Estos son los alimentos más tóxicos para la salud y que comemos a diario, según National Geographic

Algunos de los alimentos que forman parte habitual de nuestros menús contienen sustancias tóxicas que, si se consumen con frecuencia, pueden afectar a la salud. National Geographic revela cuáles son los más contaminados.

Diana Llorens
Diana Llorens

Periodista

Actualizado a

alimentos tóxicos

Los plaguicidas, usados para proteger los cultivos y mejorar la producción, pueden dejar residuos en los alimentos. 

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Los que vivimos en la ciudad somos muy conscientes de la contaminación que nos rodea, principalmente proveniente del humo de los coches y de las fábricas. Pero los tóxicos no solo nos llegan a través del aire que respiramos, también en la comida hay multitud de sustancias que pueden ser perjudiciales para la salud y de las que a menudo no somos conscientes.

Así lo aseguran desde National Geographic, e indican que algunos de los alimentos más contaminados son muy habituales en nuestras mesas. 

Tóxicos en los alimentos

Al hablar de tóxicos en los alimentos no nos referimos a conservantes, colorantes u otras sustancias añadidas en el proceso de manipulación de la comida, sino a sustancias que están naturalmente en el alimento o en su ambiente. En este sentido, las sustancias tóxicas pueden ser de dos tipos:

  • Los tóxicos endógenos se originan en el interior del alimento, en sus células, como los hongos o las toxinas vegetales y animales.
  • Los tóxicos exógenos son aquellos que se encuentran en el ambiente (el agua, la tierra, el aire…) y que el alimento absorbe e incorpora.

Existen diferentes tipos de tóxicos exógenos que pueden llegar a nuestros platos:

  • Los más habituales son los plaguicidas (insecticidas, fungicidas, herbicidas y rodenticidas), muy usados en la agricultura para controlar plagas y garantizar la producción.
  • En el caso de la ganadería, los medicamentos que se les dan a los animales (antibióticos, esteroides…) también son sustancias que pueden llegar a nosotros al consumir su carne.
  • Sustancias derivadas de la contaminación ambiental: metales, monómeros tóxicos, hidrocarburos aromáticos, sales de nitro...

Además, hay tóxicos que pueden generarse al procesar los alimentos (por ejemplo, en el ahumado) y otros debidos a problemas en la conservación o por contacto con determinados materiales.

Los alimentos más contaminados

Los grandes pescados azules (como el atún) son, de acuerdo con algunas investigaciones, una de las principales vías de incorporación de contaminantes químicos como el mercurio a nuestro organismo. Es por ello que se recomienda moderar su consumo, en especial en el caso de los niños, puesto que se ha demostrado que una ingesta excesiva de mercurio puede provocarles daños neurológicos.

Pescados azules omega 3

Los pescados azules como el salmón o el atún son ricos en ácidos grasos omega 3.

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De todos modos, las autoridades sanitarias establecen límites y controles para que la presencia de tóxicos no supere unos niveles peligrosos para la salud y prueba de ello son casos como la crisis de las dioxinas en pollos de 1999, en la que se detectó que se estaba usando una grasa animal contaminada con dioxinas (sustancias que pueden provocar deficiencias inmunitarias o cáncer) para elaborar piensos para gallinas y cerdos; o, más recientemente, la retirada del mercado de huevos procedentes de Holanda porque superaban los niveles máximos permitidos de un plaguicida.

¿Qué problemas pueden provocar los tóxicos?

Las consecuencias para nuestra salud del consumo de tóxicos de los alimentos dependen de la cantidad. Aunque en pequeñas dosis puede que no notemos nada, la realidad es que la exposición reiterada a pequeñas dosis de tóxicos sí que tiene efectos:

  • Uno de los más conocidos es la resistencia a los antibióticos, un problema a nivel global que dificulta la lucha contra determinadas bacterias, pues los medicamentos dejan de ser efectivos.
  • El consumo reiterado de esteroides puede afectar al nuestro sistema hormonal.
  • Las sales de nitro pueden formar sustancias cancerígenas (nitrosaminas)
  • El plomo o el mercurio que consumimos en pequeñas cantidades afectan a nuestro sistema nervioso.
  • Los plaguicidas, además de afectar al sistema nervioso, pueden alterar el sistema endocrino y perjudicar la fertilidad.

Hay que tener en cuenta que la combinación de diversos de estos tóxicos puede tener consecuencias todavía peores y, además, hay que tener en cuenta que algunas sustancias son difíciles de digerir y se van acumulando en el organismo (en especial en el tejido graso) a lo largo del tiempo. Esto ocurre, por ejemplo, en el caso del atún. Al comerlo no solo ingerimos el que él ha acumulado a lo largo de su vida, sino también el que acumularon los peces que ingirió.