La contaminación reduce los espermatozoides y resta fertilidad
iStock by Getty Images

Hace tiempo que se sabe que la contaminación del aire afecta a la fertilidad masculina tanto como el sobrepeso, el tabaco o los contaminantes químicos, pero se desconocía cuál era el mecanismo que provocaba tal efecto en la capacidad reproductiva del hombre.

Ahora, investigadores de la Universidad de Maryland han descubierto que en realidad lo que ocurre es que la contaminación causa inflamación cerebral, y esa inflamación reduce el recuento de espermatozoides.

Cerebro y fertilidad

El cerebro tiene conexión directa con los órganos reproductivos. Por eso el estrés es una de la causas de infertilidad, tanto en hombres como en mujeres:

  • El estrés emocional puede provocar que una mujer no ovule y no tenga la menstruación.
  • En el hombre puede reducir el recuento de espermatozoides y afectar a la fertilidad.

Pero no solo el estrés afecta a la fertilidad vía cerebro. Los investigadores han visto que respirar aire contaminado provoca inflamación en el cerebro. Y esa inflamación cerebral tiene consecuencias nefastas:

  • Una de ellas es que afecta a la fertilidad masculina, pero también puede ser la causa de una presión arterial alta, diabetes o problemas cardíacos.

En experimentos realizados en ratones, los investigadores vieron que si reducían un solo marcador de inflamación en los cerebros de los animales ya aumentaba el recuento de los espermatozoides.

Habría que estudiarlo, pero esto también podría tener efectos positivos en el tratamiento de la hipertensión o la diabetes ya que, como decíamos, la inflamación cerebral también influye.

Contaminación dañina

El 92% de la población mundial vive en áreas donde el nivel de partículas finas (PM2,5) exceden los niveles mínimos aconsejados por la Organización Mundial de la Salud.

  • Las PM2,5 son el resultado de la combustión que provocan los vehículos motorizados, pero también de la que producen las industrias, las calefacciones o la quema de carbón y madera.
  • Son tan pequeñas que atraviesan los pulmones y llegan hasta el torrente sanguíneo, por eso son tan peligrosas para la salud.

Detalles del estudio

Ya se había visto que la contaminación afecta a los espermatozoides, pero en estudios anteriores se comprobó que no siempre provocaba inflamación en los testículos, lo que significa que había algún otro mecanismo.

Conociendo el vínculo directo entre el cerebro y los órganos sexuales, los investigadores intentaron descubrir si la contaminación del aire aumentaba la inflamación en el cerebro.

  • Para ello, criaron a ratones sin un marcador de inflamación ubicado en unas neuronas concretas del cerebro y los expusieron a aire contaminado.
  • Luego midieron los niveles de esperma y vieron que no se reducían en los ratones sin este marcador de inflamación a pesar de haber estado expuestos a aire contaminado.
  • Descubrieron también que un tipo específico de neurona típicamente asociado con el ciclo del sueño y la obesidad era la responsable de la reducción del recuento de espermatozoides debido a la contaminación del aire.

Por lo general, estas neuronas se encuentran en el hipotálamo, una parte del cerebro que controla el hambre, la sed y el deseo sexual.

El hipotálamo también trabaja con la glándula pituitaria del cerebro, que produce hormonas que se comunican directamente con los órganos reproductores.

"Mirando hacia atrás, tiene mucho sentido que las neuronas del hipotálamo sean las culpables de perpetuar esta respuesta inflamatoria que da como resultado un recuento bajo de espermatozoides, ya que sabemos que el hipotálamo es un vínculo principal entre el cerebro y el sistema reproductivo", concluyen los autores del estudio.

Terapias para tratar la infertilidad

Este estudio abre la puerta a mejorar la fertilidad desarrollando terapias que consigan reducir ese marcador de inflamación en las neuronas del hipotálamo.

  • Esto revertiría los efectos dañinos de la contaminación del aire en la fertilidad.

Y también se abriría la puerta a diseñar tratamientos que disminuyeran la inflamación del cerebro con el fin de revertir otras patologías tan graves como la hipertensión, la diabetes o algunos problemas cardíacos.