SIN GLUTEN

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SIN GLUTEN

El gluten es una proteína que se encuentra en el trigo y otros cereales como el centeno, la cebada o la espelta. Esta proteína se incluye en la elaboración de muchos productos procesados como sopas preparadas, embutidos, salsas comerciales...

El inconveniente del gluten es que puede producir tres tipos de reacciones: enfermedad celiaca, sensibilidad al gluten no celiaca y alergia al trigo.

CUÁNDO EL GLUTEN CAUSA PROBLEMAS

Malas digestiones, hinchazón abdominal, pesadez, gases, diarreas... Son señales de que el gluten puede sentarte mal. Hay pruebas médicas para diagnosticar si existe un problema real y los especialistas recomiendan no dejar el gluten por cuenta propia a no ser que tengas un diagnóstico que así lo indique.

Seguir una dieta sin gluten hace que tengas que balancear bien tu alimentación para evitar carencias por ello lo mejor es acudir a un especialista antes de tomar ninguna decisión.

La intolerancia o celiaquía

Esta enfermedad autoinmune y crónica se caracteriza por una lesión de la mucosa del intestino delgado que provoca una atrofia de sus vellosidades, impidiendo la correcta absorción de los nutrientes. Puede no provocar ningún síntoma aunque una perdida de peso, anemia, irritabilidad o dermatitis (junto a molestias digestivas más leves) suelen ser señales de celiaquía.

La pérdida de peso o las dermatitis pueden ser una señal

Se considera que el 1% de la población es celíaca, pero los especialistas indican que 6 de cada 7 celíacos está sin diagnosticar. Puede aparecer a cualquier edad y una vez diagnosticada, para tratarla es indispensable seguir una dieta estricta sin gluten toda la vida. No hacerlo así puede traer, a largo plazo, consecuencias más graves para el resto del organismo.

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No hay una causa directa que provoque la enfermedad pero tener antecedentes familiares de personas celíacas o sufrir una enfermedad asociada como Diabetes tipo 1, pueden ser factores que predispongan a ella.

La sensibilidad al gluten

Los síntomas son muy similares a los que produce la intolerancia al gluten, aunque en este caso parece que predominan las manifestaciones extradigestivas, como alteraciones del comportamiento, dolores óseos y articulares, calambres, adormecimiento de las extremidades, pérdida de peso o fatiga crónica. Aparece más entre mujeres de 25 a 45 años y el diagnóstico no es fácil. Esto se debe justamente a que los síntomas son parecidos a la enfermedad celíaca pero en este caso no existen pruebas analíticas específicas para la detección de la sensibilidad.

No hay analítica que pueda confirmarlo, se diagnostica por los síntomas

Por eso, para diagnosticar la sensibilidad al gluten no celíaca, lo primero que se debe hacer es descartar la enfermedad celíaca y una posible alergia al trigo mediante las pruebas médicas pertinentes.

Una vez descartadas, se prueba una dieta sin gluten para ver si los síntomas desaparecen. Si la persona mejora, se reintroduce de nuevo el gluten en la dieta un tiempo para comprobar si hay una recaída. Si esta se produce, se puede decir que la persona es sensible al gluten no celíaca. Y evidentemente el tratamiento también consiste en que la dieta no contenga gluten.

La alergia al gluten

Otra enfermedad relacionada con el gluten es la alergia. Se produce por una respuesta inmunológica de hipersensibilidad inmediata. Es decir, a los pocos minutos de tomar el alimento la alergia se inicia de forma brusca. También puede aparecer a cualquier edad pero afecta a un porcentaje muy bajo de la población.

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Los síntomas son diversos desde dolor abdominal, diarrea, vómitos, rinitis, conjuntivitis o urticaria hasta reacciones de anafilaxia, en casos muy puntuales. El tratamiento, obviamente, consiste en eliminar el gluten.

Alimentos con y sin gluten

Los alimentos que debe evitar una persona con problemas frente al gluten son:

  • Trigo, cebada, centeno, espelta, kamut.
  • Todo lo que se elabora con los cereales anteriores, como: pan, harina, sémola, pasta.
  • Piensa que son muchos los productos comerciales en los que se usa para darles textura: productos de bollería y pastelería, helados, chocolate, pizzas, queso, embutido, paté, conservas enlatadas, cervezas... Hay que fijarse bien en las etiquetas.

Para no tener carencias hay que sustituir los cereales mencionados por otros libres de gluten pero con similar aporte de hidratos de carbono.

  • Arroz, maíz, mijo, sorgo, quinoa, trigo sarraceno, amaranto, mandioca…
  • Por el mismo motivo, también se deben incluir en los menús patatas y legumbres.

COMER SIN GLUTEN NO ADELGAZA

  • Se ha popularizado la idea de que la dieta libre de gluten sirve para perder peso pero ese no es el objetivo. Retirar el gluten de la alimentación habitual debe responder a cuestiones de salud, además se han hecho estudios que ha comprobado que hay productos sin gluten que para mejorar las texturas pueden llevar más cantidad de grasas o azúcar.
  • Al comer sin gluten (si tu cuerpo tiene un problema con esta proteína) puedes sentir menos hinchazón y pesadez pero esto no es sinónimo de pérdida de peso como resultado directo de la retirada de este nutriente.