ejercicios tras factura

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Quien se haya roto un hueso alguna vez difícilmente olvidará ese “creck” característico, muchas veces acompañado de un intenso dolor, que se produce debido a la fractura.

Pero tras el impacto inicial comienza un recorrido, que a veces puede ser largo, para lograr que ese hueso se consolide de nuevo y vuelva a ejercer su función.

La primera decisión: ¿hay que operar?

Que la fractura sea grande o pequeña no lo determina. A la hora de tomar esta decisión es mucho más importante cómo se ha roto el hueso y si la fractura ha afectado o no a otros tejidos.

“Un hueso roto puede tratarse solo con yeso si no existe una mala alineación y la estabilidad articular o los tejidos que lo rodean no han sufrido un gran daño”, nos aclara el doctor José María Silberberg, codirector del Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra.

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Si es necesario operar, para juntar de nuevo las partes del hueso y favorecer una buena consolidación pueden utilizarse varios materiales: placas, tornillos o unas agujas especiales. Tras la cirugía se suele optar, también, por inmovilizar la zona.

Qué hacer mientras llevas la escayola

Pensar que durante estas semanas no puedes hacer nada que facilite la recuperación del hueso es un error.

Activa la circulación

Para que la sangre (y con ella, los nutrientes que favorecen la reparación de los tejidos) llegue mejor al hueso fracturado y a la zona que lo rodea es fundamental que muevas las zonas libres de yeso.

Mover los dedos de manos y pies de inmediato, ayuda en la recuperación

  • Por ejemplo, puedes abrir y cerrar los dedos de la mano si la fractura afecta al brazo, o movilizar los dedos del pie si el hueso que te has roto está en la pierna.

Mantén en alto la zona dañada

Facilitarás el drenaje de los líquidos que pueden acumularse al no poder moverla libremente.

  • Poner un cojín bajo el brazo o la pierna mientras estás descansando, haciendo que la mano quede por encima del corazón y la pierna por encima de la cadera, te ayudará a lograrlo.

Es una manera sencilla de evitar que se forme un edema (o, lo que es lo mismo, la hinchazón causada por la acumulación de líquidos en una determinada zona del cuerpo).

Si no te resulta muy incómodo, usa un cojín también para dormir

“Si se te hincha una extremidad porque has llevado todo el día la mano colgando o has estado de pie muchas horas, la recuperación es muy lenta: el edema tarda en reabsorberse”, nos explica la doctora Judith Sánchez Raya, Jefa de Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Universitario Vall d’Hebron.

Cuida las articulaciones que están cerca

Una correcta movilización de las articulaciones próximas a la fractura reduce el riesgo de inflamación y dolor en ellas, algo que puede ocurrir pese a que no estén lesionadas.

Pregunta a tu médico si los siguientes ejercicios te convienen:

  • Para activar la cadera sube y baja la pierna unos centímetros, siempre con suavidad. Otra opción es moverla ligeramente hacia el lado y hacia dentro.
  • Si es tu brazo el que está enyesado, sujeta la escayola con la otra mano y sube y baja el brazo lentamente.

    En el caso de que elevarlo te cueste, puedes inclinar el tronco formando un ángulo de 90º con las piernas y balancear el brazo, haciendo movimientos pendulares con el hombro.

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  • Si el codo está liberado también puedes flexionarlo y estirarlo, sujetando la escayola con la otra mano. Haz lo mismo con la rodilla en el caso de que sea la pierna la que haya sufrido el daño.

Y después del yeso, ¿qué?

Una vez retirada la escayola: ¿se puede mover o no el área dañada? En general, sí, pero siempre siguiendo al pie de la letra las recomendaciones de tu médico.

Muévelo cuanto antes para recuperarte mejor

Ciertos movimientos, en función del tipo de fractura, no pueden hacerse en un primer momento. Por ejemplo, si te has roto el húmero a la altura del hombro no convienen las rotaciones.

Aunque es el especialista quien debe darte las pautas, como norma general se recomienda continuar con las rutinas que se hacían con el yeso y sumarles ejercicios de movilización suave de la articulación dañada.

Si tras hacer los ejercicios sientes una molestia intensa y permanente, informa a tu médico.

Debes notar cierta tirantez, pero nunca dolor

  • Calentar el área afectada antes de empezar, siempre y cuando no tengas puntos, ayuda a que tus músculos estén más flexibles. Puedes utilizar un saquito de semillas o una bolsa con un gel especial (apto para frío y calor) que se vende en farmacias: basta con introducirlos unos minutos en el microondas.
  • Aplicar hielo después de los movimientos también durante 10 minutos contribuye a relajar la musculatura: usa un paño para no ponerlo sobre la piel.

Y cuando se necesita ir a rehabilitación…

Cuando la fractura afecta a las articulaciones (tobillo, rodilla, cadera, muñeca, codo y hombro) normalmente es necesario acudir a sesiones de rehabilitación.

  • Termoterapia, ultrasonidos, corrientes, movilizaciones manuales y ejercicios guiados por un fisioterapeuta son las técnicas y herramientas más comunes.
  • Hacer ejercicios en el agua también se recomienda en algunos casos para ganar fuerza y ampliar el rango de movimiento de la articulación dañada.

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“Repetir los movimientos en casa es básico para mejorar”, apunta la doctora Sánchez-Raya. Por lo general, se recomienda hacerlo entre 2 y 3 veces al día.

Las actividades cotidianas también pueden ayudar: “el simple gesto de coger el mango de la ducha con la mano que ha sufrido la fractura es muy importante. De hecho, las mujeres suelen recuperarse antes porque se esfuerzan un poco más para integrarse en el día a día”, nos cuenta la doctora.

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Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud