En España faltan psicólogos para tratar los problemas de salud mental

El 25% de las consultas en atención primaria es sobre problemas de salud mental. Muchos podrían tratarse con terapia psicológica, e incluso cuando son necesarios los fármacos la intervención del psicólogo también es necesaria. El problema es que en España faltan psicólogos en la sanidad pública.

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Diana Llorens
Diana Llorens

Periodista

En la sanidad pública española faltan psicólogos para tratar los problemas de salud mental
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España es uno de los países europeos con un menor número de psicólogos por habitante y un 40% de los hospitales públicos no dispone de esta figura.

La OMS estima que una de cada cuatro personas tendrá un problema de salud mental a lo largo de su vida y en 2030 las enfermedades mentales serán la primera causa de discapacidad.

Los dos años de pandemia han agudizado la situación y trastornos como la ansiedad y la depresión han ido en aumento. Según la Sociedad Española de Medicina de Familia (SEMG), el 25% de las consultas de atención primaria son por trastornos mentales, pero la atención primaria está desbordada y los expertos reconocen que el tratamiento farmacológico debería complementarse con terapia psicológica. Es más, los fármacos no serían necesarios en muchos casos con la intervención psicológica adecuada. Sin embargo, esto muchas veces no es posible, a no ser que la persona se pague el psicólogo de su bolsillo: en España apenas hay 6 psicólogos por cada 100.000 habitantes en la sanidad pública.

Psicólogos clínicos en el Sistema Nacional de Salud

La pandemia ha sacado a la luz un problema que arrastra la sanidad pública dedes hace tiempo: la falta de psicólogos en atención primaria. “La psicología clínica es la única especialidad legislada y reglamentada de la psicología que existe en España”, asegura Javier Prado, psicólogo clínico y vocal de la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (ANPIR).

Para formar parte del Sistema Nacional de Salud, los psicólogos clínicos, igual que los otros profesionales de la salud, tienen que pasar por una residencia de cuatro años y un examen nacional.

El problema es que las plazas de PIR (psicólogos internos residentes) que se ofertan son pocas. En 2022, el Ministerio de Sanidad ha ofertado 204 plazas de PIR; y los años anteriores fueron incluso algunas menos. Una cifra que desde la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (ANPIR) consideran insuficiente: “hay que incrementar las plazas de psicólogos internos residentes (PIR) y tenemos que tener una previsión adecuada”, subraya Javier Prado.

España es uno de los países europeos con un menor número de psicólogos clínicos por habitante, solo 6 por cada 100.000 habitantes, tres veces menos que la media de la Unión Europea. Un 40% de los hospitales públicos no dispone de esta figura. Esto significa que estamos por debajo de las recomendaciones europeas y mundiales.

Según el informe Mental Headway 2023, España y Bulgaria son los dos países de la Unión Europea con menos profesionales de la salud mental: hay 25 psiquiatras, psicólogos y enfermeros especializados en salud mental por cada 100.000 habitantes. En países como Suecia hay 150 y en Finlandia 200.

Salud mental en atención primaria

Según datos de la ANPIR, ya antes de la pandemia, un alto porcentaje de los motivos de consulta atendidos por los médicos de Atención Primaria estaban relacionados con la salud mental.

No quiere decir que todas estas demandas tengan que ser tratadas por especialistas de salud mental, pero desde luego excede a lo que es la cuestión médica de un especialista de familia”, comenta Javier Prado.

A muchos de estos pacientes se les acaba medicando y solo un 10% de las consultas se derivan a Unidades de Salud Mental especializadas.

De hecho, en España el nivel de consumo de antidepresivos y ansiolíticos es muy elevado en comparación con otros países de nuestro entorno. Algo que llama la atención y que, según indica Javier Prado, no se correspondería con el nivel de calidad de vida que hay en nuestro país.

Tanto la Organización Mundial de la Salud como diversas sociedades científicas y sanitarias internacionales establecen que el tratamiento psicológico es el tratamiento de elección más efectivo.

Consecuencias de tratar los problemas mentales solo con fármacos

Los psicólogos clínicos apuntan a que el tratamiento exclusivo con fármacos antidepresivos o ansiolíticos presenta inconvenientes, tanto para el paciente como para el sistema:

  • Propicia que la toma de los medicamentos se cronifique a largo plazo.
  • No resuelve los problemas de salud mental e incluso se pueden agravar.
  • Aumenta el gasto farmacéutico.
  • Aumenta el coste del sistema (por bajas laborales, incapacidad, etc.).

El tratamiento psicológico, en cambio, permite una recuperación más temprana de los pacientes, previene cronificaciones, reduce el gasto farmacéutico y es más coste-efectiva.

“El tratamiento psicológico es la mejor opción no solo desde una perspectiva de salud mental sino también desde una perspectiva económica y de coste-efectividad��, señala Félix Inchausti, presidente de la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (ANPIR).

Cómo aumentar la presencia de psicólogos clínicos

Desde la ANPIR, consideran que es necesario aumentar el número de psicólogos clínicos en la Atención Primaria para ayudar a detectar de forma precoz los pacientes con problemas de salud mental y evitar tratamientos farmacológicos que serían innecesarios con un buen tratamiento psicológico.

Las maneras de hacerlo son diversas: desde contar con la presencia de psicólogos en los centros de atención primaria, hasta incrementar el apoyo presencial de los psicólogos de las unidades especializadas de salud mental.

Existen en nuestro país algunos ejemplos que han resultado exitosos en Cataluña, Madrid o Asturias que pueden servir de ejemplo.

Según Prado, hay que “salir del modelo en el que estamos en el que está muy separada la atención primaria de las unidades de salud mental”.

Impacto de la pandemia en la salud mental

La necesidad de incrementar el número de psicólogos clínicos en atención primaria viene de lejos, pero con la pandemia se ha hecho aún más evidente.

El personal sanitario ha sido uno de los colectivos que ha necesitado más ayuda psicológica. El aislamiento a raíz de los confinamientos y la crisis económica derivada de la pandemia han aumentado los casos de depresión, ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, insomnio o sufrimiento psicológico. Y los que ya existían se han agravado aún más. “Eso lo vimos en la crisis del 2008 y lo vamos a volver a ver”, alerta Prado.

Además, la exposición a la redes sociales se considera ya un factor de riesgo para la salud mental, en especial para los más jóvenes.

Preocupa especialmente el riesgo de suicidio. “Sabemos por estudios previos que, por cada punto de desempleo que aumenta, incrementa un 1,6 el riesgo de suicidio”, afirma el especialista. Sin embargo, “eso se puede prevenir actuando, estando encima, detectando los casos y dándoles atención”, explica Prado.