Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Una dieta antiinflamatoria protege la memoria y reduce el riesgo de demencia
iStock by Getty Images

La inflamación es un proceso interno orgánico que va paralelo al envejecimiento.

Conforme pasan los años, se produce lo que se conoce como inflamación crónica de bajo grado dentro del sistema inmune que va dañando poco a poco las células.

Un daño que se asocia, entre otros muchos trastornos, a la demencia. Pero, ¿y si redujéramos esa inflamación? ¿lograríamos preservar la salud cognitiva? Probablemente sí. Y la dieta es clave para lograrlo.

Un estudio publicado en Neurology de la Academia Estadounidense de Neurología ha demostrado que las personas que consumen una dieta rica en alimentos que ayudan a reducir la inflamación –verduras, frutas, legumbres o té– tienen menos riesgo de desarrollar demencia.

Qué es la inflamación crónica de bajo grado

La inflamación crónica de bajo grado es un mecanismo fisiológico que provoca un aumento de las citoquinas (sustancias inflamatorias) en sangre.

Es uno de los descubrimientos de la ciencia de la última década y se ha asociado a enfermedades cardiovasculares, cáncer, alzhéimer... Esa inflamación crónica aumenta el riesgo de resistencia a la insulina, arteriosclerosis, hipercoagulabilidad... Y todo ello afecta a la salud del cerebro.

el efecto de los alimentos

La dieta puede contribuir a aumentar la inflamación en el organismo, pero también puede ayudar a frenarla.

Para comprobar el efecto antiinflamatorio de la alimentación, el estudio analizó a 1.059 personas en Grecia con una edad promedio de 73 años que no tenían demencia.

Los participantes respondieron a un cuestionario de frecuencia alimentaria que se usa habitualmente para determinar el potencial inflamatorio de la dieta de una persona.

  • El cuestionario evalúa el consumo de los principales grupos de alimentos consumidos durante el mes anterior, incluyendo productos lácteos, cereales, frutas, verduras, carne, pescado, legumbres, grasas, bebidas alcohólicas, estimulantes y dulces.
  • Y otorga una puntuación en función del potencial inflamatorio de los alimentos consumidos. Las puntuaciones más altas indican una dieta más inflamatoria, que incluye menos raciones de fruta, verdura, legumbres, té o café.

Dieta e inflamación

Los investigadores dividieron a los participantes en tres grupos, según las puntuaciones de inflamación dietética obtenidas en el cuestionario: bajas, medias o altas.

  • Los que obtuvieron puntuaciones de inflamación dietética bajas, lo que indica una dieta más antiinflamatoria, comieron un promedio por semana de 20 porciones de frutas, 19 de verduras, 4 de legumbres y 11 de café o té a la semana.
  • Los que obtuvieron puntuaciones de inflamación dietética más altas, indicativo de dieta más inflamatoria, comieron un promedio por semana de solo 9 porciones de frutas, 10 de verduras, 2 de legumbres y 9 de café o té a la semana.

Detalles del estudio

Los investigadores hicieron un seguimiento de cada persona durante un promedio de tres años.

Durante el transcurso del estudio, el 6% de los participantes desarrollaron demencia.

  • Después de ajustar por edad, sexo y educación, los investigadores encontraron que cada aumento de 1 punto en la puntuación inflamatoria de la dieta se asociaba con un aumento del 21% en el riesgo de demencia.
  • Así pues, los que seguían una dieta más inflamatoria tenían tres veces más probabilidades de desarrollar demencia.

Cabe aclarar, señalan los autores del trabajo, que se trata de un estudio observacional. Se ha visto que las personas que consumen alimentos antiinflamatorios tienen menos riesgo de demencia. Falta comprobar si una alimentación rica en estos alimentos previene el envejecimiento cerebral y la demencia.

Omega 3 versus ultraprocesados

Los resultados de este estudio se suman a los de otra investigación de la Universidad de Ohio que revela que los alimentos altamente procesados ​​aceleran la pérdida de memoria.

  • Los investigadores alimentaron a ratas ancianas de laboratorio con productos altamente procesados durante 4 semanas ​​y comprobaron que aumentó la inflamación en el cerebro y les provocó pérdida de memoria.

La buena noticia es que el daño es reversible si se cambia la alimentación.

  • Los autores del estudio también comprobaron que completar la dieta procesada con ácidos grasos omega 3 previno problemas de memoria y redujo los efectos inflamatorios casi por completo en las ratas ancianas.

El pescado azul, las nueces y las semillas de lino son grandes fuentes de omega 3.