Dismorfia del selfie: ¿te comparas con las fotos retocadas por filtros?

La dismorfia del selfie consiste en hacerse fotos con filtros de Instagram o Tik Tok y quererse parecer a esa foto perfecta, hasta el punto de que se convierte en una obsesión y puede empujar a la persona a someterse a operaciones de cirugía estética.

Actualizado a
Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La dismorfia corporal por los filtros de las app
iStock by Getty Images

La dismorfia dels selfie se da en personas que se realizan retoques estéticos para conseguir parecerse a las fotos que publican de ellos mismos en las redes sociales.

Piel perfecta, labios carnosos, pómulos marcados, nariz respingona, nada de arrugas... Los filtros de redes sociales como Instagram o TikTok pueden ofrecer imágenes de nosotros mismos perfectas, pero también irreales.

El uso de estos filtros se ha popularizado tanto que los expertos ya hablan de un nuevo fenómeno llamado dismorfia dels selfie para referirse a un nuevo tipo de paciente que acude a las consultas de los cirujanos plásticos para realizarse retoques y conseguir parecerse a las fotos que publican de ellos mismos en las redes sociales.

En realidad, la dismorfia del selfie es una nueva modalidad del trastorno dismórfico corporal o dismorfia corporal, un trastorno obsesivo-compulsivo que padece un 2% de la población y que se caracteriza por una percepción distorsionada de la imagen que se tiene de uno mismo, hasta el punto de que se ven defectos en el aspecto físico que llevan a desarrollar comportamientos obsesivos compulsivos. Profesores de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) analizan el trastorno en un artículo.

Qué partes del cuerpo preocupan más a las personas con dismorfia

En personas preocupadas por la imagen, los filtros de las redes sociales aumentan el riesgo de desarrollar una dismorfia corporal o agravar el trastorno si ya existe. Y es que en apenas un segundo podemos hacernos una foto con el filtro deseado logrando los resultados de un perfecto retoque con Photoshop, el conocido programa de edición de fotos.

Según un estudio de la Universidad de Oxford, las zonas que más preocupan a la personas con dismorfia corporal son:

  • Nariz, muslos, caderas y piel en mujeres.
  • Cabello (alopecia), músculos y genitales en hombres.
  • Asimetrías en ojos y fosas nasales en ambos sexos.

Operaciones más demandadas para parecerse al selfie

El selfie con filtro ofrece una imagen a gusto del consumidor y la obsesión por lograr ese aspecto puede alcanzar tal magnitud que la persona llega a pasar por el quirófano, cuando en realidad necesitaría terapia psicológica. "Este es el riesgo: que la operación se entiende como un medio para la resolución del problema cuando el problema es psicológico", subraya Mireia Cabero Jounou, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Las rinoplastias, la extirpación de bolas de Bichat (cúmulos de grasa con forma de bola que se encuentran en las mejillas) y el aumento de labios son las operaciones más demandadas.

Sin embargo, a menudo los resultados de la operación suelen aumentar la frustración de la persona en lugar de eliminarla, recuerda la experta de la UOC.

Síntomas de dismorfia del selfie

Según los expertos de la UOC, los síntomas que presentan las personas con dismorfia corporal son los siguientes:

  • Maquillarse o adoptar posturas o ángulos que favorecen para parecerse al selfie.
  • Compararse con uno mismo y con los demás constantemente.
  • Mirarse compulsivamente al espejo.
  • Cuidarse o tener hábitos de higiene excesivos.
  • Mostrar inseguridad y baja autoestima.
  • Manifestar conductas evitativas como cancelar citas.

A quién afecta la dismorfia del selfie

Los adolescentes y los jóvenes son los más afectados por el trastorno, ya que son el colectivo que más se expone a las redes sociales y realizan un mayor uso.

La adolescencia es una etapa de búsqueda de identidad y de aceptación por parte del grupo, por lo que son más propensos a sufrir este tipo de trastorno al compararse con rostros y cuerpos que no son reales.

"En esta etapa es básica la comparación con otros. Buscas grupos de iguales, buscas tu lugar. Los referentes externos son muy importantes. Si en esa búsqueda tienes referentes que no son reales, estamos perdidos: te comparas con algo que no existe y tu nivel de exigencia es tremendo", indica Montserrat Lacalle Sisteré, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.

"Los influencers publican fotos retocadísimas en las redes sociales y a menudo detrás hay profesionales que los visten, peinan y maquillan. Nos muestran como un ideal algo que no es perfecto y que no es la realidad. No me estoy comparando con la modelo de cuerpo perfecto, sino con un montaje de Photoshop", apunta Lacalle.

Las mujeres son también más propensas a sufrir este tipo de trastorno porque tradicionalmente los cánones de belleza imperantes han sido mucho más exigentes con ellas. Se estima que las mujeres entre 16 y 25 años pasan hasta cinco horas a la semana tomando selfis, retocándolas y compartiéndolas en redes sociales, algo que comporta un alto riesgo para la autoestima y la autopercepción, recuerdan desde la UOC. Se sabe también que las personas que necesitan elevar su autoestima suben selfis con más frecuencia.

El choque entre mirarse al espejo y ver la foto del selfie aumenta el riesgo de sufrir dismorfia corporal, y la solución no es la cirugía estética sino mejorar la autoestima.