El "efecto acopio": cuando el miedo nos lleva a la compra emocional

Algunas personas han comprado en solo un mes más aceite de girasol de lo que consumen en un año. El miedo al desabastecimiento, en este caso provocado por la guerra de Ucrania, nos ha llevado a realizar una compra totalmente emocional e irracional.

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Susana López
Susana López Chicón

Psicóloga Clínica

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

El "efecto acopio": cuando el miedo nos lleva a la compra compulsiva
iStock by Getty Images

Ocurrió al inicio de la pandemia con el papel higiénico y ahora está ocurriendo con el aceite de girasol. La compra emocional y compulsiva por miedo a la escasez nos lleva a hacer acopio de un producto que realmente no necesitamos.

Aceite de girasol, el bien más preciado

Las compras emocionales, ya sean por miedo al desabastecimiento o por darnos un capricho porque estamos de bajón, son, la gran mayoría de las veces, totalmente irracionales y prescindibles.

¿Por qué cuándo se declaró el estado de alarma en 2020 lo primero que se acabó en los supermercados fue el papel higiénico? ¿Por qué no fue el desodorante o la leche? Sigue siendo un misterio.

Ahora, el bien más preciado y buscado es el aceite de girasol a raíz de la guerra de Ucrania, el primer productor mundial de este tipo de aceite. Aunque en España se utiliza menos que el aceite de oliva y existen otras alternativas en el mercado, muchos han hecho acopio y las estanterías de los supermercados están vacías.

Un artículo de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) apunta que el consumo de aceite de girasol de un español durante todo el año es de 4 litros al año. Pues bien, desde el inicio de la guerra de Ucrania, el gasto que han hecho algunos consumidores es de 5 litros al al mes.

El efecto acopio

Esta reacción es lo que se conoce como "efecto acopio". Así lo define Cristian Castillo, profesor de Estudios de Economía y Empresa de la UOC:

"Es la acción que realiza un consumidor al comprar más productos de los que realmente consumirá en un período corto de tiempo para tenerlos como reserva en su despensa".

"Se trata de un comportamiento que normalmente se produce debido a la falsa sensación de escasez de ciertos productos o por el anuncio de un encarecimiento de la materia prima, que le lleva a comprar el producto ahora mismo y en mayor cantidad, antes de que se suba de precio".

Compras emocionales

El 80% de nuestros actos de consumo son puramente emocionales. Está demostrado que las emociones influyen en los procesos de compra. De ahí nace el neuromárketing, que parte de esa vulnerabilidad nuestra para vendernos productos.

Generalmente asociamos las compras emocionales a los estados de ánimo individuales. Así pues, para superar un día triste podemos acabar comprándonos una prenda de ropa. ¿La necesitábamos? Probablemente no.

Más ejemplos: está demostrado que si vamos al supermercado con hambre acabaremos comprando más ultraprocesados y productos calóricos. Además, los productos de primera necesidad suelen estar al final del establecimiento para tengas que pasar por delante de otros productos no tan necesarios y acabes comprando alguno.

Pero al margen de estas cuestiones y del estado de ánimo particular de cada uno, existe un ánimo colectivo.

El efecto de la guerra de Ucrania

La guerra de Ucrania ha creado en nosotros una sensación de miedo e inseguridad colectivo para muchos españoles, en especial entre los jóvenes, hasta ahora desconocida.

"Una situación como la actual, de incertidumbre económica, en la que la ciudadanía recibe constantemente noticias sobre 'lo que nos viene encima', o sobre 'la posible escasez de determinados productos', provoca una reacción totalmente emocional de protección que impulsa a la compra de más productos de los necesarios… todo bajo la premisa del 'por si acaso'", explica Castillo, también investigador del grupo Sustainability and Management Research Group.

Esto explica que las estanterías del aceite de girasol en los supermercados estén vacías. De hecho, el 23% de los españoles afirma haber realizado acopio de alimentos "por si acaso" desde el inicio de la guerra y un 25% no lo ha hecho pero se lo ha planteado.

Limitar el producto genera aún más miedo

Para controlar este acopio, el gobierno ha modificado la ley de comercio minorista que permite el racionamiento ante situaciones extraordinarias. Sin embargo, eso puede generar aún más incertidumbre.

"Estas decisiones aumentan la sensación de escasez en los consumidores y provocan también un aumento del 'pánico' y de la inseguridad sobre lo que ocurrirá en el futuro que, a su vez, conducen a más acopio de productos", advierte Juan Carlos Gázquez-Abad, también profesor colaborador de Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

Otra consecuencia negativa según Neus Soler, también profesora de estos estudios en la UOC, es que el aumento de la demanda favorece la subida de precios: "cuando el producto escasea y mucha gente quiere conseguirlo, estamos más predispuestos a pagar un precio más caro".

¿Tiempos inciertos?

"Cuando las experiencias que hemos vivido anteriormente han dejado un poso de intranquilidad en nosotros (con la pandemia aprendimos que la sensación de estar seguros se puede ver alterada en cualquier momento), ante una nueva situación excepcional o diferente, enseguida se puede disparar la alarma, y ​​esto hace que reaccionemos de una forma exagerada", reconoce Soler.

"Es difícil explicar la causa de las compras masivas de aceite de girasol, porque fueron totalmente irracionales y, por tanto, de difícil explicación", añade Castillo.

Según los psicólogos, son varias las razones que nos llevan a realizar compras emocionales y una de ellas es el miedo. Para evitarlo, basta con analizar si realmente esa compra compulsiva tiene sentido. Pregúntate si lo que estás comprando realmente lo necesitas y practica la empatía. Piensa en los demás y en las consecuencias que provoca que tú compres en un mes el aceite de girasol que consumirías en un año.