Soy neurocientífico y estos son los cuatro hábitos muy cotidianos que te roban memoria

Nuestra memoria debe ejercitarse para mantenerla activa. Pero no siempre actuamos en su beneficio. Un prestigioso experto nos revela cuatro hábitos que en lugar de ayudar a recordar nos perjudican, pese a que parezca lo contrario.

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Algunas acciones cotidianas perjudican la memoria más de lo que crees.

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Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

La ciencia de la memoria es todavía una rama de la investigación relativamente joven. Por eso es especialmente importante seguir los consejos de aquellas personas que más la han estudiado y que más tiempo han dedicado a un aspecto concreto.

Es el caso del profesor Charan Ranganath, de la Universidad de California, que lleva más de un cuarto de siglo investigando los mecanismos de la memoria y es autor del libro ‘Why we remember’ (Por qué recordamos). Este neurocientífico ha analizado qué hace que nuestra memoria tenga cada vez más lapsus.

Olvidar no es una equivocación

Olvidar no es un algo que por sí deba crearnos alarma. Es normal que olvidemos cosas. De lo contrario podíamos tener un serio problema. El cerebro no puede almacenar y conservar todos los recuerdos. A diario nos llegan muchos datos. El cerebro procesa inconscientemente muchos de ellos sin que sepamos que están allí.

Te puede haber pasado que sales de casa y de repente te acuerdas de que no has apagado el gas o de que te has dejado las llaves. Lo visualizas sin necesidad de comprobarlo. La información estaba allí pero no la hacías consciente.

También ocurre lo contrario. Quieres recordar el nombre de una persona que has conocido y no hay manera. O algo que hiciste hace solo unas horas.

Lo que ha pasado es que estabas pensando a la vez en otras cosas, tenían muchas otras informaciones y el recuerdo no se ha fijado en tu cerebro.

Olvidamos a medida que envejecemos

Es normal que a medida que cumplimos años notemos más pérdidas de memoria. Tenemos más información guardada y también resulta más difícil organizarla y añadir datos nuevos.

Además, como cualquier otro órgano, el cerebro envejece y no va a la misma velocidad. No obstante, lo mantenemos activo, no quedándonos en rutinas y manteniendo una mente curiosa, esa pérdida de memoria puede ser muy lenta. Hay nonagenarios con una capacidad de raciocinio extraordinaria.

Cuanto más independiente hayas podido ser en tu día a día, más opciones tienes de que conserves la capacidad de memorizar. Si no te lo dan todo hecho, mejor para tu cerebro. Por eso los expertos recomiendan algunos consejos para mantener el cerebro activo.

Pero no todos los hábitos que nos obligan a forzar el cerebro sirven. El profesor Ranganath ha escrito que hay al menos cuatro hábitos que son especialmente negativos para poder mantener una buena capacidad de memoria en nuestro día a día.

Los hábitos que afectan a la memoria

1. Hacer demasiadas tareas a la vez. La corteza prefrontal es la parte del cerebro que está encargada de analizar el mundo que nos rodea y tomar decisiones. El famoso ‘multitasking’ del que algunos presumen afecta a la corteza prefrontal y a la larga le perjudica.

El consejo es focalizar nuestra mente en un solo trabajo cada vez. Imponernos horarios. También es recomendable hacer pausas para meditar, dar paseos y dejar que la mente divague. “No intentes hacerlo todo a la vez”, insiste este experto.

2. No dar prioridad a las horas de sueño. Las horas sueño y la calidad del descanso se pierden con los años. Dormimos de manera más discontinua. Recuerda que el sueño reparador es fundamental para renovar nuestro cuerpo y para afianzar los recuerdos en nuestro cerebro.

Hay que dormir al menos siete horas. Mantener unas buenas rutinas que nos ayuden a que esas horas de descanso sean de calidad. Así llegaremos a las fases del sueño profundo más necesarias.

3. Las actividades monótonas. Los recuerdos se fijan en nuestra memoria cuando enlazan qué pasó, cuándo paso y dónde paso. Se llama memoria episódica. Una simple canción, que oímos en ese instante o un olor pueden evocarlo. Con las actividades monótonas que hacemos casi sin darnos cuenta no se produce ese anclaje.

Haz la prueba. Pasa una tarde leyendo correos, mirando vídeos de tiktok sin parar. Al día siguiente no recordarás prácticamente nada de esas horas. Lo mejor es diversificar tus rutinas. Varía de amigos con los que conversas. Ve a sitios diferentes. Prueba nuevas experiencias.

4. Sentirte seguro de tus recuerdos. “Si intentas recordar los nombres de varias personas a la vez o aprender un idioma, acepta que seguramente sobreestimarás lo que de verdad has retenido”, explica el profesor Ranganath.

Es mejor ponerse a prueba. Así se memoriza mejor. Después de un rato repasa los nombres que querías recordar. Ayudaras a fijarlos y los que no logres recordar, podrás revisarlos.

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