Desde que practico micromeditaciones solo necesito 3 minutos para cargar pilas

Parar unos minutos al día es la mejor manera de "resetear". No es necesario estar agobiado o acercarse al límite. De hecho, la meditación te ayudará a no llegar a ese punto crítico. Y si no tienes tiempo, aquí tienes la versión más concentrada de una meditación normal. ¡A mí me funciona!

Actualizado a
micromeditaciones oficina

Dedicar unos minutos al día a meditar puede tener efectos revitalizantes.

iStock
Captura de pantalla 2024 03 02 a las 17 25 51
Eva Carnero

Periodista especializada en nutrición y bienestar.

Siempre he tratado de encontrar y aumentar mis momentos de bienestar a lo largo del día. Para ello, he probado con diferentes vías para activar las hormonas de la felicidad, todas ellas sencillas, rápidas y efectivas.

De hecho, siempre he oído que basta con diez minutos para tener una sesión de meditación. A priori, no parece que sea demasiado tiempo. Sin embargo, la mayoría de las personas nos sentimos atrapadas en el día a día, sin apenas tiempo para hacer nada que no sea algún tipo de compromiso, ya sea personal o profesional.

Precisamente, esta agenda tan apretada y la prisa para llegar a todo son el mayor impedimento para encontrar cada día diez minutos y dedicárselos a una sesión de meditación

¿Por qué debería hacer meditación?

Más allá de la relajación y el bienestar físico y emocional que nos proporciona de inmediato, cada vez hay más estudios que confirman los beneficios para la salud que tiene la práctica de la meditación. Eso sí, si queremos experimentar cambios más profundos hemos de ser constantes. Solo así, se producirán cambios medibles. Eso es así porque se necesitan al menos ocho semanas para que el córtex refuerce las áreas que controlan nuestra atención y las emociones.

Dado que no parece fácil reservar un hueco entre la redacción de un informe, llevar los niños al colegio o ir a hacer la compra, la solución podría estar en las micromeditaciones. Una práctica que se ha convertido en una tendencia que está ganando terreno, especialmente desde la pandemia.

Bastan 12 minutos al día

La idea es comenzar con micromeditaciones como una forma de entrenamiento para llegar hasta las meditaciones más largas. Algo, que no es nada fácil, ya que la mayoría de las personas adolecen de falta de concentración. Cada vez nos distraemos más. Nuestra capacidad para enfocar la atención en una sola cosa se reduce a unos pocos minutos, cuando no solo unos segundos.

Por ello, las micromeditaciones solo requieren entre uno y tres minutos al día, seis veces al día. Es decir, en total serían 12 minutos al día.

mujer meditando

iStock

Estos serían básicamente, los principales pasos a seguir:

  • Busca el momento oportuno y escoge un lugar tranquilo donde sepas que nadie puede interrumpirte. Puede ser en el trabajo, en el tren o incluso mientras esperas tu turno en el médico o el mercado. Precisamente, este es uno de las ventajas de la micromeditación, que se puede realizar en cualquier momento y lugar.
  • Cierra los ojos, toma conciencia de dónde estás e inspira muy despacio por la nariz. Pon toda tu atención a sentir cómo el aire entra en tu cuerpo e hincha tu abdomen. Este tipo de respiración consciente ayuda a relajarse.
  • Mantén el aire durante unos segundos en tu interior. Basta con 5 o 6 segundos.
  • Suelta el aire poco a poco, sin prisa, notando cómo sale por la boca y te quedas vacío.
  • Repite todo el proceso tres veces. Abre los ojos y retoma lo que estuvieras haciendo.

Uno de los impedimentos más habituales que dificultan las micromeditaciones es que se nos olvida parar para hacerlas. Por ello, puede ser útil ponerte alarmas para recordártelo.

Beneficios para la salud de la meditación

Cada vez hay más estudios que muestran la relación entre la práctica continuada de meditación y sus efectos a nivel físico, psíquico y emocional.

Entre todos ellos destacan estos tres:

  • Aumenta la memoria y la capacidad de aprendizaje.
  • Disminuye el estrés y la ansiedad.
  • Mejora la capacidad de atención y concentración.

Todas estas conclusiones se basan en estudios que demuestran cómo la meditación como práctica consciente y prolongada puede provocar cambios en la conformación de zonas del cerebro y más concretamente en el hipocampo, pero también en la amígdala cerebral. Los cambios vendrían dados en el grosor y la densidad de la materia gris, es decir las neuronas.

Loading...