El cerebro tiene modo avión: se llama modo monje y te ayuda a aislarte para pensar y trabajar mejor

¿Sabes que puedes poner tu cerebro en modo monje y aislarte para poder concentrarte mejor en tus objetivos? Te contamos cómo hacerlo para llevar tu foco a otro nivel.

Celia Perez León
Celia Pérez León

redactora especializada en estilo de vida y nutrición

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modo monje

El modo monje es un método de desconexión digital que consiste en apagar todos los dispositivos electrónicos de tu hogar durante un determinado número de horas. 

El mundo moderno está lleno de posibles distracciones que pelean por conseguir captar nuestra atención. Estás trabajando y las notificaciones del móvil te distraen. Intentas leer un libro, pero justo entonces llega un correo electrónico que tienes que revisar sí o sí. Te propones disfrutar de esa película que llevas tanto tiempo queriendo ver, y acabas viéndola a medias porque, mientras tanto, consultas tus redes sociales.

Si te sientes identificada con alguna de estas situaciones, no te preocupes. No eres tú. Vivimos en un mundo en el que la atención está secuestrada y atada a las recompensas rápidas. Los vídeos que encontramos en Instagram o TikTok apenas duran unos segundos, y la capacidad de comprometernos con actividades más largas o exigentes, por más que sean placenteras, se nos ha atrofiado. Por suerte, existen técnicas como las del modo monje que pueden ayudarte a reconquistar tu atención y tu mente.

¿Qué es el modo monje?

El modo monje es una técnica de desconexión digital diseñada para conseguir que tu cerebro entre en “modo avión”. Es decir, que te olvides de las constantes notificaciones que secuestran tu atención y te impiden concentrarte en aquello que es importante. Que afectan también de forma irreversible al disfrute, la relajación y la productividad.

Este método ha empezado a hacerse cada vez más popular entre gurús de la productividad, pero también entre aquellos que trabajan por conseguir el bienestar emocional.

Y es que resulta que las recompensas rápidas que nos ofrece el mundo digital, como ver un vídeo de 10 segundos o consultar las notificaciones, hace que nuestro cerebro desarrolle una alta tolerancia a la dopamina. Esta hormona se encarga de recompensarnos cuando cumplimos con una tarea o alcanzamos una meta que nos hemos propuesto.

El mundo de la tecnología acorta el tiempo de respuesta que necesita para ser liberada, haciendo que cada vez necesitemos mayores dosis de dopamina para sentirnos satisfechos. Y así, nuestra atención y concentración queda sacrificada. Es más fácil seguir con el móvil que esforzarnos en una tarea que no nos ofrezca altas dosis de dopamina, ya que esta ha dejado de hacernos efecto en pequeñas cantidades.

Por eso el modo monje no es solo un método para mejorar la productividad, sino un bien necesario si queremos recuperar la sensación de satisfacción personal, si queremos reconquistar nuestra mente.

¿Cómo poner en práctica el modo monje?

Al principio te va a costar, porque es complicado soltar la red cuando estamos tan acostumbrados a vivir atados a ella. Pero con el tiempo, el modo monje será una parte natural de tu vida y te ayudará a aumentar considerablemente tu bienestar emocional y tu productividad.

Todo lo que necesitas hacer, en realidad, es apagar durante un periodo de tiempo todos tus dispositivos tecnológicos. Para ello, te recomendamos que sigas estos pasos:

Establece tus objetivos de tiempo

Como te decíamos, al comienzo es complicado. Por eso te recomendamos que te pongas objetivos de tiempo razonable. Empieza, por ejemplo, con una hora al día, en la que te dedicarás a cumplir con la tarea más complicada de tu lista de pendientes. O dedicarás tiempo a ese libro que lleva años acumulando polvo sobre la mesilla de noche.

Poco a poco, ve aumentando esta cantidad de tiempo hasta poder estar lejos de la tecnología durante un día completo o incluso más tiempo, según tus necesidades y circunstancias personales.

Avisa a las personas más importantes

No se trata de que hagas un comunicado público de tu desconexión, pero estaría bien que antes de entrar en el modo monje avises a esas personas que sabes que van a percatarse de tu ausencia digital. Hazlo con anticipación, para evitar malentendidos. Y salvo que sea estrictamente necesario, no ofrezcas métodos de comunicación alternativos. Hace años podíamos pasar días enteros sin hablar con nuestros seres queridos, y eso no impedía que nos quisiéramos o que tuviéramos una vida plena.

Si tienes que estar disponible, sí o sí, para personas que dependan de ti, puedes conseguir un teléfono de esos antiguos, que solo permiten recibir y emitir llamadas y, como mucho, escribir con mucho esfuerzo un SMS.

Disfruta del momento

Lo más importante para conseguir que el modo monje sea eficaz, es que disfrutes de los momentos de desconexión. Aunque quizá empieces obligándote a hacerlo para recuperar la atención y dejar de procrastinar, al final debe convertirse en una forma de autocuidado.

Observa tu cuerpo, descubre cómo vuelves a sentir placer con tareas que antes te resultaban imposibles de realizar y aprecia los detalles del presente. Con el tiempo descubrirás que incluso el aburrimiento tiene su lado bueno. De hecho, es especialmente valioso para las personas creativas.