lo que se recomienda en estos casos es aceptar que es una fecha más, que nos ha pillado torcidos, y que es mejor dejarla pasar.

Sentirnos en la necesidad de compartir una alegría que no tenemos acabarán notándose y estigmatizándonos ante los demás, por ir contracorriente.

“En todo caso se puede hablar abiertamente, aunque en 'petit comité', con la familia o amigos, para que entiendan nuestra postura”, añade De la Torre. Eso incluso es positivo, porque pueden darnos consejos o ayudarnos a aceptar la situación.

Ayudas para superar la depresión navideña

Partiendo de la base que si te sientes triste en esta época del año no pasa nada y hay que aceptarlo para vivirlo con serenidad, hay algunos consejos para gestionar bien esta emoción durante estos días:

  • Voluntariado. Siéntete útil. Varios estudios relacionan el voluntariado como una manera de mantener una buena salud mental. Cuando colaboramos con otros nos sentimos mejor con nosotros mismos. Crece nuestra autoestima. Por ejemplo, si no tienes ganas o plan para pasar la Nochevieja, te podrías apuntar a los grupos que dan cena a personas sin hogar. Además, te dará otra perspectiva de la vida.
  • Céntrate en los que sí están. Si has perdido un familiar, hay que intentar poner en valor la oportunidad de reunirnos con los que todavía estáncon nosotros. Disfrutar de su compañía y pon el foco en las cosas que nos hacen felices.
  • Júntate con quien quieres. No fuerces las citas familiares. Queda sólo con los que quieras ver. A veces es mejor reunirse con amigos. “La familia realmente importante es la que uno construye”, recuerda el psicólogo. Si vas a estar más a gusto con amigos, acude a ellos. O si no tienes familia cercana, también pueden ser un excelente apoyo.
  • Practica el mindfulness. Se trata de un concepto psicológico que consiste en prestar atención a cada momento, emoción, sensación... desde la aceptación, es decir, sin juzgarlo, sin valorar si es positivo o negativo, solo sintiéndolo. Gracias a ello podrás vivir la Navidad con mayor plenitud. Así, date permiso para vivir las fiestas plenamente. Olvídate de los convencionalismos. Ponte la primera de la lista y empieza a pensar qué es lo que quieres realmente tú.
  • Utiliza el sentido del humor. La Navidad está en todas partes, es difícil saltársela a no ser que te vayas de viaje. Si no puedes, echa mano de la ironía, contempla estas fechas desde fuera y veras lo absurdo de todo. El libro Una Navidad diferente, de John Grisham te puede dar esa perspectiva.

El consumismo navideño no da la felicidad

Otro gran problema navideño es la ola consumista que nos inunda y que pueda hacer que te cueste regalar o no ser feliz con lo que recibes, o que recibes demasiado poco.

Dedícate tiempo para pensar qué quieres de verdad. Puede que ni tú lo sepas. Pues busca qué te hace feliz y ve a por eso, que no tiene por qué un objeto. Al contrario, los mejores regalos son experiencias: viajes, relaciones, momentos...

Tampoco te sientas obligado a hacer regalos. Quizá sea mejor decir abiertamente que no quieres entrar en una dinámica consumista.