pure. Elige una dieta blandita

1 / 7 Elige una dieta blandita

Los primeros días de adaptación, cuando los dientes empiezan a cambiar de posición, aparecen los problemas de sensibilidad.

Evita los alimentos duros y adapta la dieta escogiéndolos en función de su textura y consistencia.

  • Tus aliados son los purés y los alimentos cocidos.
agua. Evita la piña y el vinagre

2 / 7 Evita la piña y el vinagre

La aparición de irritaciones o llagas en los labios, mejillas y lengua por el roce de los brackets es prácticamente inevitable durante los primeros días.

La buena noticia es que puede solucionarse con el uso de cera de ortodoncia y enjuagues bucales con agua tibia y sal, que ayudan a cicatrizar rápidamente.

  • Un consejo: se recomienda no comer alimentos demasiado ácidos como los cítricos, piña, vinagre o tomate, ya que van a retrasar la cura de estas llagas y el dolor será bastante molesto. Tampoco te conviene el picante, los alimentos calientes y los de textura rugosa como la corteza del pan.
higiene. Pon atención extra a la higiene

3 / 7 Pon atención extra a la higiene

Debido a que los brackets cubren gran parte de la superficie dental y que están enganchados con un arco y gomas es normal que dificulten la limpieza de los dientes.

Para evitarlo es fundamental ser muy cuidadoso con la higiene dental, utilizando cepillos interproximales e irrigadores bucales.

  • Emplea pasta dentífrica con flúor especial para cuidar las encías y un enjuague bucal antibacteriano.
helado. Helados contra el dolor

4 / 7 Helados contra el dolor

Hasta que te acostumbres a llevar los brackets, el dolor es algo habitual en este tratamiento. Sin embargo, se puede aliviar comiendo alimentos fríos o helados porque esto te va a calmar bastante.

  • Si el dolor es muy fuerte, consulta con tu médico, él te aconsejará al respecto.
aliento. Comprueba tu aliento

5 / 7 Comprueba tu aliento

Los brackets pueden provocar halitosis, ya que es difícil de evitar que los restos de comida no se instalen en las piezas metálicas o en las gomas.

Evita los alimentos pegajosos, como por ejemplo, los fideos y cepilla los dientes varias veces al día con un cepillo eléctrico, sin olvidar del hilo dental.

  • Si además utilizas gomas, cambialas todos los días.
cajita. No te olvides la caja

6 / 7 No te olvides la caja

Si tu ortodoncia es de las que se puede quitar para comer, asegúrate de que la caja donde la guardas va contigo a todos los sitios.

  • Es importante no dejarla en lugares poco higiénicos o sobre servilletas, ya que puede ser fuente de infecciones.
alergia. Informa de tus alergias

7 / 7 Informa de tus alergias

Hay personas que pueden tener una reacción alérgica al material del que están fabricados los aparatos de ortodoncia, generalmente níquel-titanio y acero inoxidable.

El peligro de estos materiales es que pueden provocar dermatitis alérgica de contacto. El níquel -el metal más alergénico- puede producir inflamación y fisuras de los labios, eczema crónico de mejillas y manos o edema de párpados.

  • Como siempre, lo mejor es prevenir. Así que, si ya has tenido algún episodio de reacción alérgica en algún procedimiento médico, coméntaselo al dentista.

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Un tratamiento sin molestias

En las consultas de muchos dentistas el porcentaje de pacientes de más de 20 años que acuden interesados por un tratamiento ortodóncico no para de aumentar.

Un tratamiento con resultados muy satisfactorios que, sin embargo, no está exento de molestias a lo largo del camino, especialmente las primeras semanas.

Sensibilidad en los dientes, pequeñas llagas en las mejillas, encías inflamadas… son situaciones que reconocerán todas las personas que han usado brackets.

En la galería que acabas de ver exponemos estos y otros inconvenientes que te puedes encontrar a lo largo de este tratamiento. Eso sí, acompañados de la forma de evitarlos o del modo de minimizarlos si ya se han manifestado.

¿por qué llevar ortodoncia de adulto?

Hasta hace poco llevar "aparato" era cosa de niños y adolescentes. Sin embargo, de forma progresiva, los adultos se han ido sumando a este tratamiento bucodental siendo en la actualidad algo bastante habitual entre los mayores de 20 años.

Las razones que nos llevan a tomar esta decisión son variadas, desde motivos puramente estéticos hasta otros más funcionales.

Estos son algunos de los más habituales:

  • Padecer ciertas enfermedades de las encías que las debilitan y favorecen la caída de piezas.
  • El deseo de tener unos dientes alineados correctamente.
  • Corregir problemas funcionales: como las llamadas “mordidas cruzadas”, que alteran la masticación y que pueden estar asociadas a bruxismo, dolor de espalda, alteraciones del sueño, dolor de cabeza, etc.